Economista jefe de Prudential por aranceles de EE.UU.: “Todo indicaría que quedamos en una posición más competitiva”
El salmón chileno podría ganar ventaja sobre el noruego debido a los eventuales aranceles impuestos por EE.UU., aunque esto podría reducir la demanda del producto en el mercado estadounidense. Lo analizamos con Carolina Grünwald, economista jefe de Prudential AGF.
El reciente anuncio de Estados Unidos de imponer un arancel del 15% al salmón proveniente de Noruega, frente al 10% establecido para Chile, ambos eventualmente suspendidos hasta julio, abrió una oportunidad inesperada para nuestro país en el mercado estadounidense, que es el principal destino para ambas industrias.
En conversación con InfoSALMON, Carolina Grünwald, economista jefe de Prudential AGF, analizó las implicancias de esta medida para la industria nacional y cómo queda posicionada en comparación con el país nórdico.
Carolina Grünwald, economista jefe de Prudential AGF. Créditos: Cedida
“Al salmón noruego le pusieron un arancel del 15%; tampoco es tanto más que el nuestro, pero, con todo lo demás constante, todo indicaría que quedamos efectivamente en una posición más competitiva que nuestros competidores internacionales, en términos del precio del salmón”, explicó Grünwald. Señaló que, desde esa perspectiva, se trata de buenas noticias.
La economista, sin embargo, planteó que esta ventaja depende de múltiples factores. Apuntó que el tipo de cambio juega un rol importante: “Hay que tener en cuenta que hay un impacto de la depreciación del peso. Si hablamos en dólares, yo creo que Chile puede tener una ventaja”, afirmó.
Sostuvo que nuestro país quedó con un precio de entrada “más competitivo” en Estados Unidos que el que teníamos antes frente a nuestros pares productores en el mundo, que tendrán una tarifa más alta que la nuestra. “Si esto se mantiene… insisto, todo esto es noticia en desarrollo”, advirtió.
De todas formas, puntualizó que, por ahora, el beneficio es relativo. Aunque desde la Casa Blanca manifestaron su disposición a revisar unilateralmente estos nuevos aranceles, no hay indicios de que el salmón sea un producto que urja discutir, explicó.
“Me costaría pensar que el salmón es una primera prioridad para las negociaciones”, sostuvo la analista y añadió: “Con lo que tenemos hoy, me parece que, en el caso del salmón, Chile por ahora está saliendo con mejores perspectivas que las que tenía antes”, afirmó.
Así, si todo lo demás siguiera constante, apuntó que “con un salmón de la misma calidad y todo ese tipo de cosas, ese mismo producto, ahora comparativamente para los norteamericanos comprar salmón chileno va a salir más barato que el noruego”, proyectó.
Aunque, en alusión a las condiciones constantes, señaló que pueden incidir otros factores: “Porque yo no sé si van a haber impactos en el precio del transporte del salmón o ese tipo de cosas, porque nosotros estamos más lejos que Noruega de Estados Unidos”, comparó.
El salmón expuesto al dilema de la elasticidad
Para la economista, un factor clave en esta ecuación es la elasticidad de la demanda de un producto como el salmón, frente a un comportamiento del consumidor estadounidense aún incierto. Indicó que, si suponemos que el consumidor local deberá pagar un aumento en el precio, el efecto sería cambiarse a un mercado donde pueda adquirirlo más barato, aunque agregó una salvedad.
Grünwald afirmó: “Ahora, este aumento del precio derivado de mayores aranceles puede dar pie a un efecto ingreso, como se dice en economía. Es decir, si soy más pobre, entonces compro menos salmón… eso también podría pasar”.
De esta forma, la especialista sostuvo que, en este nuevo escenario, un signo de interrogación importante es qué tan inelástica resulta la demanda por salmón en Estados Unidos.
Al respecto, ejemplificó: “Yo estoy segura que el cobre es súper inelástico, es súper insustituible y se necesita cobre para el desarrollo de la tecnología. Ahora, el salmón es un alimento, es súper rico comerlo, pero no sé qué tan inelástica sea la demanda por el consumo de salmón. O dicen: voy a comer más pollo, no tanto salmón”.
La incidencia interna supera a la externa
En otro aspecto, respecto a los posibles efectos indirectos de la denominada “guerra comercial” entre EE. UU. y China, la especialista afirmó que, en general, hay estimaciones que indican que, por cada punto de crecimiento que pierde el mundo, Chile pierde 0,3 debido a factores externos. Señaló que, en este caso, ese número habría que llevarlo a la salmonicultura.
De todos modos, dijo que no cree que el impacto sea demasiado grande al asociarlo a una industria específica y agregó: “Si tú piensas, de 1 punto de crecimiento, un tercio viene por fuera y un tercio por adentro. O sea, Chile sigue dependiendo en términos de su crecimiento de su economía local y de su gestión interna”.
Sobre el impacto de las medidas de la Casa Blanca en el escenario económico global, la analista descartó de momento que Estados Unidos vaya a tener una recesión. Sostuvo: “Obviamente esto va a traer un frenazo, en vez de ir corriendo vamos a ir caminando más lento, pero ¿recesión? Me costaría creerlo”.
