¿Cuál es la proyección de crecimiento del Fondo Monetario Internacional para Chile en 2026 y 2027?
El Fondo Monetario Internacional anticipa una expansión moderada para la economía chilena, mientras Sudamérica crecería 2,3% este año y Latinoamérica y el Caribe alcanzarían un 2,7% en 2027. Para la industria del salmón, las perspectivas estarán condicionadas por la evolución de la demanda internacional, los costos de producción, la inflación y los riesgos geopolíticos.
La economía chilena enfrentará un escenario de crecimiento moderado durante 2026, en un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y una mayor incertidumbre sobre la evolución del comercio mundial. Así lo plantea el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe World Economic Outlook: Global Economy in the Shadow of War, publicado en abril de 2026.
De acuerdo con las proyecciones del organismo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile crecería un 2,4% en 2026, para acelerar levemente su expansión hasta un 2,6% en 2027. Aunque las cifras anticipan continuidad en la actividad económica, el panorama exige atención por parte de los sectores exportadores, entre ellos la salmonicultura, cuya competitividad depende tanto de las condiciones productivas nacionales como del comportamiento de los mercados internacionales.
El informe sitúa estas perspectivas en un entorno global afectado por el conflicto en Medio Oriente, que ha interrumpido la trayectoria de crecimiento que se esperaba antes de la escalada bélica. El impacto se transmite principalmente a través de los precios de las materias primas, las presiones inflacionarias y el endurecimiento de las condiciones financieras.
Para una industria integrada al comercio internacional como la salmonera chilena, estas variables representan factores relevantes para la planificación de inversiones, la gestión de costos y las decisiones comerciales, aunque su efecto concreto dependerá de la evolución de cada mercado y de la estructura de gastos de las empresas.
Chile: crecimiento moderado y desafíos inflacionarios
Las estimaciones del FMI muestran que Chile pasaría de un crecimiento de 2,3% en 2025 a un 2,4% en 2026, con una mejora hasta el 2,6% en 2027. En materia de precios, el organismo proyecta una inflación promedio de 2,9% para este año, antes de aumentar a 3,3% en 2027.
El escenario combina, por tanto, una expansión económica gradual con la necesidad de monitorear las presiones sobre los precios y sus eventuales efectos en los costos empresariales.
El mercado laboral también aparece entre las variables relevantes. El FMI estima que la tasa de desempleo chilena se situaría en 8,1% en 2026 y descendería a 7,6% en 2027. En paralelo, proyecta que el déficit de cuenta corriente equivaldría al 0,8% del PIB este año, antes de alcanzar el 1,8% en 2027.
Para la salmonicultura, el desempeño de la economía nacional constituye parte del contexto en el que se desarrollan las operaciones, el empleo y las decisiones de inversión. Sin embargo, debido a su orientación exportadora, la evolución de la demanda externa, el tipo de cambio y los costos de insumos y transporte también será determinante para sus resultados.
Sudamérica: una expansión de 2,3% en 2026
A escala regional, el FMI proyecta que Sudamérica crecerá un 2,3% en 2026, por debajo del 2,7% estimado para 2025. Para 2027, anticipa una recuperación moderada, con una expansión de 2,5%.
Las perspectivas muestran diferencias importantes entre las principales economías del continente. En el panorama económico regional, las proyecciones muestran desempeños dispares para las principales economías de América del Sur durante los próximos dos años. Mientras Paraguay y Argentina liderarán la expansión con crecimientos de hasta un 4,2% y 4,0% respectivamente, otros países mantendrán un ritmo moderado pero estable. Es el caso de Chile (2,4% en 2026 y 2,6% en 2027), Ecuador (2,5% en ambos periodos), Colombia (2,3% y 2,5%) y Perú (2,8% constante). En contraste, Brasil, el gigante sudamericano, experimentará una desaceleración en su actividad, situándose en la parte baja del bloque con proyecciones de 1,9% para 2026 y 2,0% para 2027.
Estas cifras evidencian que la región no evolucionará de manera homogénea. Mientras algunas economías conservarían ritmos de expansión relativamente dinámicos, otras mostrarían un crecimiento más acotado.
