Descarbonizar el salmón: ¿cuánto costará reducir sus emisiones hacia 2050?
Un estudio europeo identifica las principales palancas para reducir las emisiones de la acuicultura y plantea una ruta hacia la neutralidad de carbono. Para el cultivo en jaulas, la transformación de los sistemas de alimentación, la eficiencia de los equipos, las energías renovables y el uso de inteligencia artificial aparecen como elementos centrales.
La carrera de la acuicultura hacia una producción con menor huella climática comienza a definirse con mayor precisión. Un nuevo estudio elaborado para la Unión Europea analiza los costos y las rutas posibles para que el sector acuícola alcance la neutralidad de carbono en 2050 y entrega señales especialmente relevantes para la salmonicultura: el camino no dependerá de una única tecnología, sino de la combinación de alimentación más eficiente, digitalización, energías renovables, mejoras operacionales y descarbonización de toda la cadena de suministro.
El informe EU Aquaculture: GHG Reduction Costs and Pathways to Net Zero by 2050, elaborado por Wageningen Social & Economic Research, MRAG Europe, AZTI, ABTG, NMFRI y ASC, construyó una base de datos armonizada de emisiones para la acuicultura europea entre 2005 y 2024 y evaluó diferentes alternativas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) hacia 2050.
Aunque el análisis abarca diferentes especies y sistemas productivos y no constituye un estudio específico sobre salmón, sus resultados son particularmente relevantes para la salmonicultura debido al peso que tienen los sistemas de cultivo en jaulas dentro de la acuicultura alimentada.
El alimento emerge como uno de los grandes desafíos
Uno de los principales mensajes del estudio es que la huella climática de la acuicultura alimentada no se concentra exclusivamente en las operaciones de los centros de cultivo.
La producción y el transporte del alimento tienen un peso especialmente importante en los sistemas de jaulas. El informe señala que, en este sistema, la producción y el transporte del alimento tienen un impacto superior al de otras fuentes debido, entre otros factores, al reducido uso de electricidad durante la etapa de engorda.
El hallazgo adquiere especial relevancia para especies como el salmón, cuya producción depende de dietas formuladas para sostener altas tasas de crecimiento y eficiencia alimentaria.
Por ello, reducir la huella ambiental del alimento podría convertirse en una de las principales vías de descarbonización de la salmonicultura. El estudio considera el desarrollo y adopción de materias primas emergentes para alimentos, junto con programas de mejoramiento genético, como una de las herramientas disponibles.
La investigación advierte, sin embargo, que la incorporación a gran escala de estas materias primas enfrenta desafíos biológicos y productivos y podría requerir programas específicos de mejoramiento para superar determinadas restricciones. En el escenario propuesto para los sistemas en jaulas, su implementación comenzaría en 2030 y alcanzaría una adopción de 100% en 2047.
La eficiencia alimentaria se convierte también en una estrategia climática
El informe introduce una conexión cada vez más relevante para la industria: mejorar el desempeño productivo puede significar simultáneamente reducir costos y emisiones. Entre las herramientas consideradas se encuentran el mejoramiento genético y las tecnologías basadas en inteligencia artificial. El modelo económico contempla ahorros asociados a una reducción del índice de conversión alimenticia (FCR), además de menores consumos energéticos. En particular, el estudio utiliza como supuesto una reducción de 12% del FCR asociada a programas de mejoramiento genético.
Esto sitúa al FCR en una posición estratégica: cada mejora en la cantidad de alimento necesaria para producir una unidad de biomasa puede tener simultáneamente una dimensión productiva, económica y climática.
La inteligencia artificial aparece precisamente como una herramienta para avanzar en esa dirección. El estudio señala que sus beneficios pueden extenderse desde la alimentación de precisión hasta la predicción de cambios ambientales y la adaptación de las operaciones, contribuyendo potencialmente a reducir mortalidad y mejorar la eficiencia.
Para el cultivo en jaulas, el escenario propuesto considera una adopción inicial de herramientas de IA de 5% en 2026, con un crecimiento anual proyectado de 25%, hasta alcanzar 100% de adopción en 2040.
