Las recomendaciones fundamentadas en el estudio del Consejo Asesor de Acuicultura (AAC) están dando frutos notables, evidenciados por la respuesta positiva de la Comisión Europea. Basándose en un informe producido por el AAC, la recomendación se centra en la aplicación de la etología para mejorar tanto el bienestar como la producción de los peces.


Varias propuestas derivadas de este informe ya han sido adoptadas por la Comisión Europea, como señala su documento de respuesta. Este paso refleja un compromiso concreto de revisar las directivas europeas relacionadas con el bienestar de los peces, delineando las medidas que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria deberá implementar.
El impacto de estas decisiones trasciende la esfera científica y se posiciona como un hito en la mejora de las condiciones para los peces en la acuicultura. Este desarrollo no solo responde a las preocupaciones por el bienestar animal, sino que también promete fortalecer la sostenibilidad y la eficiencia de la industria acuícola.
Etología y bienestar de los peces
La Etología es la ciencia del comportamiento animal y tiene muchas aplicaciones prácticas en los centros de producción acuícola. En específico, se puede utilizar en el desarrollo de indicadores operativos de bienestar para determinar y mejorar el bienestar y la producción, también en la determinación de los requerimientos conductuales de cada especie de pez, y para ayudar a determinar la idoneidad de cualquier especie de pez en los sistemas en los que se pueda producir. Así manifestaron los investigadores en el documento de la AAC.


En el bienestar de los peces en la acuicultura se considera cada vez más importante. En la encuesta realizada por la AAC a piscicultores, el 83% otorgó una gran importancia al bienestar, y el 70% lo consideró altamente importante para la producción.
Capacitación y transferencia de conocimiento
El consejo asesor indicó que todos los involucrados en la acuicultura necesitan comprender el comportamiento y bienestar de los peces, adaptado al nivel en el que trabajan. «Todo el personal debe entender que los peces son seres sintientes, pueden sentir dolor y reconocer señales conductuales tanto de bienestar positivo como negativo, incluyendo comportamientos normales y anormales», aseguraron.
Por esta razón, «aquellos que realicen mediciones de IBO (Indicadores de Bienestar Animal) necesitarán una capacitación suficiente para garantizar que puedan llevar a cabo las mediciones de manera confiable. Otro personal, incluidos jefes de producción, biólogos y veterinarios, necesitarán conocimientos adicionales que abarquen las bases biológicas del bienestar y la etología», señalaron. El informe más detallado de la AAC que acompaña esta recomendación propone contenidos de cursos que pueden ser apropiados para diferentes niveles.
Algunas recomendaciones para los stakeholders
Los investigadores sugirieron que se debe estudiar el comportamiento natural de las especies cultivadas tanto en su entorno silvestre como en las condiciones de cultivo. «Estos estudios deberían incluir la determinación de los factores que desencadenan estos comportamientos y las consecuencias que tiene la frustración conductual sobre su bienestar», manifestaron.
Por otra parte, indicaron que deben evaluarse y desarrollarse métodos apropiados de enriquecimiento ambiental para todas las especies, etapas de vida y sistemas de cultivo de peces. Además, «se deben aplicar indicadores apropiados de bienestar animal (OWI, por sus siglas en inglés) en todas las etapas del ciclo de vida, incluyendo incubadoras, cultivo, manipulación, transporte y sacrificio», aseveraron.
Por otro lado, señalaron que las necesidades conductuales de los peces deben tenerse en cuenta al elegir los sistemas de cultivo y además «las necesidades conductuales de cualquier especie nueva considerada para la acuicultura deben estudiarse como parte de la evaluación de su idoneidad para esta actividad», acotaron.
En tanto, recomiendan que la Comisión Europea, junto con el Fish Reference Centre, deberían coordinar intercambios entre operadores de acuicultura, científicos y ONG para explorar y desarrollar opciones de enriquecimiento ambiental en la acuicultura, y conectar esta actividad con su objetivo en las Directrices Estratégicas para mapear las mejores prácticas de cultivo, incluido el enriquecimiento ambiental.
Respuesta de la Comisión Europea
Frente a estas recomendaciones, la Comisión Europea reconoció que el bienestar de los peces en la acuicultura se considera cada vez más importante, tal y como se menciona en las recomendaciones ya están tomando medidas al respecto.
Las «Directrices estratégicas para una acuicultura de la UE más sostenible y competitiva para el período 2021-2030» identificaron el bienestar animal como una prioridad. En el contexto de la implementación de estas directrices, se está desarrollando un documento sobre «Buenas prácticas de producción para la acuicultura» que abordará los aspectos de bienestar. En este sentido, en el 2024 se elaborará un código de buenas prácticas sobre el bienestar de los peces e indicadores de bienestar a lo largo de la cadena de producción.
De igual forma, la Comisión acordó con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) una hoja de ruta indicativa para la producción científica en materia de bienestar animal de los animales acuáticos que se entregará entre 2023 y 2030. En este contexto, la Comisión planea enviar un mandato a la EFSA sobre el bienestar de la trucha de acuicultura en 2024. Esta producción debería contribuir a aumentar el conocimiento y la evidencia científica sobre los posibles problemas de bienestar animal de los animales acuáticos.
En la respuesta de la Comisión también se destacó el nuevo Centro de Referencia de la UE para el bienestar de los animales acuáticos, cuya designación se espera a principios de 2024 y brindará apoyo técnico y asistencia coordinada a los Estados miembros de la UE en la realización de controles oficiales en el campo del bienestar de los animales acuáticos.
«El centro proporcionará conocimientos científicos y técnicos, realizará estudios, desarrollará métodos para mejorar y evaluar el nivel de bienestar de los animales y contribuirá a la difusión de buenas prácticas en la UE, de acuerdo con las prioridades y actividades reflejadas en su futuro programa de trabajo. En particular, el nuevo centro apoyará a los Estados miembros y a la Comisión en la implementación de buenas prácticas sobre el bienestar de los animales acuáticos proporcionando conocimientos científicos y técnicos para el desarrollo y aplicación de los indicadores de bienestar animal», detalló la Comisión.

















