Con una reconocida trayectoria en instituciones públicas y privadas del sector acuícola, Eduardo Aguilera da un paso clave en su carrera al liderar Fingenery, empresa especializada en cartografía batimétrica y operaciones con sonares.
Desde su rol como exdirector regional de Sernapesca hasta sus cargos en el mundo privado, Aguilera inicia esta etapa con una clara misión: aportar al desarrollo sostenible de la salmonicultura chilena mediante tecnología de punta y experiencia comprobada.
Fingenery propone soluciones concretas para la recuperación ambiental de zonas de cultivo, levantamiento de información georreferenciada y el diseño de nuevos desarrollos enfocados en el bienestar animal y la eficiencia operativa, marcando una diferencia relevante en el escenario actual de la industria acuícola.

Fingenery: aportar a una industria que conoce desde adentro
Desde sus primeros pasos profesionales en la Región de Los Lagos, Eduardo Aguilera ha estado ligado al desarrollo de la salmonicultura. “Yo soy muy agradecido de la región, pero también de la industria del salmón”, comenta.
Consciente de los desafíos ambientales y normativos actuales, decidió junto a su equipo emprender en Fingenery, con la convicción de que “todavía es posible mejorar algunas cosas” en una actividad que ha sido clave para las regiones del sur.
La nueva propuesta de Fingenery busca no solo cumplir con los requerimientos normativos, sino contribuir activamente a elevar los estándares de sostenibilidad. “Queremos ayudar a hacer de la industria una mejor, que pueda crecer bastante más de lo que está hoy, pero en condiciones ambientalmente responsables”, afirma Aguilera.
Tecnología, experiencia y soluciones a la medida
El corazón tecnológico de Fingenery está en su experiencia en sonares de alta precisión y servicios de cartografía batimétrica. Gracias a la trayectoria de su socio Rauno Koivusaari, con más de 30 años de trabajo con esta tecnología, Fingenery tiene la capacidad no solo de detectar objetos sumergidos con alta resolución, sino también de recuperarlos, manteniendo las condiciones del entorno marino.
Además, la empresa está desarrollando soluciones para mejorar el oxígeno disuelto en las jaulas, un factor crítico para la salud y crecimiento óptimo del salmón. “Los salmones son fusibles ambientales: si están allí es porque las condiciones son óptimas. Nuestro rol es ayudar a que esas condiciones se mantengan o mejoren”, sostiene Aguilera.
Visión de largo plazo: regulación, crecimiento y sostenibilidad
Con una mirada estratégica sobre la evolución del sector, Aguilera enfatiza la necesidad de una política de Estado para el desarrollo de la acuicultura, al estilo de lo que ha hecho Noruega. “Chile necesita metas de crecimiento a 20 o 50 años, que integren los aprendizajes y capacidades acumuladas en más de cuatro décadas de industria”, explica.
También advierte sobre la importancia de modernizar la regulación y facilitar procesos como la relocalización de concesiones: “No puede ser que en todos estos años solo una concesión haya sido reubicada. Hay espacio, condiciones y conocimiento para hacer mucho más”.
En esa línea, Fingenery ya trabaja en nuevas soluciones, como sistemas rompeolas dinámicos para centros altamente expuestos, demostrando que la innovación aplicada puede ser parte clave del futuro de una acuicultura sostenible.


















