Salifu Eyiojotule Daniel, fundador y CEO de AquaProX Africa (una organización liderada por jóvenes con sede en Nigeria), captó la atención de la industria internacional al obtener el segundo lugar en la votación del público durante el prestigioso Blue Food Innovation Summit de Londres.
Tras este hito, Daniel realizó una gira técnica por el Reino Unido que incluyó visitas a los centros de cultivo de salmón de Bakkafrost en Escocia, las plantas de alimentos de BioMar y el Instituto de Acuicultura de la Universidad de Stirling. El objetivo de este viaje fue observar de cerca los sistemas de monitoreo en tiempo real, las tecnologías predictivas de salud de peces y las plataformas de datos ambientales que manejan los líderes de la industria global.
A partir de esta experiencia, AquaProX Africa se encuentra desarrollando AquaProX AI, una plataforma de gestión acuícola inteligente diseñada para facilitar la transición desde un manejo reactivo a uno predictivo, adaptando los principios de la acuicultura de precisión a las realidades de los productores que operan con recursos limitados.

Democratizar la inteligencia acuícola
Nigeria es el mayor consumidor de pescado de África, pero debe importar miles de millones de dólares anuales para cubrir su demanda interna a pesar de su enorme potencial productivo. Para Daniel, la brecha no es de talento ni de infraestructura física, sino de «infraestructura de la información».
Para resolver este dolor, su startup está desarrollando AquaProX AI, una plataforma de gestión inteligente. En este marco, en conversación exclusiva con InfoSALMON, Salifú explicó que, «AquaProX AI está siendo diseñada como una plataforma predictiva que ayuda a los piscicultores a pasar de reaccionar a los problemas después de que suceden, a anticipar los riesgos antes de que se conviertan en pérdidas mayores. Hoy en día, muchos productores a pequeña escala solo responden cuando los peces comienzan a morir, cuando la calidad del agua ya se deterioró o cuando los costos del alimento se volvieron insostenibles».
El sistema busca integrar registros productivos, datos ambientales y patrones de alimentación en alertas móviles sencillas. «Por ejemplo, en lugar de esperar a que el oxígeno disuelto caiga a niveles peligrosos, el sistema ayuda a predecir condiciones de estrés basadas en patrones previos del centro y tendencias climáticas. No buscamos reemplazar al productor, sino fortalecer la toma de decisiones de quienes operan sin acceso a consultores caros o tecnologías avanzadas. Queremos democratizar el acceso a la inteligencia acuícola», enfatizó el CEO.
Aprendizajes de BioMar y Bakkafrost
Su paso por las operaciones salmoneras de Bakkafrost y las plantas de BioMar en Escocia reafirmó la necesidad de dar un salto hacia la precisión, aunque con matices importantes sobre cómo debe adaptarse esa tecnología en el hemisferio sur.
«Lo que más me impresionó no fue necesariamente la sofisticación de la tecnología en sí, sino la cultura de precisión y gestión proactiva que la rodea. En muchos ecosistemas emergentes, los productores dependen casi exclusivamente del instinto y la experiencia. Aunque la experiencia es valiosa, el futuro de la acuicultura debe combinarla con datos medibles», comentó Daniel.

Sin embargo, el innovador advierte que el camino no es la copia literal del modelo europeo: «Una tecnología que creo que debe adaptarse sí o sí es el monitoreo de la calidad del agua en tiempo real de bajo costo, integrado con alertas móviles. La mayoría de las pérdidas de peces en África siguen vinculadas a problemas prevenibles como caídas bruscas de oxígeno o alimentación tardía.
No necesitamos los sistemas más caros de inmediato, necesitamos versiones escalables y adecuadas a nuestro contexto. África no necesita copiar a Europa exactamente. Necesitamos adaptar los principios de la acuicultura de precisión».
Un puente necesario entre África y América Latina
Para los actores de la industria chilena y latinoamericana, la realidad de un productor en Nigeria podría parecer distante. No obstante, Daniel sostiene que los dolores fundamentales de la industria son exactamente los mismos y que el «Sur Global» debe empezar a mirarse a sí mismo para encontrar respuestas creativas.
«África y América Latina comparten muchas similitudes. Ambas regiones operan dentro de entornos biológicos y climáticos altamente dinámicos. Los productores de ambas zonas enfrentan la incertidumbre de los cambios de temperatura, la variabilidad de la calidad del agua, las presiones de enfermedades, el alza en los costos de los alimentos y las brechas de financiamiento», argumentó.
A juicio de Salifú, existe un valor técnico subestimado en la innovación impulsada por la escasez de recursos, la cual genera herramientas mucho más flexibles y resilientes ante las crisis climáticas que los sistemas rígidos del primer mundo.
«La innovación acuícola africana se mueve por necesidad. Desarrollamos enfoques prácticos en torno a sistemas de alimentación locales, servicios de extensión móviles y herramientas digitales de asesoría. Creo que las conversaciones globales de la acuicultura se vuelven más fuertes cuando las regiones emergentes colaboran directamente, en lugar de mirar únicamente hacia las potencias tradicionales en busca de soluciones», afirmó.

Proyecciones
De cara al futuro, AquaProX se encuentra expandiendo su estrategia a través del AquaProX Hub, un centro multipropósito que combinará educación práctica, incubación de empresas acuícolas y entrenamiento para jóvenes.
«Estamos muy interesados en interactuar con hubs acuícolas globales, incluyendo a Latinoamérica, particularmente en áreas como tecnologías predictivas, sistemas de producción sostenibles, estrategias de resiliencia climática y salud de los peces. La colaboración entre África y América Latina podría volverse extremadamente valiosa durante la próxima década. El futuro de la acuicultura dependerá de la colaboración global y de sistemas que hagan accesible la tecnología más allá de los grandes productores», concluyó.


















