La salmonicultura de Magallanes podría sumar un nuevo destino a su mapa de exportaciones. La aprobación del Acuerdo de Alcance Parcial (AAP) entre Chile y Trinidad y Tobago por parte de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputadas y Diputados marca un nuevo paso hacia la apertura de un mercado donde el salmón chileno enfrenta actualmente una barrera arancelaria de hasta 40%.
El acuerdo, que quedó en condiciones de ser discutido por la Sala de la Cámara, contempla la eliminación inmediata de los aranceles para salmones y truchas una vez que entre en vigencia. Para los productores australes, la eventual entrada en vigor representa una oportunidad para mejorar las condiciones de acceso a un mercado caribeño que hasta ahora ha tenido mayores costos de importación para los productos acuícolas chilenos.
Una nueva alternativa para diversificar destinos
Más allá de la reducción directa de costos, el principal atractivo para la industria salmonera está en la posibilidad de ampliar la cartera de mercados internacionales.
La apertura de Trinidad y Tobago permitiría a los productores y exportadores explorar nuevas oportunidades comerciales en el Caribe y reducir, al menos parcialmente, la dependencia de los destinos tradicionales de la oferta chilena de salmón.
El factor arancelario puede ser especialmente relevante en un negocio donde los márgenes y la competitividad dependen de múltiples variables logísticas y comerciales. Pasar desde un escenario con gravámenes de hasta 40% a uno de arancel cero podría modificar significativamente las condiciones de entrada del producto chileno frente a otros proveedores.
Para Magallanes, cuya salmonicultura se desarrolla en uno de los extremos geográficos de Chile, contar con nuevos mercados puede adquirir una importancia adicional: diversificar destinos permite ampliar las alternativas comerciales para una producción que debe enfrentar importantes desafíos logísticos para llegar a los principales centros de consumo mundiales.
El primer acuerdo de Chile con un país del Caricom
El AAP también tiene una dimensión estratégica para la política comercial chilena. Se trata del primer tratado comercial suscrito por Chile con un país integrante de la Comunidad del Caribe (Caricom), por lo que su entrada en vigencia podría convertirse en un precedente para profundizar las relaciones económicas con otras economías de la región.
Durante la discusión legislativa, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Claudia Sanhueza, destacó precisamente el potencial del acuerdo para ampliar la integración comercial de Chile con el Caribe.
Para la salmonicultura, este punto resulta particularmente relevante. Trinidad y Tobago no solo puede ser considerado como un destino comercial en sí mismo, sino también como una posible puerta de entrada para fortalecer la presencia de productos chilenos en una región donde existe espacio para ampliar la oferta alimentaria importada.
Salmón, frutas y energía: un intercambio más amplio
El acuerdo no se limita a los productos acuícolas. Chile obtendría también mejores condiciones de acceso para productos agrícolas, incluyendo frutas frescas como uvas, manzanas y peras, que tendrán desgravación inmediata. En tanto, vinos y frutos secos accederán mediante esquemas de reducción arancelaria gradual.
Desde la perspectiva energética, el intercambio también contempla beneficios para Chile. El acuerdo permitirá el ingreso con arancel cero de gas natural licuado (GNL) y amoníaco provenientes de Trinidad y Tobago, productos que actualmente están sujetos a una tasa de 6%.
Así, el tratado configura un intercambio comercial que va más allá de la apertura de un nuevo mercado para el salmón y que podría fortalecer los vínculos económicos entre ambos países.
A un paso de convertirse en una nueva oportunidad comercial
El Parlamento de Trinidad y Tobago ya ratificó el acuerdo, mientras que en Chile la iniciativa continúa su tramitación legislativa. Una vez completado este proceso y cumplidas las condiciones para su entrada en vigencia, los salmones y truchas chilenos podrían acceder al mercado trinitense sin aranceles.
Para la industria salmonicultora de Magallanes, el desafío será transformar esa ventaja regulatoria en negocios concretos. La eliminación del arancel no garantiza por sí sola mayores exportaciones, pero sí elimina una de las principales barreras de entrada y mejora el escenario competitivo para los productores nacionales.
En un mercado global marcado por la búsqueda de nuevos destinos, diversificación comercial y eficiencia en costos, Trinidad y Tobago podría convertirse en una nueva pieza dentro de la estrategia de internacionalización del salmón magallánico, abriendo además la posibilidad de que la relación comercial con el Caribe siga creciendo.



















