En la silenciosa profundidad de los fiordos noruegos, los peces de piscicultura están ganando una batalla que en la superficie aún cuesta librar: la del uso responsable de los antibióticos.
Gracias a la implementación de vacunas desde fines de los años 80, el uso de antibióticos en la acuicultura noruega se mantiene en niveles históricamente bajos. Muy por debajo del ganado, y lejísimos del consumo en humanos y mascotas, que siguen liderando las estadísticas.
El Instituto Veterinario Noruego, en colaboración con la Autoridad de Seguridad Alimentaria, lo confirma en su reciente informe anual del programa NORM-VET. Esta iniciativa, vigente desde el año 2000, monitorea la resistencia a los antimicrobianos en animales, piensos y alimentos. Sus datos sirven como base para políticas sanitarias y estudios científicos.
Biomar
Vegard Denstadli, director técnico de la empresa BioMar, destaca que “la acuicultura noruega es líder mundial en el manejo responsable de antibióticos”. Y aunque celebra el logro, también lanza una advertencia: “La resistencia a los antibióticos no conoce fronteras. Es un problema global que no se resuelve solo desde la industria”.
Desde los criadores de peces hasta los responsables políticos, muchos están haciendo su parte. Pero Denstadli señala que ahora el desafío está en los hogares, en las clínicas veterinarias, en los consultorios médicos. “Los antibióticos han salvado millones de vidas. Pero su uso excesivo nos pone en riesgo a todos. Es momento de mirar hacia adentro”, concluye.



















