Corea del Sur concreta el primer despacho de salmón Atlántico cultivado en tierra
El salmón producido por Eco Aquafarm en Busan marca el primer despacho nacional de salmón Atlántico cultivado completamente en tierra. La instalación RAS tendrá una capacidad de 500 toneladas anuales y constituye el primero de los seis clústeres de acuicultura inteligente impulsados por Corea del Sur que llega a producción y despacho.
Corea del Sur alcanzó un nuevo hito en su estrategia para desarrollar una producción doméstica de salmón. Busan confirmó el primer despacho del país de salmón Atlántico cultivado completamente en tierra, proveniente del clúster de acuicultura inteligente ubicado en el condado de Gijang. El avance se diferencia de experiencias anteriores de cultivo de salmón en Corea del Sur, que estuvieron asociadas al Coho (Oncorhynchus kisutch) y a sistemas de engorda en jaulas marinas.
La primera producción será presentada oficialmente este 30 de septiembre, durante una actividad que contempla una demostración de procesamiento, degustación del producto y un recorrido por las instalaciones. El hito convierte a Busan en el primer proyecto de los seis clústeres inteligentes promovidos por Corea del Sur que logra avanzar desde la fase experimental hasta la producción y despacho de salmón.
Una inversión cercana a US$29,6 millones
El complejo fue construido en dependencias del Instituto de Ciencias Pesqueras de la Universidad Nacional de Pukyong, en Gijang. La inversión total alcanzó aproximadamente US$29,6 millones, considerando el tipo de cambio del 29 de septiembre de 2026.
De ese monto, cerca de US$16,3 millones correspondieron al Gobierno central, US$8,9 millones a la ciudad de Busan y US$4,4 millones a capital privado.
La infraestructura cuenta con 9.166 metros cuadrados construidos sobre un terreno de 67.320 metros cuadrados y fue terminada en diciembre de 2024. Su operación está a cargo de Eco Aquafarm, filial de GS Engineering & Construction.
La instalación fue diseñada para alcanzar una capacidad productiva de 500 toneladas de salmón Atlántico al año. Esta cifra corresponde a la capacidad proyectada del recinto y no significa que dicho volumen se alcance inmediatamente durante el primer ciclo comercial.
La primera generación de peces se inició con ovas importadas desde Islandia. Eco Aquafarm controla el ciclo completo en tierra, desde la incubación hasta el crecimiento de ejemplares cercanos a los cinco kilogramos, tamaño considerado comercial para su despacho.
RAS para controlar el agua y la producción
El proyecto utiliza un sistema de recirculación de agua, conocido como RAS por su sigla en inglés. Esta tecnología permite tratar y reutilizar el agua de cultivo en lugar de desecharla después de su uso.
El proceso incorpora filtros para retirar sólidos y residuos, biofiltros destinados a reducir compuestos tóxicos como el amoníaco, además de tratamientos con luz ultravioleta y ozono. Posteriormente, el agua es sometida a remoción de dióxido de carbono y oxigenación antes de regresar a los estanques.
Según información oficial de Korea.net, la instalación puede reutilizar hasta el 99% del agua. El sistema también permite controlar variables como la temperatura y la calidad del agua mediante sensores, automatización y herramientas digitales.
A diferencia de algunos modelos europeos, que trasladan los peces al mar durante la etapa de engorda, Eco Aquafarm busca mantener todo el ciclo productivo en tierra. Esto permite aislar el cultivo de variaciones ambientales marinas y establecer un control más directo sobre las condiciones sanitarias y productivas.
Un mercado dominado por las importaciones
La iniciativa responde a una fuerte dependencia del abastecimiento externo. La mayor parte del salmón consumido en Corea del Sur es importado, con un volumen estimado superior a 44.000 toneladas durante 2025.
En ese contexto, las 500 toneladas anuales proyectadas para Busan no reemplazarán por sí solas las importaciones. Incluso si la planta opera a plena capacidad, su producción representaría aproximadamente el 1% del volumen importado estimado durante el año anterior.
