La sostenibilidad ya no es solo una promesa corporativa: se ha convertido en un indicador clave de competitividad para la acuicultura global. Bajo ese escenario, Cargill presentó su informe de desempeño en sostenibilidad para acuicultura 2025, documento que exhibe avances relevantes en reducción de emisiones, abastecimiento responsable de ingredientes y programas de apoyo social ligados al sector.
El reporte, publicado por la división Animal Nutrition & Health, marca el 17.º año consecutivo en que la multinacional informa públicamente sus resultados ambientales y sociales, consolidando una estrategia orientada a disminuir el impacto de la producción acuícola mientras impulsa soluciones nutricionales más eficientes.
Entre los principales hitos, la empresa informó una reducción de 41,9% en las emisiones Scope 1 y 2 por tonelada de alimento acuícola producido respecto a 2020, una cifra que refleja mejoras operacionales en sus plantas dedicadas exclusivamente a nutrición acuícola.
Menor huella ambiental y nuevas fórmulas de alimentación
El informe, divulgado a través de la plataforma Aqua Sustainability Hub, se estructura en torno a tres pilares: producto, planeta y personas, con foco en disminuir la huella ambiental de los alimentos acuícolas y responder a las nuevas exigencias de sostenibilidad del sector.
En materia de abastecimiento, Cargill informó que más del 96% de los ingredientes marinos provenientes de pesquerías de peces forrajeros destinados a especies de aguas frías estaban certificados o participaban en programas Fishery Improvement Project (FIP), una señal del creciente esfuerzo por fortalecer cadenas de suministro más responsables.
La compañía también destacó innovaciones orientadas a especies de aguas cálidas, particularmente camarón. En Ecuador, su alimento ADAPT Low Impact habría contribuido a reducir la acumulación de nutrientes en los sistemas de cultivo, favoreciendo mejoras en la calidad del agua y la micronutrición.
Huella de carbono y biodiversidad: el eje ambiental del informe
Uno de los indicadores más observados en el reporte corresponde a la huella de carbono de las materias primas utilizadas en dietas para especies de aguas frías. Según la empresa, estas registraron una huella promedio Scope 3 de 1,48 toneladas de CO₂ equivalente por tonelada, considerando incluso cambios en el uso del suelo.
A ello se suma el respaldo a iniciativas de conservación. El informe resaltó el apoyo financiero a un proyecto de mejora pesquera en Mauritania, donde un estudio confirmó la presencia continua del delfín jorobado, especie considerada en peligro de extinción, reforzando la relevancia de integrar biodiversidad y producción en las cadenas de abastecimiento.
Mujeres emprendedoras y apoyo territorial
En el ámbito social, Cargill informó la expansión de su programa de mujeres emprendedoras del sector camaronero en Ecuador, incorporando a 170 nuevas participantes durante 2025.
Además, la empresa reportó acciones de apoyo comunitario en territorios donde operan sus trabajadores, incluyendo iniciativas de voluntariado, donaciones y actividades locales en países estratégicos para la acuicultura como Chile, Ecuador y Noruega.
Actualmente, Cargill produce alimentos acuícolas en 22 instalaciones a nivel global, aunque el informe 2025 considera exclusivamente 12 plantas dedicadas completamente a acuicultura y operativas durante todo el año calendario: seis orientadas a salmónidos y otras seis enfocadas en especies de aguas cálidas, como camarón y tilapia.
“La acuicultura sostenible es esencial para alimentar a una población mundial en crecimiento. En Cargill, impulsamos soluciones a lo largo de toda la cadena de valor, desde la reducción de la huella de los ingredientes para alimentos balanceados y el apoyo a la adopción de la agricultura regenerativa, hasta el desarrollo de innovaciones que mejoran la salud de los peces y el desempeño de las granjas”, afirmó Pilar Cruz, vicepresidenta ejecutiva y directora global de sostenibilidad de la compañía.
La ejecutiva agregó que el trabajo conjunto con clientes y socios busca construir una acuicultura “más resiliente y responsable”, en un contexto donde las exigencias ambientales y de trazabilidad continúan ganando protagonismo en los mercados internacionales.


