De la alimentación de precisión a la gestión inteligente del centro
La implicancia para la salmonicultura va más allá de automatizar la entrega de alimento. El estudio considera que la IA puede contribuir a mejorar la alimentación, la gestión del agua y la detección temprana de enfermedades. En otras palabras, la digitalización podría transformarse en una herramienta transversal para reducir simultáneamente ineficiencias productivas y emisiones.
Esta aproximación resulta especialmente interesante para una industria donde variables como crecimiento, mortalidad, conversión alimenticia, condiciones ambientales y salud de los peces están estrechamente relacionadas.
La propuesta europea no plantea, por tanto, la digitalización como un elemento aislado, sino como parte de una transformación operacional más amplia.
Energía renovable: una segunda gran palanca
La transición energética también ocupa un lugar central. El estudio identifica el uso de energías renovables como una de las principales herramientas para disminuir las emisiones de la acuicultura. En las consultas realizadas a actores del sector, esta alternativa fue considerada la herramienta con mayor potencial de reducción de GEI, mientras que la eficiencia energética fue identificada como una de las medidas más fáciles de implementar.
Para los sistemas en jaulas, la transformación energética adquiere una dimensión adicional debido al uso de embarcaciones y combustibles. De hecho, el estudio considera dentro de sus límites de análisis las emisiones asociadas a alimentación, transporte, operaciones de engorda y viajes en embarcaciones, entre otras etapas de la cadena productiva.
La propuesta para los sistemas en jaulas contempla, además, una adopción acelerada de mejoras en la eficiencia de equipos, con una meta de 100% de adopción en 2034.
El desafío está también fuera del centro de cultivo
Quizás uno de los mensajes más importantes para la industria es que la descarbonización del salmón no puede resolverse únicamente dentro del centro de cultivo. El estudio incorpora emisiones indirectas asociadas al alimento, su transporte y otras actividades de la cadena de suministro. Bajo este enfoque, la acuicultura alimentada puede avanzar significativamente en la reducción de sus emisiones, pero alcanzar una neutralidad completa depende también de que los sectores que suministran alimento, energía y transporte reduzcan sus propias emisiones.
El documento es particularmente explícito respecto del alimento: al excluir las emisiones asociadas a este insumo, las emisiones totales de la acuicultura alimentada proyectadas para 2026 disminuyen desde aproximadamente 2,8 millones a 1,8 millones de toneladas de CO₂ equivalente.
La diferencia ilustra la magnitud del desafío: la huella climática del alimento puede ser determinante para el resultado final de una producción acuícola alimentada.
Créditos: Estudio
¿Cuánto costará reducir las emisiones?
El estudio también incorpora una dimensión económica mediante el cálculo del costo marginal de abatimiento (MAC), que estima cuánto cuesta reducir una tonelada adicional de CO₂ equivalente.
Para el período 2026-2050, los escenarios analizados presentan costos marginales de abatimiento de entre 69 y 228 euros por tonelada de CO₂ equivalente.
Cuando se analiza específicamente la ruta propuesta hacia la neutralidad de carbono, el sistema de jaulas presenta un MAC de aproximadamente 65-68 euros por tonelada de CO₂ equivalente, mientras que los sistemas RAS presentan entre 41 y 52 euros y los sistemas no alimentados alcanzan valores considerablemente mayores.
El estudio advierte, además, que estos valores pueden aumentar considerablemente bajo escenarios de precios de carbono más elevados.
Una hoja de ruta con cinco movimientos
Para la acuicultura en jaulas, el estudio plantea una ruta que combina cinco grandes líneas de acción:
Energías renovables.
La transición energética debe acompañar la evolución general del sistema energético europeo.
Equipos más eficientes.
La propuesta considera una adopción completa de mejoras de eficiencia de equipos hacia 2034.
Inteligencia artificial.
El escenario proyecta una adopción de 5% en 2026 y 100% en 2040.
Nuevas materias primas y mejoramiento genético.
La incorporación comienza en el modelo en 2030 y llega a 100% en 2047.
Acuicultura multitrófica integrada (IMTA).
El estudio reconoce su potencial para mejorar la productividad y reducir las emisiones por unidad producida, aunque identifica barreras comerciales, administrativas y regulatorias para su expansión en sistemas de jaulas.
