La evaluación ambiental de proyectos en Chile mostró una importante recuperación durante el primer trimestre de 2026, alcanzando su mejor desempeño en más de una década en términos de cantidad de iniciativas aprobadas.
Sin embargo, detrás de este récord persiste una realidad que preocupa a sectores intensivos en inversión como la salmonicultura: los proyectos de mayor envergadura continúan enfrentando importantes demoras. Así lo revela el último análisis elaborado por Pivotes sobre el desempeño del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), correspondiente al cierre del gobierno del Presidente Gabriel Boric.
Según el informe, el Índice de Efectividad de la Evaluación Ambiental (IEFEA), medido por número de proyectos, alcanzó un 39% durante el primer trimestre de 2026, el nivel más alto registrado desde al menos 2013. La cifra representa un avance significativo respecto del 29% observado al inicio de la actual administración y una recuperación de 18 puntos porcentuales desde el mínimo de 21% registrado en 2023.
Al respecto, el director ejecutivo de Pivotes, José Antonio Valenzuela, aseguró al Diario Financiero que, “cuando uno revisa las últimas dos entregas, y especialmente esta, se observa una mejora relevante del indicador’, especialmente cuando se analiza el número de proyectos. Mientras, el avance es más acotado cuando se examina el monto total de iniciativas evaluadas”.
“Esto muestra que hubo un esfuerzo relevante en los últimos meses de la administración pasada por evaluar proyectos, esfuerzo que se concentró en proyectos de menor tamaño. Esto confirma que hay una parte importante de los plazos que pasa por voluntad de la autoridad de turno y donde la gestión importa”, agregó.
Más proyectos aprobados, pero no necesariamente más inversión
La principal señal de alerta para los sectores productivos aparece cuando el análisis se realiza sobre los montos de inversión asociados a los proyectos.
Mientras que el indicador medido por número de iniciativas alcanza un récord histórico, el IEFEA, medido en términos de inversión, llegó al 29,6% entre enero y marzo de 2026, frente al 28,3% registrado en el cuarto trimestre de 2025, y se ubicó por debajo del 38,5% observado al inicio del actual gobierno.
En otras palabras, la probabilidad de ser aprobado dentro de los plazos tomados como referencia (tiempos históricos con mayor agilidad en la calificación) subió un 1,3%. Esto confirma el tranco que se reveló en la medición anterior respecto a que en los últimos meses del gobierno del hoy expresidente Gabriel Boric se aceleró la aprobación de permisos ambientales.
La diferencia evidencia que el sistema ha logrado acelerar la tramitación de proyectos pequeños y medianos, pero sigue enfrentando dificultades para resolver expedientes de gran escala, precisamente aquellos que concentran las mayores inversiones y los impactos económicos más relevantes para el país.
Para la industria del salmón, donde las expansiones productivas, centros de cultivo, infraestructura portuaria, plantas de proceso y proyectos tecnológicos suelen involucrar inversiones multimillonarias, esta brecha resulta especialmente significativa.
Un impulso de última hora
El informe destaca que la recuperación observada durante los últimos tres trimestres fue particularmente acelerada, lo que podría interpretarse como un esfuerzo deliberado de las autoridades por cerrar un mayor número de evaluaciones antes del cambio de administración.
Si bien esta tendencia mejora las estadísticas generales del sistema, los analistas advierten que el verdadero desafío sigue siendo reducir los tiempos de tramitación de los proyectos estratégicos de mayor tamaño, aquellos que tienen capacidad para movilizar empleo, innovación y desarrollo regional.
Considerando la actividad que ha mostrado el actual gobierno en acelerar proyectos de inversión, la próxima medición del indicador de Pivotes que será el primero del mandatario republicano puede ser decisiva. En este sentido, Valenzuela expresó que esta nueva administración tiene esto como su principal prioridad, y se observa una preocupación por mostrar resultados en este ámbito. “Ya hemos visto ingresos de montos inéditos al sistema”, destacó.
A su juicio, “sería de esperar que se mantenga la tendencia de mejora de la administración pasada, y que tenga un reflejo mayor en los montos en aprobación, donde la mejora con Boric fue más acotada”. Eso requiere, “gestión enfocada en proyectos de alta relevancia, donde el rol de la Oficina de Autorizaciones Sectoriales será muy relevante”, añadió.
Sectores y regiones con desempeños muy dispares
Al recoger el IEFEA sobre la inversión declarada por sector productivo, el sector minero transitó desde el 45,4% al 62,3% (un aumento del 16,9%) y energía desde el 41,9% al 33,1% (un alza del 8,8%).
Otro aspecto relevante es la marcada heterogeneidad regional observada en los resultados. Por ejemplo, las regiones de Ñuble y Tarapacá exhibieron niveles de efectividad cercanos al 100% en la evaluación de inversiones dentro de plazo, mientras que O’Higgins, Valparaíso y Maule mostraron desempeños extremadamente bajos.
Ahora bien, en específico, en la Región de Antofagasta el IEFEA llegó a 33,2% frente al 27,6% alcanzado en la medición anterior. Un salto relevante se registró en la Región de Biobío donde hubo un salto desde el 39,5% al 79,8%.
En tanto, hubo una leve recuperación en la Región Metropolitana al situarse el indicador en 52,4% respecto al 48,4% registrado en el cuarto trimestre de 2025. Eso sí, como ha sido la tendencia, zonas como la Región de Valparaíso se mantienen sin mayores variaciones. En este último caso, sigue en el 0,6%, con casi US$ 5.000 millones en evaluación pendiente.
Aunque las principales regiones salmoneras del sur no aparecen entre los extremos del ranking, el informe identifica una fuerte dispersión territorial que podría reflejar diferencias en capacidades técnicas, cargas de trabajo o composición sectorial de los proyectos evaluados.
Esta situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las capacidades regionales del sistema ambiental para garantizar criterios más homogéneos y predecibles en todo el país.
Una señal relevante para la inversión acuícola
Para el sector salmonero, que actualmente enfrenta desafíos regulatorios asociados a relocalizaciones, ampliaciones productivas, infraestructura terrestre, sistemas de recirculación y proyectos de innovación tecnológica, los resultados entregan señales mixtas.
Por una parte, el aumento en la cantidad de proyectos aprobados muestra que existe capacidad para mejorar la eficiencia del sistema. Por otra, la persistencia de retrasos en iniciativas de mayor inversión mantiene la incertidumbre sobre los plazos efectivos para concretar proyectos estratégicos.
A medida que Chile busca consolidar su liderazgo mundial en producción de salmón y avanzar hacia modelos más sostenibles y tecnológicamente avanzados, la capacidad del SEIA para procesar oportunamente inversiones complejas seguirá siendo uno de los factores clave para la competitividad futura del sector.
La gran interrogante para la próxima administración será si esta mejora observada al cierre del actual gobierno logra transformarse en una tendencia estructural o si se trató simplemente de un esfuerzo puntual para reducir el rezago acumulado en los últimos años.



















