Los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos para las importaciones chilenas abrieron un nuevo escenario para una de las principales actividades exportadoras del país. Si bien la medida forma parte de una política comercial de alcance global, sus efectos impactan directamente a la salmonicultura, cuyo principal mercado continúa siendo Estados Unidos.
En una columna de opinión, el gerente general de Camanchaca, Ricardo García, calificó la medida como una mala noticia para el país y para la industria salmonera. «Los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos representan una mala noticia para Chile y, especialmente, para el salmón chileno. Si bien se trata de una medida de alcance global y no dirigida específicamente contra nuestro país, sus efectos recaen sobre miles de chilenos que durante décadas han construido una relación comercial sólida y confiable con Estados Unidos», expresó.
Un arancel difícil de justificar
El ejecutivo explicó que el impacto resulta particularmente relevante considerando la importancia que tiene el mercado estadounidense para las exportaciones nacionales.
Según señaló, cerca de la mitad del salmón chileno exportado tiene como destino Estados Unidos, país donde el producto nacional abastece alrededor del 60% del consumo.
Además, sostuvo que la decisión resulta difícil de comprender por razones estructurales. «Estados Unidos prácticamente no produce salmón Atlántico, por lo que el arancel no protege a una industria local. Y, además, encarece un alimento reconocido por sus beneficios nutricionales para millones de consumidores”, manifestó García.
La otra amenaza: la reputación internacional
Más allá de las consecuencias económicas, García advirtió que el episodio deja una segunda reflexión relacionada con la imagen internacional de la salmonicultura chilena.
En ese contexto, cuestionó las campañas que diversas organizaciones no gubernamentales han impulsado durante los últimos años contra la actividad, señalando que algunas incluso presentaron antecedentes ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), denunciando supuestos casos de trabajo forzado.
El ejecutivo precisó que dichas presentaciones no tuvieron relación con el procedimiento de la Sección 301 que dio origen a los nuevos aranceles y recordó que esas acusaciones no fueron acreditadas.
Sin embargo, sostuvo que estas iniciativas sí buscan influir en la percepción internacional sobre la industria. «Estas campañas sí forman parte de una estrategia orientada a influir sobre autoridades, reguladores y la opinión pública internacional, instalando una narrativa que perjudica la reputación de sectores productivos estratégicos para Chile”, señaló.
Incluso, planteó que existen pocos precedentes de iniciativas impulsadas desde Chile con ese nivel de impacto internacional. «Son muy pocos los casos en nuestra historia en que organizaciones chilenas han desarrollado campañas internacionales destinadas a desacreditar actividades productivas nacionales y, con ello, afectar los intereses del propio país”, indicó.
La reputación también determina la competitividad
Para el gerente general de Camanchaca, el contexto internacional exige comprender que la competitividad ya no depende únicamente de la eficiencia productiva.
«No debemos subestimar este fenómeno. En un mundo donde las decisiones de inversión, consumo y política pública también están influenciadas por percepciones sobre sostenibilidad, derechos humanos y gobernanza, estas campañas pueden erosionar la reputación de una industria e incluso de un país”, expresó.
Frente a ese escenario, sostuvo que la respuesta debe sustentarse en hechos verificables. «La mejor respuesta siempre será la transparencia, la evidencia y la capacidad de demostrar, con hechos, los estándares con que trabajamos”, señaló.
Fortalecer la competitividad
Respecto del escenario comercial, García valoró las gestiones que actualmente realizan SalmonChile y la Cancillería para avanzar en un diálogo con las autoridades estadounidenses.
«Valoramos el esfuerzo que están realizando SalmonChile y la Cancillería para dialogar con las autoridades estadounidenses y avanzar hacia una reducción de las barreras al comercio. Entre países socios, la negociación siempre será el mejor camino”, destacó.
Finalmente, llamó a la industria a enfrentar este escenario fortaleciendo tanto su desempeño productivo como su capacidad para responder a las campañas internacionales.
«Nuestra tarea es doble. Por una parte, seguir fortaleciendo nuestra competitividad mediante excelencia operacional, innovación, diversificación de mercados y una gestión cada vez más responsable de nuestros impactos ambientales y sociales. Y, por otra, exponer con transparencia las campañas de desinformación y de incidencia internacional que buscan frenar el desarrollo de la salmonicultura chilena, para que el debate público se base en evidencia y no en narrativas construidas con fines ideológicos”, reflexionó.
Para García, el desafío que enfrenta hoy la salmonicultura chilena trasciende el ámbito comercial. Mantener el liderazgo exportador requerirá no solo competir en los mercados internacionales, sino también proteger la reputación de una industria cuya licencia social y credibilidad son cada vez más determinantes para su desarrollo futuro.



