La neutralidad de carbono requerirá algo más que tecnología
El estudio entrega, sin embargo, una conclusión especialmente relevante: incluso aplicando las herramientas analizadas, las reducciones directas no serían suficientes para alcanzar por sí solas la neutralidad de carbono en 2050.
El modelo mantiene emisiones residuales provenientes de energía, transporte e infraestructura, además de las emisiones indirectas asociadas al alimento. Por ello, plantea que los mecanismos de compensación podrían ser necesarios para abordar las emisiones difíciles de eliminar.
Esta conclusión no significa que la compensación sustituya la reducción de emisiones. Por el contrario, el propio estudio plantea como prioridad la descarbonización de las fuentes indirectas y el despliegue de las herramientas disponibles antes de abordar las emisiones residuales mediante mecanismos de compensación.
Una transformación que comienza mucho antes de 2050
Más que una meta lejana, el estudio presenta la neutralidad climática como un proceso gradual. La propuesta para la acuicultura europea establece, entre otras referencias, una progresión desde 20% de los peces producidos con materias primas emergentes y 20% de la energía proveniente de fuentes renovables durante el período 2025-2030, hasta 70% de los peces alimentados con materias primas emergentes y 90% de la energía proveniente de fuentes renovables durante 2040-2050. También proyecta un aumento progresivo de la adopción de IA y de las mejoras de eficiencia de equipos.
Para la industria del salmón, el mensaje es claro: la reducción de la huella de carbono comienza en decisiones que ya forman parte de la gestión productiva cotidiana: cuánto alimento se utiliza, qué materias primas contiene, cuánta energía consume una operación, cómo se gestionan las embarcaciones y qué información se utiliza para tomar decisiones.
El estudio europeo plantea así una nueva perspectiva sobre la descarbonización acuícola: no se trata únicamente de instalar energías renovables o compensar emisiones, sino de hacer más eficiente todo el sistema productivo y, al mismo tiempo, transformar los eslabones que lo abastecen.
Para una salmonicultura que busca mantener su crecimiento y responder simultáneamente a mayores exigencias ambientales, la ecuación climática comienza a parecerse cada vez más a la ecuación productiva: menos alimento desperdiciado, mejor conversión, mayor eficiencia energética, operaciones digitalizadas y proveedores con menor huella pueden significar no solo una menor emisión de GEI, sino también una transformación estructural de la competitividad del sector.
Lea el estudio completo aquí: EU Aquaculture: Greenhouse Gas Reduction Costs and Pathways to Net Zero by 2050
La carrera de la acuicultura hacia una producción con menor huella climática comienza a definirse con mayor precisión. Un nuevo estudio elaborado para la Unión Europea analiza los costos y las rutas posibles para que el sector acuícola alcance la neutralidad de carbono en 2050 y entrega señales especialmente relevantes para la salmonicultura: el camino no dependerá de una única tecnología, sino de la combinación de alimentación más eficiente, digitalización, energías renovables, mejoras operacionales y descarbonización de toda la cadena de suministro.
El informe EU Aquaculture: GHG Reduction Costs and Pathways to Net Zero by 2050, elaborado por Wageningen Social & Economic Research, MRAG Europe, AZTI, ABTG, NMFRI y ASC, construyó una base de datos armonizada de emisiones para la acuicultura europea entre 2005 y 2024 y evaluó diferentes alternativas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) hacia 2050.
Aunque el análisis abarca diferentes especies y sistemas productivos y no constituye un estudio específico sobre salmón, sus resultados son particularmente relevantes para la salmonicultura debido al peso que tienen los sistemas de cultivo en jaulas dentro de la acuicultura alimentada.
El alimento emerge como uno de los grandes desafíos
Uno de los principales mensajes del estudio es que la huella climática de la acuicultura alimentada no se concentra exclusivamente en las operaciones de los centros de cultivo.
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La producción y el transporte del alimento tienen un peso especialmente importante en los sistemas de jaulas. El informe señala que, en este sistema, la producción y el transporte del alimento tienen un impacto superior al de otras fuentes debido, entre otros factores, al reducido uso de electricidad durante la etapa de engorda.
El hallazgo adquiere especial relevancia para especies como el salmón, cuya producción depende de dietas formuladas para sostener altas tasas de crecimiento y eficiencia alimentaria.
