La industria salmonera chilena podría estar entrando en una nueva realidad climática en la que El Niño es solo una parte de la historia. La presión combinada de las olas de calor marinas, el Modo Anular del Sur (SAM) y la desoxigenación del océano podría convertir la próxima temporada en uno de los períodos ambientales más exigentes de los últimos años. En este escenario, la resiliencia dependerá no solo de la rapidez con que los productores respondan al estrés, sino también de cuán preparados estén los peces antes de que este comience.
Europa está viviendo uno de los veranos más calurosos de las últimas décadas, con centros de cultivo de trucha enfrentando altas temperaturas, bajos niveles de oxígeno y, en algunos casos, mortalidades relevantes y pérdida de biomasa. Chile observa atentamente, ya que una presión similar podría surgir en los próximos meses.
Aunque separados por miles de kilómetros, ambas regiones comparten el mismo desafío: producir peces en un océano cada vez más cálido, con menor disponibilidad de oxígeno y cada vez más afectado por la variabilidad climática.
En Francia, Bélgica y Luxemburgo, las recientes olas de calor han elevado la temperatura del agua y reducido la disponibilidad de oxígeno disuelto, aumentando el estrés fisiológico en los peces. En algunos casos, esta combinación derivó en pérdidas significativas de biomasa, debido a la limitada capacidad de adaptación de las truchas frente a las nuevas condiciones.
Lo que está ocurriendo en Europa no es un evento aislado. Es una señal del impacto que el cambio climático ya está teniendo sobre los sistemas de producción acuícola en todo el mundo. Y Chile no parece estar exento de esta realidad.

El Niño y SAM: cuando el clima eleva el riesgo productivo
Durante un reciente seminario con expertos chilenos en oceanografía, cambio climático, fitoplancton y monitoreo ambiental, el mensaje fue claro: la primavera de 2026 podría traer un período ambiental de alto riesgo para la salmonicultura chilena, potencialmente comparable a las condiciones que rodearon la crisis de Floraciones Algales Nocivas (FAN) de 2016.
Los investigadores enfatizaron que el problema ya no puede explicarse únicamente por la presencia de El Niño. El verdadero desafío surge cuando este fenómeno interactúa con otros procesos climáticos que también están mostrando señales de intensificación.
Uno de ellos es el Modo Anular del Sur (SAM), un patrón atmosférico que regula la posición de los vientos del oeste en el Hemisferio Sur.
Cuando el SAM entra en una fase positiva —como se ha observado con mayor frecuencia en los últimos años— disminuyen las precipitaciones en el sur de Chile, aumenta la radiación solar y la columna de agua se vuelve más estable. Esta mayor estratificación reduce la mezcla vertical y limita la renovación de oxígeno en las aguas profundas.
Si estas condiciones coinciden con un evento de El Niño, el riesgo ambiental puede aumentar considerablemente. El resultado podría ser una combinación compleja: aguas más cálidas, menor concentración de oxígeno disuelto, menor mezcla vertical y menor renovación de oxígeno en la columna de agua, cambios en la circulación oceánica y condiciones que podrían favorecer el desarrollo de Floraciones Algales Nocivas.
Aunque el estrés térmico suele asociarse directamente con el aumento de la temperatura, su impacto fisiológico va mucho más allá del calor en sí. A medida que el agua se calienta, disminuye su capacidad para retener oxígeno disuelto. Al mismo tiempo, los peces aumentan su metabolismo para mantener sus funciones vitales, incrementando su demanda de oxígeno precisamente cuando este se vuelve menos disponible.
Más calor, menos oxígeno: el desafío de preparar a los peces antes del estrés
Cuando el agua se vuelve más cálida y el oxígeno menos disponible, los peces enfrentan una doble presión: necesitan más oxígeno para sostener su metabolismo, pero disponen de menos oxígeno en el ambiente. Esta condición suele reflejarse en una menor ingesta de alimento, un crecimiento más lento, una mayor susceptibilidad a enfermedades, menor tolerancia al manejo, una reducción de la capacidad inmunológica y una menor robustez frente a cualquier factor adicional de estrés. Si además ocurre una Floración Algal Nociva (FAN), capaz de dañar las branquias o consumir oxígeno durante la noche, la situación puede deteriorarse rápidamente. Por esta razón, muchos investigadores coinciden en que uno de los mayores desafíos para el futuro de la salmonicultura será fortalecer la resiliencia fisiológica de los peces antes de que estos eventos ocurran.
