Con mercados emergentes como China e India mostrando una creciente atracción por el salmón, nuestro país tiene una nueva posibilidad de consolidarse como un referente de este producto. Sin embargo, aún con este potencial, la imagen que estamos proyectando como país no parece estar a la altura de estas circunstancias.
Si bien están las oportunidades en estos nuevos mercados, la industria salmonera chilena y el mundo público parecieran volverse cada vez más retraídos. Sin explotar al máximo el valor de la marca “Chile” en el mundo.
Más que un producto, una identidad
El salmón chileno es reconocido por su calidad, sabor, atractivo y sostenibilidad, características altamente valoradas en mercados como el chino, como hemos descrito anteriormente.
Sin embargo, ¿qué imagen estamos proyectando al resto del mundo? Mientras países como Noruega y Escocia han construido una marca sólida en torno a su producción de salmón, Chile aún se percibe más como un productor de commodities que como un referente en creatividad y branding asociado a su oferta.
Chile tiene atributos como sus sobrecogedores paisajes del fin del mundo, una sólida reputación en calidad y un posicionamiento creciente en el mercado chino. Sin embargo, aún falta un trabajo consistente en marketing y en el fortalecimiento del salmón como marca país.
Afinar la puntería “marketera”
Hay datos a considerar: En los primeros siete meses de 2024, las exportaciones chilenas a India alcanzaron los 459 millones de dólares, con un aumento del 53 % respecto al mismo período del año anterior, según el Servicio Nacional de Aduanas.
En China, el salmón chileno ganó terreno y, en el segundo trimestre de 2024, alcanzó el 30% de las importaciones de ese producto, superando a países como Escocia.
Aun así, el crecimiento de la demanda por sí solo es insuficiente si no lo acompaña una estrategia de marketing bien planificada. La marca del salmón chileno se debe asociar no solo a su calidad y sabor, sino también a la experiencia que ofrece el país: paisajes impresionantes, la pureza del sur del mundo y la sostenibilidad de sus prácticas.
La relación del salmón con la Patagonia chilena es una oportunidad que permanece sin explotarse del todo. En ese sentido, podemos mirar el ejemplo de la competencia, como Noruega que supo posicionar su salmón en el mercado global mediante una estrategia de marketing que no solo resalta su calidad, sino que también el origen, respeto por el medio ambiente y la cultura del entorno que lo rodea.
A mitad de ruta
Hay esfuerzos que se reconocen como el de SalmonChile que lanzó la marca “Salmón de Chile”. Es un paso positivo, pero insuficiente, se necesita una mirada más ambiciosa que involucre al sector público y privado para llevar la marca “Chile es Salmón” a los lugares más distantes y diversos del mundo.
Si queremos potenciar la experiencia de los consumidores de salmón chileno, así como sus atributos de calidad, sabor y sostenibilidad, debemos hacer un esfuerzo consiente y coordinado en el terreno del marketing, tanto a nivel nacional como internacional.
El camino ya se empezó a recorrer, pero es largo. Es necesario que Chile se haga cargo de su reputación como productor de salmón de clase mundial y capitalice las oportunidades que se abrieron en mercados emergentes.
El mundo está lleno de oportunidades para la salmonicultura chilena, pero sin una estrategia de branding clara, corremos el riesgo de perder el terreno ganado frente a otros competidores emergentes.


