Sin embargo, el proyecto marca el inicio de una cadena productiva local y permite validar tecnologías, costos y procesos de comercialización. La producción doméstica también podría reducir los tiempos de transporte y entregar un producto más fresco al consumidor coreano.
El desafío: eficiencia y competitividad
La acuicultura terrestre ofrece ventajas relacionadas con la trazabilidad, el control del ambiente, la bioseguridad y la cercanía con los mercados de consumo. No obstante, también implica elevados costos de construcción y operación.
Los sistemas RAS requieren inversiones importantes en tratamiento de agua, bombeo, oxigenación, control térmico, automatización y consumo energético. Por esa razón, la producción local no garantiza automáticamente precios más bajos que los del salmón importado.
Eco Aquafarm ha reconocido que los primeros productos podrían tener un costo superior debido a la inversión tecnológica. La empresa espera reducir sus gastos a medida que acumule experiencia, mejore los ciclos de producción y encuentre eficiencias operacionales.
La energía será una variable crítica para la expansión del modelo, especialmente por la necesidad de mantener temperaturas adecuadas para una especie de aguas frías como el salmón Atlántico.
Corea del Sur prepara nuevos proyectos
El caso de Busan forma parte de una estrategia más amplia. En Pohang se desarrolla una instalación con una capacidad proyectada de 1.000 toneladas, mientras que Dongwon Industries prepara un complejo terrestre de 10.000 toneladas en Yangyang.
En este último proyecto se estudia el uso de agua marina profunda y fría para reducir los costos de refrigeración. La expansión de estas iniciativas muestra que Corea del Sur no está tratando la acuicultura terrestre como un proyecto aislado, sino como una herramienta para diversificar su suministro de salmón y desarrollar capacidades tecnológicas propias.
Para la industria salmonera internacional, el volumen inicial de Busan todavía es limitado. No representa una amenaza inmediata para los grandes países productores ni sustituirá de manera significativa el suministro importado.
El dato relevante es otro: Corea del Sur ya cruzó la frontera entre la demostración tecnológica y la comercialización. A partir de ahora, el desempeño de los ciclos productivos, los costos por kilogramo, el consumo energético, la sobrevivencia, la bioseguridad y la aceptación del consumidor determinarán si este modelo puede transformarse en una alternativa real frente al salmón importado.
Corea del Sur alcanzó un nuevo hito en su estrategia para desarrollar una producción doméstica de salmón. Busan confirmó el primer despacho del país de salmón Atlántico cultivado completamente en tierra, proveniente del clúster de acuicultura inteligente ubicado en el condado de Gijang. El avance se diferencia de experiencias anteriores de cultivo de salmón en Corea del Sur, que estuvieron asociadas al Coho (Oncorhynchus kisutch) y a sistemas de engorda en jaulas marinas.
La primera producción será presentada oficialmente este 30 de septiembre, durante una actividad que contempla una demostración de procesamiento, degustación del producto y un recorrido por las instalaciones. El hito convierte a Busan en el primer proyecto de los seis clústeres inteligentes promovidos por Corea del Sur que logra avanzar desde la fase experimental hasta la producción y despacho de salmón.
Una inversión cercana a US$29,6 millones
El complejo fue construido en dependencias del Instituto de Ciencias Pesqueras de la Universidad Nacional de Pukyong, en Gijang. La inversión total alcanzó aproximadamente US$29,6 millones, considerando el tipo de cambio del 29 de septiembre de 2026.
De ese monto, cerca de US$16,3 millones correspondieron al Gobierno central, US$8,9 millones a la ciudad de Busan y US$4,4 millones a capital privado.
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La infraestructura cuenta con 9.166 metros cuadrados construidos sobre un terreno de 67.320 metros cuadrados y fue terminada en diciembre de 2024. Su operación está a cargo de Eco Aquafarm, filial de GS Engineering & Construction.
La instalación fue diseñada para alcanzar una capacidad productiva de 500 toneladas de salmón Atlántico al año. Esta cifra corresponde a la capacidad proyectada del recinto y no significa que dicho volumen se alcance inmediatamente durante el primer ciclo comercial.
