El productor de trucha ártica, Blåfjell, con sede en Lierne, Trøndelag, se declaró en bancarrota tras no conseguir inversores a largo plazo que garantizaran su continuidad. La compañía, que arrastraba pérdidas durante los últimos cuatro años, enfrentó además un verano de altas temperaturas que redujo la disponibilidad de peces listos para cosecha y afectó el rendimiento de su equipamiento, así lo consigna una publicación del portal , salmonbusiness.
El presidente Arne Øvereng, quien se incorporó a la junta hace solo cuatro semanas con la misión de captar capital, señaló que se requerían al menos 1,46 millones de dólares para implementar medidas de rescate. Sin embargo, al no lograr los fondos, la empresa no tuvo más alternativa que detener actividades.
La quiebra impacta directamente a ocho empleados permanentes y 15 trabajadores temporales. Un fideicomisario se hará cargo de los trabajadores y de los peces, mientras los aproximadamente 500 accionistas de la compañía enfrentan un incierto panorama.
Blåfjell, que ya había atravesado una situación similar en 2020 antes de atraer a un inversor clave, no pudo revertir este 2025 su prolongada fragilidad financiera, pese a una reciente emisión de acciones.


















