El impacto que podría tener el nuevo arancel estadounidense sobre las exportaciones de salmón chileno fue analizado por la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado, instancia en la que autoridades, trabajadores y representantes de la industria expusieron sus preocupaciones frente al aumento de los costos y la pérdida de competitividad.
La medida elevó a un 12,5% el gravamen aplicado a distintos productos chilenos que ingresan a Estados Unidos, entre ellos el salmón. Durante la sesión, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, precisó que la resolución no implica que se haya constatado trabajo forzoso en la salmonicultura nacional.
Según explicó la autoridad, la decisión responde a la evaluación realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre la ausencia en Chile de una prohibición específica para impedir la importación de bienes producidos, total o parcialmente, mediante trabajo forzoso.
Una medida que no cuestiona directamente las prácticas laborales del sector
La resolución oficial de la USTR establece que la investigación incluyó a 60 economías. Chile quedó entre los países a los que se aplicó una sobretasa de 12,5%, vigente para los productos ingresados al mercado estadounidense desde el 24 de julio de 2026.
El documento estadounidense se refiere específicamente a los mecanismos legales para bloquear la importación de productos elaborados con trabajo forzoso. Por lo tanto, no corresponde a una acusación directa contra las condiciones laborales de las empresas salmonicultoras chilenas ni a la constatación de este tipo de prácticas dentro del país.
Estévez señaló ante la comisión que el Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos continúa plenamente vigente y sigue siendo una herramienta central para resguardar la competitividad de las exportaciones nacionales. Además, sostuvo que la medida forma parte de un proceso de alcance internacional que trasciende la relación bilateral.
Trabajadores advierten posibles efectos sobre el empleo
Representantes de los trabajadores expresaron su inquietud por las consecuencias que el aumento de costos podría tener sobre la estabilidad laboral. Desde la Multisindical de Trabajadores del Salmón y Ramas Afines advirtieron que una menor competitividad podría traducirse en negociaciones laborales más complejas o eventuales reducciones de puestos de trabajo.
El sindicato de Mowi Aysén también planteó que los nuevos costos operacionales podrían terminar repercutiendo sobre los trabajadores. Estas intervenciones se suman a otras preocupaciones laborales que organizaciones salmoneras ya habían expuesto ante el Senado respecto de las condiciones necesarias para mantener la actividad productiva y el empleo en las regiones del sur austral.
Durante la sesión se indicó que la cadena de valor de la salmonicultura reúne a más de 86 mil empleos directos e indirectos y alrededor de 4 mil proveedores locales. Asimismo, SalmónChile recordó que Estados Unidos es el principal destino comercial del sector y concentra cerca del 43% de sus envíos.
La importancia de este mercado se produce en un momento de alto desempeño exportador. De acuerdo con cifras de ProChile, las exportaciones chilenas de salmón y trucha alcanzaron un récord de US$6.582 millones durante 2025, con un crecimiento de 2,9% respecto del año anterior.
Estudio releva el efecto de la salmonicultura sobre otros sectores
El alcance de un eventual deterioro de la competitividad no estaría limitado exclusivamente a las empresas productoras. El estudio La industria del salmón en Chile, elaborado por el economista Rodrigo Krell y difundido por el Consejo del Salmón, calculó que la actividad genera un valor agregado directo e indirecto equivalente al 1,79% del PIB nacional.
El análisis, construido con información del Banco Central, Sernapesca y una matriz insumo-producto actualizada a 2022, estimó además que cada peso de valor agregado directo producido por la salmonicultura genera otros 1,15 pesos en actividades relacionadas.
Entre los sectores alcanzados por este efecto multiplicador se encuentran la producción de alimento para peces, la logística, el transporte marítimo y los servicios administrativos, profesionales y técnicos. Si bien el estudio no calcula las pérdidas que podría provocar el arancel, sus resultados permiten dimensionar cómo una variación en la actividad salmonera puede extenderse hacia proveedores y economías regionales.
Chile busca ampliar las exenciones
El Gobierno mantiene conversaciones con las autoridades estadounidenses para incorporar nuevos productos a la lista de excepciones. En una reunión sostenida entre Cancillería y los gremios exportadores, se informó que la tasa de 12,5% alcanza aproximadamente al 40% de las exportaciones chilenas hacia Estados Unidos, mientras más de la mitad del valor exportado quedó exento.
Las gestiones continuarán durante agosto con una visita a Chile del representante comercial adjunto de la USTR, Jeff Goettman. El objetivo será presentar antecedentes técnicos que permitan ampliar las exenciones y reducir el impacto de la medida sobre sectores estratégicos.
Por su parte, la Comisión de Pesca acordó solicitar información sobre los convenios suscritos entre el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y organizaciones no gubernamentales. También pedirá que se avance en la discusión del proyecto que busca transparentar el financiamiento de estas entidades.
La discusión dejó como principal desafío la necesidad de proteger el empleo y la competitividad del salmón chileno mientras continúan las negociaciones diplomáticas. Para el sector, la incertidumbre arancelaria representa una dificultad adicional para planificar inversiones y operaciones de largo plazo en su mercado de mayor relevancia.



