La primera generación de peces se inició con ovas importadas desde Islandia. Eco Aquafarm controla el ciclo completo en tierra, desde la incubación hasta el crecimiento de ejemplares cercanos a los cinco kilogramos, tamaño considerado comercial para su despacho.
RAS para controlar el agua y la producción
El proyecto utiliza un sistema de recirculación de agua, conocido como RAS por su sigla en inglés. Esta tecnología permite tratar y reutilizar el agua de cultivo en lugar de desecharla después de su uso.
El proceso incorpora filtros para retirar sólidos y residuos, biofiltros destinados a reducir compuestos tóxicos como el amoníaco, además de tratamientos con luz ultravioleta y ozono. Posteriormente, el agua es sometida a remoción de dióxido de carbono y oxigenación antes de regresar a los estanques.
Según información oficial de Korea.net, la instalación puede reutilizar hasta el 99% del agua. El sistema también permite controlar variables como la temperatura y la calidad del agua mediante sensores, automatización y herramientas digitales.
A diferencia de algunos modelos europeos, que trasladan los peces al mar durante la etapa de engorda, Eco Aquafarm busca mantener todo el ciclo productivo en tierra. Esto permite aislar el cultivo de variaciones ambientales marinas y establecer un control más directo sobre las condiciones sanitarias y productivas.
Un mercado dominado por las importaciones
La iniciativa responde a una fuerte dependencia del abastecimiento externo. La mayor parte del salmón consumido en Corea del Sur es importado, con un volumen estimado superior a 44.000 toneladas durante 2025.
En ese contexto, las 500 toneladas anuales proyectadas para Busan no reemplazarán por sí solas las importaciones. Incluso si la planta opera a plena capacidad, su producción representaría aproximadamente el 1% del volumen importado estimado durante el año anterior.
Sin embargo, el proyecto marca el inicio de una cadena productiva local y permite validar tecnologías, costos y procesos de comercialización. La producción doméstica también podría reducir los tiempos de transporte y entregar un producto más fresco al consumidor coreano.
El desafío: eficiencia y competitividad
La acuicultura terrestre ofrece ventajas relacionadas con la trazabilidad, el control del ambiente, la bioseguridad y la cercanía con los mercados de consumo. No obstante, también implica elevados costos de construcción y operación.
Los sistemas RAS requieren inversiones importantes en tratamiento de agua, bombeo, oxigenación, control térmico, automatización y consumo energético. Por esa razón, la producción local no garantiza automáticamente precios más bajos que los del salmón importado.
Eco Aquafarm ha reconocido que los primeros productos podrían tener un costo superior debido a la inversión tecnológica. La empresa espera reducir sus gastos a medida que acumule experiencia, mejore los ciclos de producción y encuentre eficiencias operacionales.
La energía será una variable crítica para la expansión del modelo, especialmente por la necesidad de mantener temperaturas adecuadas para una especie de aguas frías como el salmón Atlántico.
Corea del Sur prepara nuevos proyectos
El caso de Busan forma parte de una estrategia más amplia. En Pohang se desarrolla una instalación con una capacidad proyectada de 1.000 toneladas, mientras que Dongwon Industries prepara un complejo terrestre de 10.000 toneladas en Yangyang.
En este último proyecto se estudia el uso de agua marina profunda y fría para reducir los costos de refrigeración. La expansión de estas iniciativas muestra que Corea del Sur no está tratando la acuicultura terrestre como un proyecto aislado, sino como una herramienta para diversificar su suministro de salmón y desarrollar capacidades tecnológicas propias.
Para la industria salmonera internacional, el volumen inicial de Busan todavía es limitado. No representa una amenaza inmediata para los grandes países productores ni sustituirá de manera significativa el suministro importado.
El dato relevante es otro: Corea del Sur ya cruzó la frontera entre la demostración tecnológica y la comercialización. A partir de ahora, el desempeño de los ciclos productivos, los costos por kilogramo, el consumo energético, la sobrevivencia, la bioseguridad y la aceptación del consumidor determinarán si este modelo puede transformarse en una alternativa real frente al salmón importado.