Agregó: “Lo que pasa es que hoy día el mercado está súper revolucionado” y afirmó que el NASDAQ (índice bursátil) “subió 10 puntos, después bajó 15 puntos, después subió y cerró en cero como a algo”. Planteó que hay mucha volatilidad y que muchos salieron a decir que habrá recesión, pero que para ella la economía estadounidense es sólida.
El reciente anuncio de Estados Unidos de imponer un arancel del 15% al salmón proveniente de Noruega, frente al 10% establecido para Chile, ambos eventualmente suspendidos hasta julio, abrió una oportunidad inesperada para nuestro país en el mercado estadounidense, que es el principal destino para ambas industrias.
En conversación con InfoSALMON, Carolina Grünwald, economista jefe de Prudential AGF, analizó las implicancias de esta medida para la industria nacional y cómo queda posicionada en comparación con el país nórdico.
Carolina Grünwald, economista jefe de Prudential AGF. Créditos: Cedida
“Al salmón noruego le pusieron un arancel del 15%; tampoco es tanto más que el nuestro, pero, con todo lo demás constante, todo indicaría que quedamos efectivamente en una posición más competitiva que nuestros competidores internacionales, en términos del precio del salmón”, explicó Grünwald. Señaló que, desde esa perspectiva, se trata de buenas noticias.
La economista, sin embargo, planteó que esta ventaja depende de múltiples factores. Apuntó que el tipo de cambio juega un rol importante: “Hay que tener en cuenta que hay un impacto de la depreciación del peso. Si hablamos en dólares, yo creo que Chile puede tener una ventaja”, afirmó.
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Sostuvo que nuestro país quedó con un precio de entrada “más competitivo” en Estados Unidos que el que teníamos antes frente a nuestros pares productores en el mundo, que tendrán una tarifa más alta que la nuestra. “Si esto se mantiene… insisto, todo esto es noticia en desarrollo”, advirtió.
De todas formas, puntualizó que, por ahora, el beneficio es relativo. Aunque desde la Casa Blanca manifestaron su disposición a revisar unilateralmente estos nuevos aranceles, no hay indicios de que el salmón sea un producto que urja discutir, explicó.
“Me costaría pensar que el salmón es una primera prioridad para las negociaciones”, sostuvo la analista y añadió: “Con lo que tenemos hoy, me parece que, en el caso del salmón, Chile por ahora está saliendo con mejores perspectivas que las que tenía antes”, afirmó.
Así, si todo lo demás siguiera constante, apuntó que “con un salmón de la misma calidad y todo ese tipo de cosas, ese mismo producto, ahora comparativamente para los norteamericanos comprar salmón chileno va a salir más barato que el noruego”, proyectó.
Aunque, en alusión a las condiciones constantes, señaló que pueden incidir otros factores: “Porque yo no sé si van a haber impactos en el precio del transporte del salmón o ese tipo de cosas, porque nosotros estamos más lejos que Noruega de Estados Unidos”, comparó.
El salmón expuesto al dilema de la elasticidad
Para la economista, un factor clave en esta ecuación es la elasticidad de la demanda de un producto como el salmón, frente a un comportamiento del consumidor estadounidense aún incierto. Indicó que, si suponemos que el consumidor local deberá pagar un aumento en el precio, el efecto sería cambiarse a un mercado donde pueda adquirirlo más barato, aunque agregó una salvedad.
Grünwald afirmó: “Ahora, este aumento del precio derivado de mayores aranceles puede dar pie a un efecto ingreso, como se dice en economía. Es decir, si soy más pobre, entonces compro menos salmón… eso también podría pasar”.
De esta forma, la especialista sostuvo que, en este nuevo escenario, un signo de interrogación importante es qué tan inelástica resulta la demanda por salmón en Estados Unidos.
Al respecto, ejemplificó: “Yo estoy segura que el cobre es súper inelástico, es súper insustituible y se necesita cobre para el desarrollo de la tecnología. Ahora, el salmón es un alimento, es súper rico comerlo, pero no sé qué tan inelástica sea la demanda por el consumo de salmón. O dicen: voy a comer más pollo, no tanto salmón”.
La incidencia interna supera a la externa
En otro aspecto, respecto a los posibles efectos indirectos de la denominada “guerra comercial” entre EE. UU. y China, la especialista afirmó que, en general, hay estimaciones que indican que, por cada punto de crecimiento que pierde el mundo, Chile pierde 0,3 debido a factores externos. Señaló que, en este caso, ese número habría que llevarlo a la salmonicultura.
De todos modos, dijo que no cree que el impacto sea demasiado grande al asociarlo a una industria específica y agregó: “Si tú piensas, de 1 punto de crecimiento, un tercio viene por fuera y un tercio por adentro. O sea, Chile sigue dependiendo en términos de su crecimiento de su economía local y de su gestión interna”.
Sobre el impacto de las medidas de la Casa Blanca en el escenario económico global, la analista descartó de momento que Estados Unidos vaya a tener una recesión. Sostuvo: “Obviamente esto va a traer un frenazo, en vez de ir corriendo vamos a ir caminando más lento, pero ¿recesión? Me costaría creerlo”.
Agregó: “Lo que pasa es que hoy día el mercado está súper revolucionado” y afirmó que el NASDAQ (índice bursátil) “subió 10 puntos, después bajó 15 puntos, después subió y cerró en cero como a algo”. Planteó que hay mucha volatilidad y que muchos salieron a decir que habrá recesión, pero que para ella la economía estadounidense es sólida.