Para las empresas salmoneras, esta diversidad adquiere especial relevancia al analizar los mercados de destino, las oportunidades de diversificación comercial y la evolución de la demanda en países latinoamericanos. En particular, el desempeño de Brasil resulta importante para el análisis comercial de la industria chilena, aunque las proyecciones del PIB, por sí solas, no permiten anticipar cuánto crecerán las importaciones de salmón ni el consumo de productos del mar.
Latinoamérica y el Caribe: recuperación prevista para 2027
En su perspectiva más amplia, el FMI estima que América Latina y el Caribe crecerán un 2,3% en 2026 y acelerarán su expansión hasta el 2,7% en 2027. La inflación promedio regional, en tanto, se ubicaría en 6,7% este año y descendería a 4,9% el próximo.
La trayectoria proyectada sugiere una recuperación gradual, pero todavía condicionada por factores externos. El organismo advierte que el impacto del conflicto en Medio Oriente será desigual: las economías más pequeñas y vulnerables podrían enfrentar consecuencias más negativas, especialmente si persisten las perturbaciones en los mercados energéticos y se endurecen las condiciones financieras internacionales.
El FMI también identifica riesgos asociados a una posible intensificación de las tensiones comerciales, una mayor fragmentación geopolítica y cambios en los flujos internacionales de bienes y capitales. Estos elementos pueden alterar las perspectivas de crecimiento, inversión y comercio.
Para la industria salmonera, la evolución económica regional debe leerse junto con las condiciones de los principales mercados internacionales. Un crecimiento más dinámico puede favorecer el consumo y abrir oportunidades comerciales, pero su efecto dependerá de los ingresos de los consumidores, los precios relativos, la competencia entre proveedores y las condiciones de acceso a cada mercado.
Energía, costos y demanda: las variables que deberá seguir la salmonicultura
Uno de los principales focos del informe es el riesgo de que el conflicto en Medio Oriente prolongue las disrupciones en los mercados energéticos. El FMI sostiene que un aumento persistente de los precios de la energía puede encarecer bienes y servicios intensivos en este recurso, incluidos los fertilizantes, los productos químicos, los alimentos y el transporte.
En la salmonicultura, estos canales merecen seguimiento por sus posibles efectos sobre la cadena de abastecimiento, la logística, los insumos y los costos operacionales. No obstante, el impacto final dependerá de la magnitud y duración de las alzas, de los contratos vigentes y de la capacidad de cada compañía para absorber o trasladar mayores costos.
El escenario también puede influir en las condiciones financieras. Una mayor incertidumbre internacional podría elevar las primas de riesgo, presionar las monedas y encarecer el financiamiento, afectando las decisiones de inversión de las empresas.
A ello se suma el comportamiento de la demanda global. En su escenario de referencia, el FMI proyecta un crecimiento mundial de 3,1% en 2026 y de 3,2% en 2027, por debajo del ritmo cercano al 3,4% observado en 2024 y 2025. Un avance más lento de la economía mundial podría moderar el dinamismo comercial, aunque sus efectos sobre las exportaciones de salmón dependerán de los mercados de destino y de las condiciones específicas de cada producto.
Un escenario sujeto a riesgos
El FMI advierte que sus proyecciones están sujetas a una elevada incertidumbre y presenta escenarios alternativos ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue o se intensifique. En un escenario adverso, el crecimiento mundial podría reducirse a 2,5% en 2026, mientras la inflación global aumentaría a 5,4%. En un escenario más severo, la expansión mundial se acercaría al 2% tanto en 2026 como en 2027.
Estas cifras no corresponden al pronóstico central del organismo, sino a escenarios condicionados por una perturbación más persistente en los mercados energéticos y financieros. Su relevancia radica en mostrar cuánto podrían cambiar las perspectivas si se materializan riesgos adicionales.
