Alejandro Santibáñez: ¿Por qué la muerte de trabajadores del mar no provoca la misma urgencia que la de quienes trabajan en la minería?
Alejandro Santibáñez, presidente de la Multisindical de Trabajadores Salmoneros, Pesquerías y Ramas Afines, cuestionó la falta de una respuesta urgente frente a las fatalidades en el sector y pidió una mesa técnica en el sur de Chile que reúna a empresas, proveedores y sindicatos para avanzar en medidas concretas de prevención.
La convocatoria del Gobierno a una Mesa por la Seguridad Minera, tras una serie de accidentes fatales en faenas del país, abrió un nuevo debate sobre la prevención de riesgos laborales en Chile: ¿por qué no existe una respuesta de similar urgencia frente a las muertes que afectan a los trabajadores de la salmonicultura?
La interrogante fue planteada por Alejandro Santibáñez, presidente de la Multisindical de Trabajadores Salmoneros, Pesquerías y Ramas Afines (M.T.S.A.), quien, a través de una carta al director, advirtió que 12 trabajadores de la industria salmonera han fallecido durante 2026, incluidos buzos, y sostuvo que los sindicatos llevan tiempo solicitando medidas concretas para enfrentar esta situación.
“¿Por qué la muerte de trabajadores del mar no provoca la misma urgencia que la de quienes trabajan en la minería?”, cuestionó el dirigente, poniendo en el centro de la discusión la necesidad de otorgar mayor prioridad a la seguridad laboral en una actividad estratégica para las regiones del sur austral.
El precedente de la minería y la exigencia de resultados
El llamado de Santibáñez coincide con la decisión del Gobierno de convocar una mesa urgente de trabajo para abordar la seguridad en la minería, anunciada el 14 de octubre por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, luego de una serie de accidentes fatales registrados en distintas faenas del país.
Según se informó en los medios de comunicación previamente, la instancia contempla la participación de trabajadores, empresas, gremios, parlamentarios y representantes del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). Su objetivo es examinar las causas de los accidentes, identificar posibles fallas y definir acciones para evitar nuevas tragedias.
“Reuniremos a trabajadores, empresas, gremios, parlamentarios y a Sernageomin, con un propósito país muy claro: avanzar decididamente hacia el objetivo de cero fatalidades”, señaló Mas.
El secretario de Estado también advirtió que las muertes laborales no pueden considerarse parte habitual de los riesgos de una actividad productiva. “No podemos normalizar que un trabajador salga de su hogar para aportar al desarrollo del país y no regrese con su familia”, enfatizó.
Para la dirigencia sindical salmonera, este tipo de respuesta plantea una pregunta relevante para el sector: si la seguridad exige coordinación entre trabajadores, empresas y autoridades, ¿qué impide avanzar con la misma determinación en los centros de cultivo y las operaciones vinculadas a la salmonicultura?
Una mesa técnica en el sur, no más diagnósticos
Santibáñez valoró la convocatoria realizada en el ámbito minero, pero advirtió que la salmonicultura necesita pasar de las instancias de conversación a compromisos verificables.
“Mesas de diálogo existen. Lo que falta son resultados”, afirmó en su carta.
El presidente de la M.T.S.A. planteó la necesidad de establecer una instancia técnica en el sur de Chile que convoque directamente a los responsables de operaciones de las empresas salmoneras, compañías proveedoras y representantes de los trabajadores.
La propuesta apunta a abordar la seguridad desde la realidad operacional de la industria, con especial atención a las tareas que implican mayores riesgos, entre ellas el buceo acuícola.
Entre las prioridades planteadas por el dirigente se encuentran avanzar en estándares comunes de seguridad, mejorar la gestión del riesgo y desarrollar competencias específicas para las labores de buceo.
“Las normas actuales ya son exigentes, pero no han logrado evitar las muertes”, advirtió, subrayando que la existencia de exigencias regulatorias no es suficiente si estas no se traducen en una reducción efectiva de los accidentes fatales.
El desafío de transformar la prevención en acciones concretas
La discusión también conecta con uno de los énfasis de la convocatoria minera: fortalecer la cultura preventiva y establecer mecanismos permanentes para detectar riesgos antes de que se produzcan nuevos accidentes.