La experiencia observada este año en Europa demuestra que el estrés térmico rara vez aparece de forma repentina; más bien, es un proceso acumulativo. Durante semanas, los peces pueden estar expuestos a temperaturas progresivamente más altas, menor disponibilidad de oxígeno y crecientes demandas metabólicas. Cuando disminuye el consumo de alimento o aparecen las primeras mortalidades, gran parte del impacto fisiológico ya puede haberse producido. Por ello, la pregunta para la industria no debería ser solo cómo reaccionar frente a una emergencia, sino cuánto antes es posible preparar a los peces para enfrentar condiciones ambientales más exigentes. En este contexto, la nutrición funcional adquiere una importancia creciente como parte de las estrategias de adaptación al cambio climático. No reemplaza el monitoreo ambiental ni las decisiones operacionales en los centros de cultivo, pero puede contribuir a fortalecer sistemas fisiológicos clave antes de que el estrés alcance su punto crítico.
En un escenario donde las olas de calor marinas y la disminución de los niveles de oxígeno están pasando a formar parte de la realidad productiva, la nutrición puede convertirse en una herramienta complementaria para apoyar la capacidad de respuesta fisiológica de los peces. Ingredientes como la harina de krill aportan naturalmente EPA y DHA unidos a fosfolípidos, astaxantina, vitamina E, selenio, colina y otros compuestos bioactivos involucrados en la estabilidad de las membranas celulares, la protección antioxidante, la función inmunológica y el metabolismo energético, sistemas que suelen verse comprometidos durante el estrés térmico y la hipoxia.

Por qué la nutrición funcional es importante antes de que aparezca el estrés – Respaldado por la ciencia
La evidencia proveniente de tres estudios realizados con trucha arcoíris en Turquía, Francia e India muestra el desempeño de QRILL Aqua cuando los peces fueron expuestos a estrés térmico, bajos niveles de oxígeno y condiciones de temperatura por sobre rango óptimo.
En Turquía, las truchas fueron sometidas a un desafío de alta temperatura de hasta 23°C. Los mejores resultados se observaron con niveles de inclusión entre 5% y 7,5%, rango en el cual los peces mantuvieron mejor el consumo de alimento, el crecimiento y la supervivencia frente al desafío térmico. La supervivencia también fue superior en comparación con la dieta control. Los resultados de proteómica indicaron una mayor activación de vías relacionadas con el transporte de oxígeno, la respuesta inmune, el metabolismo energético y la resiliencia celular, lo que sugiere una mejor respuesta fisiológica frente a temperaturas elevadas.
En Francia, un desafío de bajo oxígeno realizado en INRAE mostró que las truchas alimentadas con QRILL Aqua presentaron un mejor desempeño. El efecto más marcado se observó con 7,5% de inclusión, especialmente en crecimiento, cortisol, pigmentación y función mitocondrial después de la exposición a hipoxia. El análisis de proteómica también indicó una mejor función mitocondrial, lo que sugiere una mayor capacidad para sostener el metabolismo energético bajo condiciones de bajo oxígeno.
En India, truchas arcoíris cultivadas a una temperatura subóptima (18°C) mostraron un mejor crecimiento con QRILL Aqua y una mayor capacidad para enfrentar el estrés térmico, medida como tolerancia térmica crítica. Las respuestas más consistentes se observaron con inclusiones entre 5% y 10%, con mejoras en crecimiento y tolerancia térmica crítica frente al grupo control.
En conjunto, los estudios apuntan en la misma dirección: QRILL Aqua puede ayudar a mantener el consumo de alimento, el crecimiento, la supervivencia y la resiliencia frente al estrés cuando los peces son expuestos a condiciones ambientales desafiantes. En los distintos estudios, el rango de 5% a 7,5% aparece como el nivel de inclusión más consistente entre estudios para apoyar desempeño, robustez y resiliencia fisiológica.
Europa está viviendo hoy lo que Chile podría enfrentar durante la próxima primavera.
Si las proyecciones asociadas a El Niño y al Modo Anular del Sur (SAM) se cumplen, la industria no solo deberá responder a eventos ambientales más exigentes, sino también anticiparse a sus efectos sobre el desempeño productivo. En un océano más cálido y con menos oxígeno, el desafío será producir peces mejor preparados para enfrentar un entorno cada vez más exigente.
Acerca de Aker QRILL Company
Aker QRILL Company desarrolla ingredientes nutricionales funcionales derivados del krill antártico. A través de QRILL Aqua, la compañía aporta soluciones basadas en ciencia para la acuicultura, las mascotas y los animales terrestres, con un enfoque en apoyar el desempeño productivo, la salud animal y la eficiencia de los sistemas de producción.



















