En momentos en que la salmonicultura chilena enfrenta una creciente discusión sobre relocalización de concesiones, capacidad de carga y adaptación al cambio climático, un estudio chileno aporta una nueva variable que podría modificar la forma en que se evalúan los fiordos aptos para el desarrollo productivo.
La investigación, publicada en la revista Scientific Reports y liderada por el Dr. Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, junto a investigadores de COPAS Coastal, el Instituto Milenio SECOS, el Instituto Milenio de Oceanografía de la Universidad de Concepción, la Universidad Católica del Maule, la Universidad Bernardo O’Higgins, el IFOP, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), en colaboración con la Universidad de Maine, la Universidad de Gotemburgo y la Universidad del Sur de Dinamarca, identificó por primera vez en la Patagonia chilena un fiordo permanentemente anóxico y euxínico, donde la ausencia de oxígeno y la acumulación de gases tóxicos son consecuencia, principalmente, de procesos naturales asociados al volcanismo submarino.
El hallazgo demuestra que no todos los cambios ambientales observados en los fiordos son necesariamente consecuencia de actividades humanas. En algunos casos, las características geológicas propias del territorio pueden generar condiciones extremas que deben ser consideradas al momento de planificar el desarrollo de la acuicultura.
Una nueva variable para la planificación de la salmonicultura
El estudio determinó que el fiordo Quitralco, ubicado en la Región de Aysén, mantiene una extensa masa de agua profunda sin oxígeno entre aproximadamente 90 y 160 metros de profundidad, acompañada por altas concentraciones de sulfuro de hidrógeno (H₂S), metano (CH₄) y profundas alteraciones en los ciclos biogeoquímicos del carbono, nitrógeno y azufre.
Las mediciones registraron concentraciones de oxígeno inferiores a 10 nanomolar —prácticamente inexistentes— y niveles de sulfuro de hidrógeno cercanos a 113 μM, comparables únicamente con algunos de los ambientes marinos más extremos descritos a nivel mundial.
Las evidencias geológicas obtenidas por los investigadores muestran emisiones de gases desde el fondo marino, enriquecimiento de metales como hierro, cobre, magnesio y cromo, además de la proximidad del sistema a la falla Liquiñe-Ofqui y a varios volcanes activos, entre ellos Mate Grande, Hudson, Macá y Cay.

«Estas áreas no deberían utilizarse para actividades económicas»
Consultado sobre las implicancias del descubrimiento para la gestión ambiental en zonas donde opera la salmonicultura, el Dr. Iván Pérez-Santos señala que los resultados entregan una señal clara respecto de la planificación territorial.
«Este resultado indica que las áreas marinas que reciban aportes de fuentes hidrotermales o directamente de fluidos y gases volcánicos no debería usarcé para el desarrollo de actividades económicas, pues los procesos biogeoquímicos que ocurren allí de forma natural podrían poner en riesgo la salud humana”, enfatiza.
La afirmación adquiere especial relevancia en un escenario donde la industria analiza alternativas de relocalización de concesiones y nuevas metodologías para estimar la capacidad de carga de los ecosistemas, ya que plantea la necesidad de incorporar variables geológicas y volcánicas dentro de las evaluaciones ambientales.
Gases tóxicos y cambio climático: un desafío adicional
Uno de los principales hallazgos del trabajo fue la detección de elevadas concentraciones de sulfuro de hidrógeno y metano en las aguas profundas del fiordo.
Además de alterar completamente la química del agua, ambos gases poseen implicancias ambientales y de seguridad relevantes.
Al respecto, el investigador explica que «el hidrogeno sulfurado (H2S) es un gas altamente toxico siendo de alto riesgo para la salud humana pues afecta las vías respiratorias pudiendo causar la muerte. Por otra parte, el metano (CH4), si bien no es toxico es uno de los gases más significativos que contribuyen con el efecto invernadero. El metano tiene un poder radiactivo mayor que el CO2, es decir absorbe como 80 veces más que el CO2 la radiación solar incidente, intensificando el calentamiento global antropogénico. Por lo tanto, no deberían desarrollarse actividades económicas en estas áreas incluyendo la acuicultura.»
El estudio plantea que comprender estos procesos naturales cobra aún mayor importancia considerando la creciente desoxigenación de los océanos asociada al cambio climático, fenómeno que podría incrementar la vulnerabilidad de algunos ecosistemas patagónicos.

Un laboratorio natural para comprender los fiordos del futuro
Además de caracterizar un ambiente extremo, la investigación muestra cómo la ausencia de oxígeno modifica completamente el funcionamiento del ecosistema.
En la zona profunda desaparece aumentan el fosfato, el amonio, el carbono orgánico disuelto y el metano, mientras que el nitrato es completamente consumido mediante procesos de desnitrificación, liberando otro gas de efecto invernadero como lo es el óxido nitroso. Paralelamente, las comunidades microbianas cambian radicalmente, predominando bacterias reductoras de sulfato y microorganismos especializados en obtener energía a partir de compuestos químicos en ausencia de luz.
Para los investigadores, Quitralco constituye un verdadero laboratorio natural para entender cómo interactúan el volcanismo, la microbiología y los procesos de desoxigenación que podrían volverse más frecuentes bajo escenarios de cambio climático.
Monitoreo continuo y alertas tempranas
Tras este descubrimiento, el equipo ya trabaja en una nueva etapa de investigación enfocada en generar información que también pueda contribuir a la gestión ambiental de la Patagonia.
El Dr. Pérez-Santos explica que el objetivo es pasar desde campañas puntuales de muestreo hacia sistemas permanentes de observación.
«En el caso del fiordo Quitralco los resultados obtenidos provienen de investigaciones puntales de muestreos algunas veces al año. Entonces, nuestro nuevo plan es la instalación de una plataforma de mediciones continuas de estos gases tóxicos (H2S) y de efecto invernadero (CH4 y N2O, otros) que nos permitan medir los pulsos de emisiones y poder generar alertas tempranas de su propagación por este fiordo donde hoy opera la salmonicultura y el turismo. En segundo lugar, extender las mediciones para detectar nuevas regiones que pudieran estar afectada por la actividad volcánica y que hoy no conocemos y operamos en estos lugares. Ambas iniciativas solo serán posibles si se concretan alianzas entre el sector público y privado de la región de Los Lagos y Aysén. En nuestro caso ‘Estamos listo’”, adelanta.
Evidencia para una planificación más robusta
Si bien la investigación no evalúa directamente el desempeño productivo de centros de cultivo, sus resultados entregan antecedentes científicos que podrían fortalecer futuras evaluaciones ambientales en la Patagonia chilena.
El estudio demuestra que existen fiordos donde procesos geológicos naturales generan condiciones extremas independientes de la actividad humana, una información que podría incorporarse en la identificación de áreas aptas para la acuicultura, en la evaluación de capacidad de carga y en los procesos de relocalización de concesiones.
En un contexto donde la salmonicultura busca avanzar hacia un desarrollo más resiliente y basado en evidencia científica, los autores plantean que distinguir entre los efectos del volcanismo, la oceanografía y las presiones antrópicas será fundamental para interpretar correctamente los cambios ambientales y mejorar la planificación de largo plazo de la actividad en los fiordos patagónicos.
Lea el estudio completo aquí: Euxinic conditions and altered biogeochemical cycles in a Patagonian fjord influenced by volcanic activity



















