Este cierre marcará el fin de las operaciones en la planta de Bay Fortune, la única instalación en funcionamiento de AquaBounty. Como parte del proceso, la compañía sacrificará todas las poblaciones de peces restantes y reducirá significativamente su fuerza laboral en las próximas semanas. La decisión se produce tras varios esfuerzos por parte de la empresa para recaudar capital durante el último año, sin éxito en la obtención de los fondos necesarios para mantener sus operaciones.
David Frank, director financiero y CEO interino de AquaBounty, explicó la difícil decisión: «Hemos priorizado el mantenimiento de las operaciones en las instalaciones de Bay Fortune, pero no tenemos suficiente liquidez para continuar haciéndolo. A pesar de los esfuerzos de un año para recaudar capital a través de la venta de activos, no hemos podido asegurar suficientes fondos para mantener nuestras operaciones».
Además de los problemas en Bay Fortune, AquaBounty enfrenta dificultades con su proyecto de granja insignia en Ohio. Esta instalación, que estaba diseñada como un sistema de acuicultura de recirculación de última generación, sigue incompleta, y su futuro ahora está en duda. La compañía continuará trabajando con banqueros de inversión para explorar posibles alternativas para el proyecto y otros activos.
El cierre de AquaBounty es un golpe significativo para la industria de la acuicultura biotecnológica, que había visto en la empresa una promesa de innovación en la producción de salmón transgénico. La salida de figuras clave, como el CEO Dave Melbourne, el director de operaciones Alejandro Rojas y la directora de personal Melissa Daley, resalta la gravedad de la crisis interna que enfrenta la empresa.
AquaBounty se encuentra en un punto de inflexión crítico, y su futuro dependerá de las alternativas que logre encontrar en los próximos meses.



















