Hace unos 25 años, la composición del alimento para los peces era principalmente marina, es decir, harina y aceite de pescado. Luego, hace unos 10 años, aparecieron los ingredientes vegetales como proteínas y aceite de plantas.
En la actualidad, han emergido múltiples desarrollos de nuevos ingredientes que provienen de harina de insectos, aceites de algas o también de otros productos o subproductos de otros procesos industriales.
Así detalló el director de Marketing Estratégico y Tecnología de Cargill Aqua Nutrition Chile, Rodrigo Solervicens que expuso sobre “El alimento como agente en la cadena de valor para una acuicultura más sustentable” en el XII Congreso Internacional de AquaSur 2024.
En la instancia, Rodrigo Solervicens indicó que “Cargill se ha enfocado en comprender cómo utilizar las proteínas y aceite de insectos, y otros subproductos que se obtienen de la producción industrial de insectos. En este proyecto y colaboración con Innovafeed estamos tratando de entender cuáles son los efectos en los alimentos, cómo impacta en el rendimiento de los peces, en la biología, y finalmente en el producto final, que son los salmones”.
Producción de Algas para Omega 3
La compañía también está trabajando en un segundo proyecto “que estamos escalando, en concreto, aumentando la producción de algas en Finnfjord que producen Omega 3 a partir de emisiones industriales de CO2, transformándolas y utilizándolas en la producción animal”, señaló el ejecutivo.
Respecto a la necesidad del desarrollo de nuevos ingredientes, explicó que “Hoy en día, la comunidad, especialmente las nuevas generaciones, valoran cada vez más entender cómo fue alimentado el animal, de dónde provienen los ingredientes y cómo fueron producidos. Y para poder hacer una transformación necesitamos entender perfectamente cuáles son los efectos de estos nuevos ingredientes”.
Para poder avanzar en esta dirección, afirmó que se debe realizar “a través de la colaboración entre los distintos stakeholders de la cadena de valor. No podemos hacerlo solos, se tiene que hacer partiendo de los cultivadores, los procesadores, las fábricas de alimentos, los productores de salmón y hasta el retail al final”.
Agricultura regenerativa
Actualmente, Cargill está participando en diversos proyectos en conjunto con productores para fomentar la agricultura regenerativa. “En Norteamérica hay un compromiso para el año 2030 de tener 10 millones de acres cultivados con agricultura regenerativa, lo que equivale al tamaño de Holanda”, puntualizó.
El ejecutivo explicó que “la agricultura regenerativa es una forma de producir lo mismo que consumimos hoy en día de manera sostenible. Busca reducir las emisiones de CO2 y las pérdidas de CO2 que se generan con las prácticas actuales de cultivo. Ejemplos de esto son: no arar la tierra, optimizar el uso de fertilizantes mediante el análisis de imágenes para orientar su aplicación en zonas específicas del terreno, y la implementación de cultivos de cobertura y mixta”.
Salmón y huella de carbono
La compañía desarrolla el programa SeaFurther, que se inició con los productores de salmón. El programa se centra en la gestión de los océanos y en abordar la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, especialmente en relación con el cambio climático.
Solervicens detalló en la instancia algunas cifras importantes, especificando que “el 65% de la huella de carbono del salmón viene de las materias primas. Un 3% proviene de la manufactura y la logística. Un 17% tiene que ver con el rendimiento biológico, es decir, la conversión de alimento y las pérdidas de biomasa en los centros de cultivo, y un 15% son los gastos de operación en los centros”.
Actualmente, Cargill también está trabajando en el concepto de “nitrógeno esencial”, que es el pilar en el diseño de las dietas de la compañía. “Este concepto busca optimizar las fuentes de nitrógeno, entregando únicamente la cantidad y la variedad que el pez necesita. De esta manera, se logra el mismo o mejor rendimiento que las dietas tradicionales, a través de una dieta más competitiva. Finalmente, se excreta menos nitrógeno, lo que genera un menor impacto ambiental”, culminó.



















