Un grupo de activistas que durante años promovió el cierre de centros de cultivo salmoneros en el océano de Columbia Británica está impulsando ahora un ambicioso plan para desarrollar una industria de cultivo de salmón en tierra, solicitando al gobierno canadiense un apoyo de US$2.000 millones para financiar la transición.
La propuesta, denominada Salmon Canada, plantea construir cinco centros de producción terrestre entre 2026 y 2036, capaces de generar hasta 120.000 toneladas anuales de salmón mediante sistemas de recirculación acuícola (RAS). El proyecto es liderado por el empresario tecnológico Ryan Peterson, fundador de Wild First y recientemente elegido presidente del Business Council of British Columbia.
Según documentos obtenidos por SeaWestNews, la iniciativa busca transformar la política impulsada por el gobierno de Justin Trudeau —que contempla el cierre de centros de cultivo salmoneros oceánicos para 2029— en una nueva plataforma de crecimiento basada exclusivamente en producción terrestre.
Un plan multimillonario apoyado por el Estado
El programa considera una primera etapa, entre 2026 y 2031, que requeriría US$800 millones de financiamiento federal y otros US$800 millones provenientes de inversionistas privados y comunidades indígenas para construir dos instalaciones con una capacidad conjunta de 40.000 toneladas anuales.
Una segunda fase, proyectada entre 2031 y 2036, contempla otros US$1.200 millones de apoyo estatal y la misma cifra en capital privado para desarrollar tres centros adicionales y elevar la producción hasta las 120.000 toneladas.
Cada instalación tendría un costo aproximado de US$1.000 millones y sería financiada mediante una combinación de deuda, capital privado, participación indígena y subsidios gubernamentales.
Dentro de la estructura financiera propuesta aparecen organismos como el Banco de Infraestructura de Canadá, el Canada Growth Fund, Farm Credit Canada, Export Development Canada y diversos programas federales de apoyo económico.

Gold River Aquafarms: el proyecto piloto enfrenta cuestionamientos
La primera experiencia que serviría de referencia para el modelo financiero y productivo sería Gold River Aquafarms, empresa que obtuvo permisos en 2022 para desarrollar una piscicultura terrestre en la isla de Vancouver con una capacidad proyectada de 3.000 toneladas anuales de salmón steelhead.
Sin embargo, la compañía aún busca recaudar alrededor de US$110 millones para concretar la iniciativa y ha solicitado apoyo gubernamental para atraer inversionistas.
A ello se suman cuestionamientos provenientes de la propia Primera Nación Mowachaht/Muchalaht, inicialmente presentada como socia estratégica del proyecto.
Azar Kamran, director ejecutivo de la corporación de desarrollo económico de la comunidad indígena, aseguró a SeaWestNews que el acuerdo suscrito con Gold River expiró y no fue renovado.
«Simplemente no vemos que lo que afirman esté ocurriendo realmente», señaló Kamran. «Incluso cuando hablo con los propietarios, no me queda claro cuál es el estado actual del proyecto», dijo.
La comunidad también solicitó retirar de la página web de la empresa la imagen del jefe Jerry Jack, argumentando que la relación formal entre ambas partes ya no existe.
Producción terrestre: una industria aún en etapa de consolidación
Uno de los principales cuestionamientos al plan es que actualmente ninguna instalación de cultivo terrestre de salmón en el mundo se aproxima a los niveles productivos planteados por Salmon Canada.
De acuerdo con la evaluación British Columbia Salmon Aquaculture Land-Based Siting and Alternative Technology Assessment, solo un número reducido de proyectos ha logrado superar las 2.500 toneladas anuales y la mayoría aún no demuestra rentabilidad sostenida a largo plazo.
El informe, elaborado para el Ministerio de Agricultura de Columbia Británica y el Departamento de Pesca y Océanos de Canadá (DFO), concluye que persisten desafíos significativos para la expansión comercial de la salmonicultura terrestre.
La situación de empresas emblemáticas del sector también alimenta las dudas. Atlantic Sapphire, considerada durante años como el principal referente mundial de producción de salmón en tierra, continúa enfrentando dificultades financieras y busca nuevos recursos para estabilizar sus operaciones.
Asimismo, Kuterra, proyecto desarrollado por la Primera Nación ‘Namgis y frecuentemente citado como un caso exitoso de sistemas cerrados, nunca logró escalar a niveles comerciales significativos y dejó de producir salmón Atlántico en 2023, enfocándose actualmente en trucha steelhead.
Riesgos económicos y energéticos
Diversos especialistas han advertido que sustituir completamente la salmonicultura marina por producción terrestre en Columbia Británica antes de 2029 sería técnicamente inviable.
Investigaciones citadas por SeaWestNews sostienen que producir salmón Atlántico en tierra puede costar hasta 12 veces más que hacerlo en el océano, además de requerir elevados consumos energéticos.
Un estudio reciente estimó que trasladar la producción actual de salmón Atlántico de la isla de Vancouver a sistemas terrestres incrementaría las emisiones de gases de efecto invernadero en cerca de 22,9 millones de kilogramos de CO₂ equivalente.
Otro análisis concluyó que reemplazar completamente los actuales centros de cultivo requeriría inversiones directas de entre US$1.800 millones y US$2.200 millones, además de un período mínimo de diez años para desarrollar una industria terrestre madura.
Incluso representantes del propio sector de cultivo en tierra han advertido que una eliminación prematura de los centros de cultivo oceánicos podría afectar negativamente el desarrollo de la nueva industria.
«El colapso del sector de jaulas en el mar será perjudicial para el naciente sector terrestre, porque la infraestructura industrial de apoyo dejará de existir», advirtió Robert Walker, presidente de Gold River Aquafarms.
La relevancia económica del cultivo oceánico
Actualmente, la salmonicultura oceánica genera más de US$1.170 millones para la economía de Columbia Británica y sostiene aproximadamente 4.560 empleos permanentes, consolidándose como la principal exportación agroalimentaria de la provincia.
Según estimaciones de la industria, si el gobierno canadiense reemplazara la eliminación progresiva de los centros de cultivo por un marco regulatorio basado en evidencia científica y liderazgo indígena, el sector podría generar hasta US$2.500 millones en actividad económica y sustentar cerca de 9.000 empleos hacia 2030.
En este contexto, el debate sobre el futuro de la salmonicultura canadiense continúa intensificándose, enfrentando una visión que apuesta por una transición acelerada hacia sistemas terrestres y la defensa de una acuicultura oceánica modernizada y respaldada por criterios científicos.


















