Bajo el título “Desequilibrios métalo-electrolitos en agua dulce”, Carlos Pessot planteó que la industria salmonicultora debe avanzar hacia un enfoque sistémico en la evaluación de la calidad de agua. Según el experto, la medición tradicional del aluminio resulta insuficiente, ya que el riesgo real no depende solo de su concentración, sino de su especiación química y, especialmente, de su interacción con otros minerales críticos como el magnesio y el flúor.
En ese contexto, uno de los conceptos más relevantes fue la “triada Al-F-Mg”, presentada como un criterio clave para evaluar la calidad de agua en pisciculturas. Esta relación determina la formación de compuestos como fluoruro de aluminio bajo condiciones de bajo magnesio, generando efectos sistémicos en los peces.
Pessot explicó que el aluminio puede ser inocuo en ciertos escenarios, pero se transforma en una “bomba de tiempo” cuando existen desbalances iónicos, particularmente en condiciones de bajo Mg, lo que facilita su ingreso y acumulación a nivel renal.
Del enfoque branquial a la toxicidad sistémica
Uno de los cambios de paradigma más fuertes expuestos en el seminario es el paso desde un enfoque tradicional centrado en la branquia hacia una visión sistémica.
Mientras el modelo clásico pone el foco en el impacto agudo sobre la superficie branquial y la presencia de metales libres, el nuevo enfoque describe una alta permeabilidad que permite que estos compuestos eludan la barrera branquial y afecten directamente órganos clave como el riñón.
Este proceso deriva en lo que Pessot definió como “toxicidad sistémica por vía intestinal y renal”, con consecuencias crónicas como deformaciones óseas, menor desempeño productivo y pérdida de adaptabilidad en agua de mar.
El riñón: un órgano olvidado (y determinante)
Uno de los puntos más críticos fue la explicación de por qué muchos peces fallan en su transición al mar. Según Pessot, el problema no ocurre en el mar, sino que se origina mucho antes, en agua dulce.
“Si queremos una adaptación rápida al mar, el riñón debe estar óptimo. Tradicionalmente nos enfocamos en la branquia, pero el riñón es el que regula el equilibrio osmótico en ese cambio”, explicó a InfoSALMON.
En términos fisiopatológicos, el desbalance Al-F-Mg puede generar nefrocálcinosis, con formación de depósitos minerales en el riñón. De hecho, la casuística presentada mostró que este tipo de lesiones aumenta progresivamente desde etapas tempranas (fry) hasta presmolt, pasando de baja a muy alta frecuencia, asociadas a factores como calidad de agua, minerales y estrés metabólico.
Impacto estructural: del riñón al hueso
El efecto no se limita al sistema renal. El seminario evidenció que estos desbalances también tienen impacto a nivel óseo, a través de un proceso de sustitución mineral.
Se describió el cambio desde hidroxiapatita (estado normal) hacia fluorapatita (estado patológico), lo que genera una estructura ósea más rígida, menos soluble y fisiológicamente inerte. Este fenómeno explica la aparición de deformidades y problemas biomecánicos en peces cultivados.
“La sustitución iónica genera un tejido óseo mecánicamente rígido, que pierde su capacidad de remodelación natural”, se detalló en la presentación.
Evidencia productiva: mortalidad y aluminio en riñón
Los datos presentados mostraron una correlación entre niveles de aluminio en riñón y eventos de mortalidad.
En bioensayos, los picos de aluminio en tejido renal coincidieron con aumentos significativos en mortalidad, confirmando el impacto directo de estos desbalances sobre el desempeño productivo.
Además, se planteó que muchas de estas condiciones generan una “deficiencia fisiológica latente”, caracterizada por daño estructural temprano, falla renal subóptima silenciosa y pérdida progresiva de adaptabilidad.

Tecnología y algoritmos
El seminario también abordó la brecha de tiempo que existe entre la toma de una muestra y el resultado del laboratorio. En este marco, AquaKnowledge conversó sobre sistemas de monitoreo en línea que utilizan inteligencia artificial para predecir estos riesgos en tiempo real.
«La evolución natural de nuestro trabajo ha sido integrar el conocimiento biológico con la automatización. No se trata solo de recoger datos, sino de aplicar algoritmos que generen índices ya masticados para que el productor pueda tomar decisiones antes de que ocurra una mortalidad» destacó Francisco Pessot, Ingeniero Civil Electricista, Jefe de desarrollo y automatización Aquaknowledge SpA.
Sobre la relevancia de este conocimiento, Carlos fue enfático en valorar el origen de la investigación, «En Chile somos capaces de generar conocimiento y tecnologías de alto nivel. El llamado a la industria es estar abiertos a estos hallazgos que surgen localmente y parametrizarlos dentro de sus criterios productivos», explicó a InfoSALMON.

Otro seminario, nueva fecha
Dado al alto tecnicismo de los temas, que obligó a los asistentes a «desempolvar la tabla periódica» y a la masiva asistencia, la organización confirmó que el seminario se repetirá en el mes de junio.
«Estamos muy satisfechos por la convocatoria. Esto es una oportunidad para dar herramientas a los productores para que mejoren sus sistemas y su eficiencia en una industria donde todos estamos inmersos», concluyó Pessot.











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