Por ello, reducir la huella ambiental del alimento podría convertirse en una de las principales vías de descarbonización de la salmonicultura. El estudio considera el desarrollo y adopción de materias primas emergentes para alimentos, junto con programas de mejoramiento genético, como una de las herramientas disponibles.
La investigación advierte, sin embargo, que la incorporación a gran escala de estas materias primas enfrenta desafíos biológicos y productivos y podría requerir programas específicos de mejoramiento para superar determinadas restricciones. En el escenario propuesto para los sistemas en jaulas, su implementación comenzaría en 2030 y alcanzaría una adopción de 100% en 2047.
La eficiencia alimentaria se convierte también en una estrategia climática
El informe introduce una conexión cada vez más relevante para la industria: mejorar el desempeño productivo puede significar simultáneamente reducir costos y emisiones. Entre las herramientas consideradas se encuentran el mejoramiento genético y las tecnologías basadas en inteligencia artificial. El modelo económico contempla ahorros asociados a una reducción del índice de conversión alimenticia (FCR), además de menores consumos energéticos. En particular, el estudio utiliza como supuesto una reducción de 12% del FCR asociada a programas de mejoramiento genético.
Esto sitúa al FCR en una posición estratégica: cada mejora en la cantidad de alimento necesaria para producir una unidad de biomasa puede tener simultáneamente una dimensión productiva, económica y climática.
La inteligencia artificial aparece precisamente como una herramienta para avanzar en esa dirección. El estudio señala que sus beneficios pueden extenderse desde la alimentación de precisión hasta la predicción de cambios ambientales y la adaptación de las operaciones, contribuyendo potencialmente a reducir mortalidad y mejorar la eficiencia.
Para el cultivo en jaulas, el escenario propuesto considera una adopción inicial de herramientas de IA de 5% en 2026, con un crecimiento anual proyectado de 25%, hasta alcanzar 100% de adopción en 2040.
De la alimentación de precisión a la gestión inteligente del centro
La implicancia para la salmonicultura va más allá de automatizar la entrega de alimento. El estudio considera que la IA puede contribuir a mejorar la alimentación, la gestión del agua y la detección temprana de enfermedades. En otras palabras, la digitalización podría transformarse en una herramienta transversal para reducir simultáneamente ineficiencias productivas y emisiones.
Esta aproximación resulta especialmente interesante para una industria donde variables como crecimiento, mortalidad, conversión alimenticia, condiciones ambientales y salud de los peces están estrechamente relacionadas.
La propuesta europea no plantea, por tanto, la digitalización como un elemento aislado, sino como parte de una transformación operacional más amplia.
Energía renovable: una segunda gran palanca
La transición energética también ocupa un lugar central. El estudio identifica el uso de energías renovables como una de las principales herramientas para disminuir las emisiones de la acuicultura. En las consultas realizadas a actores del sector, esta alternativa fue considerada la herramienta con mayor potencial de reducción de GEI, mientras que la eficiencia energética fue identificada como una de las medidas más fáciles de implementar.
Para los sistemas en jaulas, la transformación energética adquiere una dimensión adicional debido al uso de embarcaciones y combustibles. De hecho, el estudio considera dentro de sus límites de análisis las emisiones asociadas a alimentación, transporte, operaciones de engorda y viajes en embarcaciones, entre otras etapas de la cadena productiva.
La propuesta para los sistemas en jaulas contempla, además, una adopción acelerada de mejoras en la eficiencia de equipos, con una meta de 100% de adopción en 2034.
El desafío está también fuera del centro de cultivo
Quizás uno de los mensajes más importantes para la industria es que la descarbonización del salmón no puede resolverse únicamente dentro del centro de cultivo. El estudio incorpora emisiones indirectas asociadas al alimento, su transporte y otras actividades de la cadena de suministro. Bajo este enfoque, la acuicultura alimentada puede avanzar significativamente en la reducción de sus emisiones, pero alcanzar una neutralidad completa depende también de que los sectores que suministran alimento, energía y transporte reduzcan sus propias emisiones.
El documento es particularmente explícito respecto del alimento: al excluir las emisiones asociadas a este insumo, las emisiones totales de la acuicultura alimentada proyectadas para 2026 disminuyen desde aproximadamente 2,8 millones a 1,8 millones de toneladas de CO₂ equivalente.
