De acuerdo a un reciente informe de la consultora Anagea revelado en El Mercurio, cerca del 50% de las fiscalizaciones de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) se realizaron en el sector de acuicultura y pesca el año 2024.
En detalle, el análisis señala que entre 2013 y 2023 el 33% de las revisiones fueron en el rubro acuícola y pesquero. Esto, en un contexto en el que el organismo realizó el año pasado la mayor cantidad de fiscalizaciones desde 2017. Según cifras de la SMA, en 2024 se llevaron a cabo 4.468 procesos de control, un alza desde los 4.108 realizados en 2023.
Estrategia del organismo
La SMA explicó en el medio que la mayor supervisión al sector acuícola y de pesca se debe a la estrategia de fiscalización a los centros de engorda de salmones, que permite fiscalizar a casi la totalidad de los titulares con Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) respecto a localización y sobreproducción.
Específicamente, dentro de la categoría de acuicultura y pesca, más del 95% de las supervisiones están relacionadas con la acuicultura. En detalle, 1.800 de las fiscalizaciones se dirigieron específicamente a centros de engorda de salmones, según la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).
Al respecto, el organismo señaló que desde el 2020 se comenzó a implementar una estrategia de fiscalización y cumplimiento ambiental en los centros de engorda de salmones, la cual “ha permitido mejorar la labor fiscalizadora de la superintendencia de forma progresiva, además de realizar acciones preventivas que permitan la corrección temprana por parte de los titulares ante posibles incumplimientos en materia de producción y posicionamiento”, señaló.
Sin embargo, en este escenario de intensificación de las supervisiones, la SMA precisó que, en el 2024, en más del 90% de las fiscalizaciones a centros de engorda de salmones no se detectaron hallazgos.
Uso de la tecnología
En cuanto a las razones, el socio del estudio Moreno, Sáez y Avilés y exfiscal de la Superintendencia del Medio Ambiente, Emanuel Ibarra, afirmó que las fiscalizaciones del sector han aumentado por el uso de la tecnología. “Este número se elevó porque las sobreproducciones de los centros se comenzaron a fiscalizar de forma remota, es decir, son actividades automáticas que no necesitan visita a terreno o gestiones que requieran mayores tiempos. Lo mismo ocurre hace años con el posicionamiento de las concesiones que se fiscalizan de manera satelital. Por ello, el número de las fiscalizaciones a esa industria es elevado”, sostuvo.



