Para Chile y Sudamérica, el desafío será sostener la actividad económica en un contexto externo menos favorable y con diferencias significativas entre países. Para la salmonicultura, el seguimiento de los costos, la demanda, el financiamiento y la evolución de los mercados de exportación será clave para evaluar cómo estas tendencias macroeconómicas pueden traducirse en oportunidades o presiones para el negocio.
Descarga el informe del FMI completo aquí
La economía chilena enfrentará un escenario de crecimiento moderado durante 2026, en un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y una mayor incertidumbre sobre la evolución del comercio mundial. Así lo plantea el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe World Economic Outlook: Global Economy in the Shadow of War, publicado en abril de 2026.
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De acuerdo con las proyecciones del organismo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile crecería un 2,4% en 2026, para acelerar levemente su expansión hasta un 2,6% en 2027. Aunque las cifras anticipan continuidad en la actividad económica, el panorama exige atención por parte de los sectores exportadores, entre ellos la salmonicultura, cuya competitividad depende tanto de las condiciones productivas nacionales como del comportamiento de los mercados internacionales.
El informe sitúa estas perspectivas en un entorno global afectado por el conflicto en Medio Oriente, que ha interrumpido la trayectoria de crecimiento que se esperaba antes de la escalada bélica. El impacto se transmite principalmente a través de los precios de las materias primas, las presiones inflacionarias y el endurecimiento de las condiciones financieras.
Para una industria integrada al comercio internacional como la salmonera chilena, estas variables representan factores relevantes para la planificación de inversiones, la gestión de costos y las decisiones comerciales, aunque su efecto concreto dependerá de la evolución de cada mercado y de la estructura de gastos de las empresas.
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Chile: crecimiento moderado y desafíos inflacionarios
Las estimaciones del FMI muestran que Chile pasaría de un crecimiento de 2,3% en 2025 a un 2,4% en 2026, con una mejora hasta el 2,6% en 2027. En materia de precios, el organismo proyecta una inflación promedio de 2,9% para este año, antes de aumentar a 3,3% en 2027.
El escenario combina, por tanto, una expansión económica gradual con la necesidad de monitorear las presiones sobre los precios y sus eventuales efectos en los costos empresariales.
El mercado laboral también aparece entre las variables relevantes. El FMI estima que la tasa de desempleo chilena se situaría en 8,1% en 2026 y descendería a 7,6% en 2027. En paralelo, proyecta que el déficit de cuenta corriente equivaldría al 0,8% del PIB este año, antes de alcanzar el 1,8% en 2027.
Para la salmonicultura, el desempeño de la economía nacional constituye parte del contexto en el que se desarrollan las operaciones, el empleo y las decisiones de inversión. Sin embargo, debido a su orientación exportadora, la evolución de la demanda externa, el tipo de cambio y los costos de insumos y transporte también será determinante para sus resultados.
Sudamérica: una expansión de 2,3% en 2026
A escala regional, el FMI proyecta que Sudamérica crecerá un 2,3% en 2026, por debajo del 2,7% estimado para 2025. Para 2027, anticipa una recuperación moderada, con una expansión de 2,5%.
Las perspectivas muestran diferencias importantes entre las principales economías del continente. En el panorama económico regional, las proyecciones muestran desempeños dispares para las principales economías de América del Sur durante los próximos dos años. Mientras Paraguay y Argentina liderarán la expansión con crecimientos de hasta un 4,2% y 4,0% respectivamente, otros países mantendrán un ritmo moderado pero estable. Es el caso de Chile (2,4% en 2026 y 2,6% en 2027), Ecuador (2,5% en ambos periodos), Colombia (2,3% y 2,5%) y Perú (2,8% constante). En contraste, Brasil, el gigante sudamericano, experimentará una desaceleración en su actividad, situándose en la parte baja del bloque con proyecciones de 1,9% para 2026 y 2,0% para 2027.
Estas cifras evidencian que la región no evolucionará de manera homogénea. Mientras algunas economías conservarían ritmos de expansión relativamente dinámicos, otras mostrarían un crecimiento más acotado.
