Según el documento presentado por la GSA (Global Seafood Alliance), la actualización Issue 3.0 introduce como cambio estructural la obligatoriedad de auditorías de dos días completos en centro de cultivo, reforzando además las cláusulas de responsabilidad social y derechos humanos de los trabajadores.
Uno de los ejes con mayores modificaciones operativas se centra en el trabajo en mar. El nuevo estándar exige a las empresas implementar un Plan de Seguridad de Buceo escrito que limite los tiempos bajo el agua y controle la frecuencia de ascensos mediante tablas estandarizadas como la DCIEM. Asimismo, el personal de buceo deberá contar con capacitaciones certificadas, disponer de equipos de oxígeno para reanimación en el centro y someterse a auditorías internas mensuales de sus bitácoras de inmersión y mantenimiento de equipos.
Bienestar animal
En el plano veterinario y de manejo del pez, el Issue 3.0 fija un límite estricto de densidad de biomasa de 25 Kg/m³ por jaula. Si la densidad supera los 21 kg/m³, la piscicultura queda obligada a registrar indicadores Operativos de Bienestar (OWI) de forma cuantitativa.
Adicionalmente, se imponen las siguientes exigencias:
Sacrificio humanitario: Queda prohibida la asfixia por CO2, el uso de baño de hielo y el desangrado sin aturdimiento previo. Se exige un Procedimiento Operativo Estandarizado (SOP) que garantice el aturdimiento e inconsciencia inmediata del pez.
Cleaner Fish: Las empresas deberán presentar un Plan de Bienestar para estas especies y estableciendo un plan de transición a 7 años para utilizar únicamente peces de crianza.
Transporte y ayuno: Se exige mantener una saturación de oxígeno superior al 80% en traslados en vivo y monitorear dióxido de carbono y amoníaco en viajes que superen las 12 horas.
Nutrición, bioseguridad y escapes
El estándar incorpora formalmente la Tasa de Dependencia de Peces Forrajeros (FFDR). Para especies como Salmo salar y Oncorhynchus mykiss, las salmoneras no podrán superar un FFDR (M) de 1,5 de harina de pescado y un FFDR (O) de 3,0 de aceite de pescado, excluyendo del cálculo los subproductos o recortes de procesamiento.
Por último, las unidades deberán coordinar descansos sanitarios de al menos cuatro semanas entre ciclos. En caso de escapes, la certificacion BAP será suspendida aitomáticamente ante un evento único que supere los 5.000 peces, o si se registran dos o más escapes superiores a 500 ejemplares en dos ciclos consecutivos. Además, va variación entre la proyección inicial de Smolts y los peces cosechados no podrá superar el ±3%.
El rol de las certificadoras
Según información técnica de SGS Chile, la obtención de sellos como BAP, implica monitorear constantemente variables críticas como la calidad del agua y la macrofauna en sedimentos para prevenir fenómenos como la eutrofización. En la página web de SGS, Carlos Díaz, Subgerente Comercial Zona Sur de SGS en Chile, destaca que las certificaciones ambientales no solo garantizan responsabilidad social y seguridad alimentaria, sino que impulsan la integración de nuevas tecnologías y mejora continua en la industria.
Con la implementación del BAP Issue 3.0, los centros de cultivo en Chile deberán apoyarse en muestreos continuos y laboratorios acreditados para respaldar documentalmente cada auditoría, garantizando así la trazabilidad y el acceso del salmón nacional a los mercados internacionales más exigentes.



















