El pionero estadounidense en sistemas de recirculación acuícola (RAS, por sus siglas en inglés), Michael Timmons, acumula casi cuatro décadas de experiencia desarrollando e investigando esta tecnología. En conversación con infoSALMON, el académico, consultor y presidente de la Aquacultural Engineering Society (AES), repasó los avances, desafíos y oportunidades que enfrenta la acuicultura terrestre en un escenario dominado por la producción en mar abierto.
“Los primeros RAS surgieron en Alemania a comienzos de los 60, principalmente para el cultivo de anguilas, y luego esa tecnología se trasladó a Noruega y otros países nórdicos”, comienza señalando el experto. “He estado en el mundo de los sistemas de recirculación desde 1985”, comenta Timmons.
RAS desde Puerto Varas
En el marco de Lacqua 2025, habló los resultados de su innovador sistema de celdas mixtas (MCR) introducido el año 2000 y que básicamente consta de una pecera rectangular, que funciona por efectos de la hidráulica como una serie de tanques redondos, cada uno con su propio drenaje central.
Y también dedicó palabras al nuevo iMCR, sistema que busca bajar los costos del RAS utilizando una misma estructura de tanque con paredes interiores que definen los procesos de la unidad.
El iMCR tiene varias características nuevas que hacen que el MCR sea más simple, menos costoso, costos operativos reducidos y reducido el riesgo de fallo operativo. El diseño iMCR da como resultado la misma calidad del agua para toda la longitud del estanque, y permite que se realicen múltiples etapas de crecimiento de peces en el mismo espacio colocando puertas divisorias perpendiculares al eje largo del rectángulo. Los peces de un grupo no interactúan con los del otro hasta fases terminales del proceso productivo.
Todas estas características contribuyen a reducir el estrés de los peces, que es la clave para los resultados.
Evolución tecnológica y desafíos económicos

Michael, vinculado a la Universidad de Cornell y considerado una de las principales referencias mundiales en la materia, reconoce que la eficiencia económica sigue siendo el mayor obstáculo para la expansión del RAS.
“El desafío del RAS es producir el pez de forma económicamente competitiva frente a la pesca extractiva y las jaulas en el mar”, explica. “En mi caso, comencé en 1997 con una granja de 500 toneladas de tilapia al año. Hoy, casi no uso ninguna de las tecnologías de entonces. Seguimos mejorando, pero los verdaderos retos son bajar los costos de capital y de mano de obra”.
Según Timmons, los avances tecnológicos han permitido aumentar la eficiencia energética y biológica, pero aún queda un largo camino para reducir la inversión inicial requerida por este tipo de sistemas.
Chile y la oportunidad del RAS
Consultado sobre el contexto chileno, Timmons desestima que la acuicultura en tierra represente una amenaza para la salmonicultura tradicional.
“Desde Chile, el transporte internacional es muy bueno. Por eso, el RAS no debería considerarse un competidor, sino un socio en la producción de alimentos marinos de alta calidad para el consumidor”, plantea.
El especialista cree que la coexistencia de ambos modelos —marino y terrestre— puede fortalecer a la industria, especialmente a medida que los sistemas cerrados ganan eficiencia y reducen su huella ambiental.
El futuro del post-smolt y la producción en tierra
El académico también anticipa un cambio progresivo en la producción de post-smolts, que hoy en su mayoría pasa a engorda en el mar.
“Actualmente, el 99,99% de los post-smolts se transfieren al océano”, indica. “Pero con el avance tecnológico, los sistemas en tierra serán cada vez más competitivos, incluso para la fase de engorda, porque en tierra podemos controlar el ambiente y producir peces de manera más eficiente desde el punto de vista biológico”.
Aun así, subraya que los costos de inversión y operación seguirán siendo los principales factores limitantes: “Debemos continuar trabajando para reducirlos”.
Sin necesidad de modificar la genética
Timmons también se refirió a los casos de éxito y fracaso entre las compañías que han apostado por la recirculación, como Salmon Evolution, Atlantic Sapphire, Pure Salmon o AquaBounty.
“El mercado nos ha dejado claro que el consumidor no quiere peces genéticamente modificados”, afirma. “No necesitamos alterar la biología natural del pez. Podemos criarlos de manera muy eficiente, incluso más que otras industrias animales como la del pollo o el cerdo. El objetivo es ofrecer un producto que el consumidor pueda pagar y que mejore su calidad de vida”, concluye el Dr. Timmons.


















