El futuro de la salmonicultura en los lagos del sur de Chile comenzó a instalarse con fuerza en la agenda pública. La Comisión de Medio Ambiente del Consejo Regional (CORE) de Los Lagos analizó la continuidad de los centros de cultivo que aún operan en el Lago Llanquihue y abrió el debate sobre una eventual transición hacia sistemas de recirculación acuícola (RAS) en tierra, en un proceso que buscaría mantener la actividad productiva reduciendo su impacto ambiental.
La discusión se desarrolló en el contexto de la reciente sanción aplicada por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) a Mowi y reunió a autoridades regionales, municipios y representantes de la cuenca del Lago Llanquihue, quienes coincidieron en la necesidad de evaluar nuevas alternativas tecnológicas para la producción de salmón en agua dulce.
Uno de los principales acuerdos fue impulsar una mesa de trabajo que reúna a organismos públicos, empresas salmoneras y actores territoriales para analizar la viabilidad técnica, económica y ambiental de una transición gradual.
RAS como alternativa para la producción en agua dulce
Durante la sesión, el alcalde de Frutillar y presidente de la Asociación de Municipalidades de la Cuenca del Lago Llanquihue, Javier Arismendi, presentó una propuesta que plantea reemplazar progresivamente los centros de cultivo instalados en el lago por Sistemas de Recirculación Acuícola (RAS).
Según explicó, esta tecnología permite reutilizar hasta el 99% del agua mediante circuitos cerrados, disminuyendo significativamente las descargas al medio ambiente y reduciendo riesgos asociados a escapes de peces.
La propuesta apunta a mantener la producción de smolts y otras etapas de agua dulce en instalaciones terrestres que utilicen agua del lago, pero con procesos de tratamiento que permitan devolverla en condiciones adecuadas para el ecosistema.
Protección ambiental sin afectar la actividad productiva
Uno de los aspectos que marcó el debate fue que las autoridades insistieron en que la iniciativa no busca terminar con la salmonicultura en la región, sino modificar la forma en que se desarrolla en cuerpos lacustres.
«Estamos a favor de la industria salmonera porque genera empleo y aporta al desarrollo regional», afirmó Arismendi. «Lo que planteamos es que la producción en agua dulce pueda trasladarse a tierra. Hoy solo quedan dos centros en el Lago Llanquihue y creemos que existe tecnología suficiente para que continúen operando con sistemas de recirculación», señaló.
La autoridad añadió que esta alternativa permitiría mantener la actividad económica al mismo tiempo que se resguardan ecosistemas considerados estratégicos para la región.
Un lago con alta vulnerabilidad ambiental
Durante la presentación también se expusieron antecedentes técnicos sobre las características del Lago Llanquihue, cuyo tiempo de renovación de agua se estima en aproximadamente 70 años, condición que aumenta su vulnerabilidad frente a la acumulación de nutrientes y otros contaminantes.
Entre los impactos asociados históricamente a la producción salmonera en lagos se mencionaron los aportes de fósforo y nitrógeno que pueden favorecer procesos de eutrofización, la acumulación de residuos orgánicos en el fondo lacustre y el riesgo de escapes de especies exóticas hacia ambientes naturales.
Como referencia, los expositores citaron el Plan de Descontaminación Ambiental del Lago Villarrica, que contempla la reducción progresiva de cargas contaminantes y el retiro gradual de concesiones acuícolas en cuerpos de agua continentales.
CORE impulsa mesa público-privada para definir una hoja de ruta
El presidente de la Comisión de Medio Ambiente del CORE, Javier Cabello, confirmó que uno de los acuerdos de la sesión fue conformar una mesa de trabajo que incorpore a Subpesca, empresas salmoneras, municipios y organizaciones vinculadas al territorio.
El objetivo será analizar cómo podría implementarse una eventual migración hacia sistemas RAS, considerando aspectos regulatorios, económicos, ambientales y laborales.
En la misma línea, el consejero regional Luis Becerra sostuvo que será necesario establecer plazos para que las empresas que aún mantienen operaciones en el Lago Llanquihue puedan evaluar el traslado gradual de sus instalaciones hacia tierra.
Por su parte, el consejero Francisco Reyes señaló que la discusión debe incorporar a todos los actores del sector y avanzar mediante acuerdos que permitan compatibilizar el desarrollo productivo con la protección de los ecosistemas acuáticos.
Un debate que podría extenderse a otros lagos del sur
Aunque actualmente solo permanecen dos centros salmoneros en el Lago Llanquihue, las autoridades regionales reconocieron que la discusión podría ampliarse hacia otros cuerpos lacustres de la Región de Los Lagos donde aún existen concesiones de agua dulce.
El consejero Eduardo Parada afirmó que Chile debe continuar fortaleciendo su liderazgo mundial en salmonicultura, pero incorporando tecnologías que permitan elevar los estándares de sostenibilidad.
La conformación de la mesa regional representa el primer paso de un proceso que podría definir el futuro de la producción salmonera en lagos, abriendo un nuevo capítulo en la evolución tecnológica de la industria. La principal interrogante ahora será determinar si la migración hacia sistemas RAS resulta técnica y económicamente viable para las empresas y cuál sería el cronograma de una eventual transición, en un escenario donde sostenibilidad y competitividad aparecen cada vez más estrechamente vinculadas.



