La diferencia ilustra la magnitud del desafío: la huella climática del alimento puede ser determinante para el resultado final de una producción acuícola alimentada.
Créditos: Estudio
¿Cuánto costará reducir las emisiones?
El estudio también incorpora una dimensión económica mediante el cálculo del costo marginal de abatimiento (MAC), que estima cuánto cuesta reducir una tonelada adicional de CO₂ equivalente.
Para el período 2026-2050, los escenarios analizados presentan costos marginales de abatimiento de entre 69 y 228 euros por tonelada de CO₂ equivalente.
Cuando se analiza específicamente la ruta propuesta hacia la neutralidad de carbono, el sistema de jaulas presenta un MAC de aproximadamente 65-68 euros por tonelada de CO₂ equivalente, mientras que los sistemas RAS presentan entre 41 y 52 euros y los sistemas no alimentados alcanzan valores considerablemente mayores.
El estudio advierte, además, que estos valores pueden aumentar considerablemente bajo escenarios de precios de carbono más elevados.
Una hoja de ruta con cinco movimientos
Para la acuicultura en jaulas, el estudio plantea una ruta que combina cinco grandes líneas de acción:
Energías renovables.
La transición energética debe acompañar la evolución general del sistema energético europeo.
Equipos más eficientes.
La propuesta considera una adopción completa de mejoras de eficiencia de equipos hacia 2034.
Inteligencia artificial.
El escenario proyecta una adopción de 5% en 2026 y 100% en 2040.
Nuevas materias primas y mejoramiento genético.
La incorporación comienza en el modelo en 2030 y llega a 100% en 2047.
Acuicultura multitrófica integrada (IMTA).
El estudio reconoce su potencial para mejorar la productividad y reducir las emisiones por unidad producida, aunque identifica barreras comerciales, administrativas y regulatorias para su expansión en sistemas de jaulas.
La neutralidad de carbono requerirá algo más que tecnología
El estudio entrega, sin embargo, una conclusión especialmente relevante: incluso aplicando las herramientas analizadas, las reducciones directas no serían suficientes para alcanzar por sí solas la neutralidad de carbono en 2050.
El modelo mantiene emisiones residuales provenientes de energía, transporte e infraestructura, además de las emisiones indirectas asociadas al alimento. Por ello, plantea que los mecanismos de compensación podrían ser necesarios para abordar las emisiones difíciles de eliminar.
Esta conclusión no significa que la compensación sustituya la reducción de emisiones. Por el contrario, el propio estudio plantea como prioridad la descarbonización de las fuentes indirectas y el despliegue de las herramientas disponibles antes de abordar las emisiones residuales mediante mecanismos de compensación.
Una transformación que comienza mucho antes de 2050
Más que una meta lejana, el estudio presenta la neutralidad climática como un proceso gradual. La propuesta para la acuicultura europea establece, entre otras referencias, una progresión desde 20% de los peces producidos con materias primas emergentes y 20% de la energía proveniente de fuentes renovables durante el período 2025-2030, hasta 70% de los peces alimentados con materias primas emergentes y 90% de la energía proveniente de fuentes renovables durante 2040-2050. También proyecta un aumento progresivo de la adopción de IA y de las mejoras de eficiencia de equipos.
Para la industria del salmón, el mensaje es claro: la reducción de la huella de carbono comienza en decisiones que ya forman parte de la gestión productiva cotidiana: cuánto alimento se utiliza, qué materias primas contiene, cuánta energía consume una operación, cómo se gestionan las embarcaciones y qué información se utiliza para tomar decisiones.
El estudio europeo plantea así una nueva perspectiva sobre la descarbonización acuícola: no se trata únicamente de instalar energías renovables o compensar emisiones, sino de hacer más eficiente todo el sistema productivo y, al mismo tiempo, transformar los eslabones que lo abastecen.
Para una salmonicultura que busca mantener su crecimiento y responder simultáneamente a mayores exigencias ambientales, la ecuación climática comienza a parecerse cada vez más a la ecuación productiva: menos alimento desperdiciado, mejor conversión, mayor eficiencia energética, operaciones digitalizadas y proveedores con menor huella pueden significar no solo una menor emisión de GEI, sino también una transformación estructural de la competitividad del sector.