Para las empresas salmoneras, esta diversidad adquiere especial relevancia al analizar los mercados de destino, las oportunidades de diversificación comercial y la evolución de la demanda en países latinoamericanos. En particular, el desempeño de Brasil resulta importante para el análisis comercial de la industria chilena, aunque las proyecciones del PIB, por sí solas, no permiten anticipar cuánto crecerán las importaciones de salmón ni el consumo de productos del mar.
Latinoamérica y el Caribe: recuperación prevista para 2027
En su perspectiva más amplia, el FMI estima que América Latina y el Caribe crecerán un 2,3% en 2026 y acelerarán su expansión hasta el 2,7% en 2027. La inflación promedio regional, en tanto, se ubicaría en 6,7% este año y descendería a 4,9% el próximo.
La trayectoria proyectada sugiere una recuperación gradual, pero todavía condicionada por factores externos. El organismo advierte que el impacto del conflicto en Medio Oriente será desigual: las economías más pequeñas y vulnerables podrían enfrentar consecuencias más negativas, especialmente si persisten las perturbaciones en los mercados energéticos y se endurecen las condiciones financieras internacionales.
El FMI también identifica riesgos asociados a una posible intensificación de las tensiones comerciales, una mayor fragmentación geopolítica y cambios en los flujos internacionales de bienes y capitales. Estos elementos pueden alterar las perspectivas de crecimiento, inversión y comercio.
Para la industria salmonera, la evolución económica regional debe leerse junto con las condiciones de los principales mercados internacionales. Un crecimiento más dinámico puede favorecer el consumo y abrir oportunidades comerciales, pero su efecto dependerá de los ingresos de los consumidores, los precios relativos, la competencia entre proveedores y las condiciones de acceso a cada mercado.
Energía, costos y demanda: las variables que deberá seguir la salmonicultura
Uno de los principales focos del informe es el riesgo de que el conflicto en Medio Oriente prolongue las disrupciones en los mercados energéticos. El FMI sostiene que un aumento persistente de los precios de la energía puede encarecer bienes y servicios intensivos en este recurso, incluidos los fertilizantes, los productos químicos, los alimentos y el transporte.
En la salmonicultura, estos canales merecen seguimiento por sus posibles efectos sobre la cadena de abastecimiento, la logística, los insumos y los costos operacionales. No obstante, el impacto final dependerá de la magnitud y duración de las alzas, de los contratos vigentes y de la capacidad de cada compañía para absorber o trasladar mayores costos.
El escenario también puede influir en las condiciones financieras. Una mayor incertidumbre internacional podría elevar las primas de riesgo, presionar las monedas y encarecer el financiamiento, afectando las decisiones de inversión de las empresas.
A ello se suma el comportamiento de la demanda global. En su escenario de referencia, el FMI proyecta un crecimiento mundial de 3,1% en 2026 y de 3,2% en 2027, por debajo del ritmo cercano al 3,4% observado en 2024 y 2025. Un avance más lento de la economía mundial podría moderar el dinamismo comercial, aunque sus efectos sobre las exportaciones de salmón dependerán de los mercados de destino y de las condiciones específicas de cada producto.
Un escenario sujeto a riesgos
El FMI advierte que sus proyecciones están sujetas a una elevada incertidumbre y presenta escenarios alternativos ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue o se intensifique. En un escenario adverso, el crecimiento mundial podría reducirse a 2,5% en 2026, mientras la inflación global aumentaría a 5,4%. En un escenario más severo, la expansión mundial se acercaría al 2% tanto en 2026 como en 2027.
Estas cifras no corresponden al pronóstico central del organismo, sino a escenarios condicionados por una perturbación más persistente en los mercados energéticos y financieros. Su relevancia radica en mostrar cuánto podrían cambiar las perspectivas si se materializan riesgos adicionales.
Para Chile y Sudamérica, el desafío será sostener la actividad económica en un contexto externo menos favorable y con diferencias significativas entre países. Para la salmonicultura, el seguimiento de los costos, la demanda, el financiamiento y la evolución de los mercados de exportación será clave para evaluar cómo estas tendencias macroeconómicas pueden traducirse en oportunidades o presiones para el negocio.