De acuerdo con lo informado previamente en los medios, el Gobierno planteó la necesidad de revisar los mecanismos de prevención vigentes e incorporar controles e indicadores cotidianos que refuercen la seguridad en todos los niveles de las operaciones.
Aunque las características y los riesgos de la minería y la salmonicultura son distintos, ambas actividades enfrentan el desafío de evitar que las fatalidades se conviertan en una consecuencia asumida de su funcionamiento.
En el caso salmonero, la propuesta sindical busca reunir a los actores que conocen directamente las condiciones de trabajo y las operaciones, con el propósito de construir acuerdos que puedan traducirse en mejoras concretas.
La M.T.S.A. ya organizó un foro en Coyhaique y anunció que continuará con encuentros en Magallanes, Biobío y Los Lagos, con el objetivo de impulsar acuerdos y compromisos entre los distintos participantes de la industria.
“Sabemos que el diagnóstico es común. Ahora llegó el momento de dar soluciones. La prevención no puede esperar otra tragedia”, sostuvo Santibáñez.
Una señal para la industria salmonera
El planteamiento de la Multisindical instala un desafío para las empresas productoras, los proveedores, las organizaciones sindicales y las autoridades: convertir la seguridad laboral en una prioridad compartida, con responsabilidades definidas y medidas que puedan evaluarse en el tiempo.
La convocatoria minera demuestra que, ante una sucesión de accidentes fatales, es posible activar una instancia de coordinación que reúna a los principales actores de una industria para examinar fallas y buscar soluciones. Para los representantes de los trabajadores salmoneros, la discusión es cómo avanzar hacia una respuesta equivalente, adaptada a las particularidades de la actividad acuícola y a los riesgos que enfrentan quienes trabajan en el mar.
El mensaje de Santibáñez es directo: no basta con reconocer el problema ni con multiplicar las reuniones. Se necesitan acuerdos, capacidades técnicas y acciones preventivas que contribuyan a evitar nuevas pérdidas humanas.
La pregunta que deja su carta trasciende la comparación entre sectores productivos y apunta al valor de la vida de quienes sostienen la actividad económica en las regiones australes.
“¿Acaso la vida de quienes trabajan lejos de Santiago vale menos?”, concluyó el dirigente.
Lea la carta completa aquí: ¿La vida de un trabajador del sur vale menos?
La convocatoria del Gobierno a una Mesa por la Seguridad Minera, tras una serie de accidentes fatales en faenas del país, abrió un nuevo debate sobre la prevención de riesgos laborales en Chile: ¿por qué no existe una respuesta de similar urgencia frente a las muertes que afectan a los trabajadores de la salmonicultura?
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La interrogante fue planteada por Alejandro Santibáñez, presidente de la Multisindical de Trabajadores Salmoneros, Pesquerías y Ramas Afines (M.T.S.A.), quien, a través de una carta al director, advirtió que 12 trabajadores de la industria salmonera han fallecido durante 2026, incluidos buzos, y sostuvo que los sindicatos llevan tiempo solicitando medidas concretas para enfrentar esta situación.
“¿Por qué la muerte de trabajadores del mar no provoca la misma urgencia que la de quienes trabajan en la minería?”, cuestionó el dirigente, poniendo en el centro de la discusión la necesidad de otorgar mayor prioridad a la seguridad laboral en una actividad estratégica para las regiones del sur austral.
El precedente de la minería y la exigencia de resultados
El llamado de Santibáñez coincide con la decisión del Gobierno de convocar una mesa urgente de trabajo para abordar la seguridad en la minería, anunciada el 14 de octubre por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, luego de una serie de accidentes fatales registrados en distintas faenas del país.
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Según se informó en los medios de comunicación previamente, la instancia contempla la participación de trabajadores, empresas, gremios, parlamentarios y representantes del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). Su objetivo es examinar las causas de los accidentes, identificar posibles fallas y definir acciones para evitar nuevas tragedias.
“Reuniremos a trabajadores, empresas, gremios, parlamentarios y a Sernageomin, con un propósito país muy claro: avanzar decididamente hacia el objetivo de cero fatalidades”, señaló Mas.
