La empresa santafesina Doble L Bioenergías, radicada en la localidad de Sa Pereyra, inició una nueva etapa en su estrategia de crecimiento al concretar su primera exportación hacia Chile. El envío consiste en 120 toneladas de oleínas y ácidos grasos vegetales, con el objetivo de alcanzar las 600 toneladas durante el próximo mes para abastecer al sector acuícola en Chiloé.
Del desecho al insumo
La producción de Doble L se basa en un modelo de economía circular altamente especializado. La compañía procesa lo que en la industria se conoce como «gomas y borras», subproductos generados durante el refinamiento del aceite vegetal.
Es relevante entender que estas plantas de gran escala, que producen aceite para consumo humano a menudo no pueden procesar estos remanentes por estrictas normas de bioseguridad. En este marco, Doble L se posiciona como el eslabón final de esta cadena, transformando residuos (que de otro modo tendrían una disposición compleja) en ácidos grasos de valor comercial que, una vez formulados, mejoran el perfil lipídico de las dietas de los salmones.
En este contexto, sobre el valor estratégico, Marcelo Kusznierz encargado de las Relaciones Institucionales, explicó durante la presentación del hito que, «esto es una ecuación de ganar-ganar para la industria aceitera. Somos una solución sustentable, amigable con el medio ambiente, procesando desechos que la gran industria, por cuestiones de bioseguridad no puede procesar».

Inversión, tecnología y visión
Lo que comenzó hace cinco años como una diversificación de su planta original de biodiésel, ha culminado en una inversión que, según fuentes de la compañía, ya rondan los 15 millones de dólares, Además de la capacidad de procesamiento, la planta destaca por su perfil sostenible, operando con una matriz energética propia alimentada por 482 paneles solares, logrando una reducción de emisiones de CO2 equivalente a la plantación de casi 20.000 árboles.
Respecto al compromiso ambiental, desde la empresa destacaron en sus redes sociales que» estamos muy contentos que hoy, después de casi cinco años de inversiones, se logre un hito para nosotros, que es nuestra primera exportación como empresa a Chile», reafirmando que las certificaciones internacionales son la clave para proyectar estas operaciones al exigente mercado europeo.

El rol del biodiésel como motor de desarrollo
El crecimiento de esta pyme argentina no se despega del debate por la ley de biocombustibles en el Congreso de su país. Para Kusznierz, la consolidación de estos negocios exportables no es un hecho aislado, sino una consecuencia de una industria que busca escala: «Todo lo que ves acá no se hubiese logrado sin una potenciación del biodiesel. El biodiesel tiene que ser la base para el desarrollo de todas estas industrias que dan arraigo rural y ahorran divisas».
La logística de esta operación, que llega a Chile vía terrestre, promete ser el punto de partida para una presencia sostenida de los insumos santafesinos en los centros de cultivo de la región de Los Lagos, integrándose a una industria salmonera que demanda, cada vez más, trazabilidad y sostenibilidad en cada eslabón de su cadena de alimentación.



















