Un estudio del Banco Mundial revela que especies como el pacú, la trucha arcoíris y el mejillón podrían ser los pilares de una nueva economía azul, con un enorme potencial para generar empleo, alimentos saludables y divisas.
Esta mirada planteada por el Banco Mundial, está en línea con lo declarado por el presidente de la República Argentina, Javier Milei, quien hace un mes, en la inauguración del Foro Mundial Económico que se desarrolló en Buenos Aires, le preguntó a la audiencia: “¿Saben cuánto exporta Chile en salmón por año? 6000 millones de dólares. ¿Nosotros? Bien, gracias. Imagínense todo el potencial que hay”, explicó Milei durante su intervención.

Aunque la acuicultura en Argentina sigue en fase de crecimiento, con un récord de más de 6.000 toneladas de alimentos producidos en 2022, aún se encuentra por debajo de los niveles alcanzados por otros países con condiciones naturales similares. El informe del Banco Mundial, apoyado por el fondo PROBLUE, identifica estrategias clave para posicionar a Argentina como líder en acuicultura sostenible y competitiva.
Argentina cuenta con una costa de 6.500 km y 40.000 km² de aguas interiores, lo que, combinado con su rica producción agrícola y un marco legal favorable, le da una ventaja estratégica para desarrollar una acuicultura respetuosa con el medio ambiente. La Ley 27.231 y el programa PRONADAC, junto con su infraestructura existente, brindan un sólido fundamento para el crecimiento ordenado del sector.
El estudio analizó las cadenas de valor de tres especies clave de la acuicultura argentina: el pacú, la trucha arcoíris y el mejillón. Cada una de estas especies enfrenta desafíos tecnológicos específicos, pero el potencial para su cultivo sostenible podría transformar la industria local y convertirse en un motor de crecimiento económico y bienestar social.


