El secretario de Estado también advirtió que las muertes laborales no pueden considerarse parte habitual de los riesgos de una actividad productiva. “No podemos normalizar que un trabajador salga de su hogar para aportar al desarrollo del país y no regrese con su familia”, enfatizó.
Para la dirigencia sindical salmonera, este tipo de respuesta plantea una pregunta relevante para el sector: si la seguridad exige coordinación entre trabajadores, empresas y autoridades, ¿qué impide avanzar con la misma determinación en los centros de cultivo y las operaciones vinculadas a la salmonicultura?
Una mesa técnica en el sur, no más diagnósticos
Santibáñez valoró la convocatoria realizada en el ámbito minero, pero advirtió que la salmonicultura necesita pasar de las instancias de conversación a compromisos verificables.
“Mesas de diálogo existen. Lo que falta son resultados”, afirmó en su carta.
El presidente de la M.T.S.A. planteó la necesidad de establecer una instancia técnica en el sur de Chile que convoque directamente a los responsables de operaciones de las empresas salmoneras, compañías proveedoras y representantes de los trabajadores.
La propuesta apunta a abordar la seguridad desde la realidad operacional de la industria, con especial atención a las tareas que implican mayores riesgos, entre ellas el buceo acuícola.
Entre las prioridades planteadas por el dirigente se encuentran avanzar en estándares comunes de seguridad, mejorar la gestión del riesgo y desarrollar competencias específicas para las labores de buceo.
“Las normas actuales ya son exigentes, pero no han logrado evitar las muertes”, advirtió, subrayando que la existencia de exigencias regulatorias no es suficiente si estas no se traducen en una reducción efectiva de los accidentes fatales.
El desafío de transformar la prevención en acciones concretas
La discusión también conecta con uno de los énfasis de la convocatoria minera: fortalecer la cultura preventiva y establecer mecanismos permanentes para detectar riesgos antes de que se produzcan nuevos accidentes.
De acuerdo con lo informado previamente en los medios, el Gobierno planteó la necesidad de revisar los mecanismos de prevención vigentes e incorporar controles e indicadores cotidianos que refuercen la seguridad en todos los niveles de las operaciones.
Aunque las características y los riesgos de la minería y la salmonicultura son distintos, ambas actividades enfrentan el desafío de evitar que las fatalidades se conviertan en una consecuencia asumida de su funcionamiento.
En el caso salmonero, la propuesta sindical busca reunir a los actores que conocen directamente las condiciones de trabajo y las operaciones, con el propósito de construir acuerdos que puedan traducirse en mejoras concretas.
La M.T.S.A. ya organizó un foro en Coyhaique y anunció que continuará con encuentros en Magallanes, Biobío y Los Lagos, con el objetivo de impulsar acuerdos y compromisos entre los distintos participantes de la industria.
“Sabemos que el diagnóstico es común. Ahora llegó el momento de dar soluciones. La prevención no puede esperar otra tragedia”, sostuvo Santibáñez.
Una señal para la industria salmonera
El planteamiento de la Multisindical instala un desafío para las empresas productoras, los proveedores, las organizaciones sindicales y las autoridades: convertir la seguridad laboral en una prioridad compartida, con responsabilidades definidas y medidas que puedan evaluarse en el tiempo.
La convocatoria minera demuestra que, ante una sucesión de accidentes fatales, es posible activar una instancia de coordinación que reúna a los principales actores de una industria para examinar fallas y buscar soluciones. Para los representantes de los trabajadores salmoneros, la discusión es cómo avanzar hacia una respuesta equivalente, adaptada a las particularidades de la actividad acuícola y a los riesgos que enfrentan quienes trabajan en el mar.
El mensaje de Santibáñez es directo: no basta con reconocer el problema ni con multiplicar las reuniones. Se necesitan acuerdos, capacidades técnicas y acciones preventivas que contribuyan a evitar nuevas pérdidas humanas.
La pregunta que deja su carta trasciende la comparación entre sectores productivos y apunta al valor de la vida de quienes sostienen la actividad económica en las regiones australes.
“¿Acaso la vida de quienes trabajan lejos de Santiago vale menos?”, concluyó el dirigente.