Tras más de seis años de investigación y juicio, Nicos Nicolaides, ex gerente general de Nova Austral, abordó públicamente su absolución definitiva y el impacto del caso en la industria salmonera chilena, en una entrevista difundida por el programa radial Salmon en la Patagonia de Patagonia Radio.
En la conversación, Nicolaides se refiere tanto al fallo judicial como a las consecuencias personales, empresariales y sectoriales de uno de los procesos más emblemáticos y mediáticos que ha enfrentado la salmonicultura nacional.
“Fui absuelto de todo, no quedó nada pendiente”
Desde el inicio de la entrevista, Nicolaides subraya el carácter total del fallo judicial. “Fui absuelto de todos los cargos, tanto ambientales como económicos. No quedó nada pendiente”, afirma, enfatizando que la resolución de la Corte fue clara respecto a la inexistencia de los delitos que se le imputaban.
En ese sentido, sostiene que uno de los puntos clave del fallo fue la imposibilidad de acreditar daño ambiental efectivo: “La Corte establece que no hubo daño a los recursos hidrobiológicos, que es un requisito esencial para que exista delito ambiental”.
“Durante años fui tratado como culpable”
Más allá del ámbito judicial, el ex ejecutivo dedica parte importante de la entrevista a describir el impacto personal del proceso. “Durante todo este tiempo fui tratado como culpable, antes de que existiera una sentencia”, señala, agregando que el juicio público y mediático fue, a su juicio, tan duro como el proceso legal.
“Me transformaron en un chivo expiatorio. Me tiraron a la parrilla públicamente”, afirma, apuntando a la presión comunicacional que rodeó el caso y a la falta de matices con que, según él, se abordó la situación desde algunos sectores.
Gestión, datos y errores administrativos
Nicolaides reconoce que durante su gestión existieron problemas en los reportes de información, pero rechaza que estos constituyeran un fraude o una intención deliberada de engaño. “Hubo errores administrativos y reportes deficientes, pero eso no es lo mismo que causar daño ambiental o cometer un delito”, explica.
En la entrevista insiste en que los antecedentes técnicos y productivos fueron revisados exhaustivamente durante el juicio: “Después de seis años, revisaron todo. Producción, mortalidades, datos sanitarios, impactos ambientales. Y no pudieron probar lo que se decía”.
En la entrevista, Nicolaides también se refirió de forma directa a su relación con los controladores noruegos de la compañía, apuntando a una ruptura de confianzas durante el proceso judicial. “Yo sentí que los noruegos me traicionaron”, afirmó, señalando que, a su juicio, optaron por desmarcarse públicamente del caso cuando la presión aumentó. “Cuando las cosas se pusieron difíciles, me dejaron solo”, agregó, indicando que las decisiones tomadas desde la matriz buscaron proteger a la empresa, pero tuvieron un alto costo personal. “Había una narrativa instalada y alguien tenía que pagar el precio”, concluyó.
Impacto en la industria salmonera
Uno de los ejes más relevantes de la conversación es la lectura que Nicolaides hace del impacto del caso en la industria. “Este caso le hizo mucho daño a la salmonicultura chilena, no solo a una empresa o a una persona”, afirma, señalando que la exposición internacional del conflicto afectó la reputación sectorial.
A su juicio, el proceso también dejó aprendizajes regulatorios: “Hoy la industria opera con un nivel de fiscalización y control mucho más alto que antes, y eso en parte es consecuencia de este caso”.
“No descarto volver a la salmonicultura”
Consultado por su futuro profesional, Nicolaides señala que actualmente trabaja en otros proyectos, pero no cierra la puerta a un eventual regreso al sector. “La salmonicultura es una industria que conozco bien y a la que le dediqué muchos años. No descarto volver, si se dan las condiciones”, comenta.
Finalmente, plantea una reflexión más amplia sobre justicia, regulación y opinión pública: “Creo que este caso debería servir para reflexionar sobre cómo se juzga a las personas y a las industrias antes de que existan sentencias definitivas”.
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