El Desafío de la Reducción del uso de Antibióticos en la Salmonicultura Chilena: Un Esfuerzo Conjunto y Continuo
Por la Dra. Javiera Cornejo, académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile y Directora Ejecutiva del Centro para la Gestión de Uso de Antimicrobianos en la Acuicultura (CASA).
El último informe de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), emitido en septiembre de 2023, indica que el uso de antimicrobianos en los animales ha disminuido en un 13% en los últimos tres años a nivel global. Este organismo atribuye esta reducción a los continuos esfuerzos de las iniciativas público-privadas y al trabajo de organismos internacionales por preservar la eficacia de estos medicamentos críticos.
Chile no se ha quedado atrás. El reciente informe del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) muestra una disminución del 0,8% en el uso de antimicrobianos en el 2023 respecto al año anterior, alcanzando así el Índice de Consumo de Antimicrobianos (ICA) más bajo de los últimos 13 años. Además, la industria logró un récord histórico de 1.107.109 toneladas cosechadas. El organismo público destaca una nueva reducción en el consumo de antimicrobianos en 2023, tanto en agua dulce y mar como en ciclos cerrados. Específicamente, el ICA para ciclos cerrados de engorda de salmónidos, que culminaron sus operaciones en 2023, fue de 228,37 g/t, representando una disminución del 44.01% en comparación con el año anterior.
Con estos datos, la industria salmonera chilena ha demostrado una tendencia continua a la baja en el uso de antimicrobianos en los últimos años. El informe de 2023 reveló una reducción del 26,3% al comparar 2022 con 2021 y una disminución del 31,9% en el ICA. Estos resultados reflejan el esfuerzo conjunto de la última década entre organismos públicos, privados, la academia y la investigación para utilizar antibióticos de manera responsable y prudente.
Sin embargo, la salmonicultura chilena se ha propuesto la ambiciosa meta de reducir el uso de antibióticos en un 50% para 2025. Para alcanzar este objetivo de manera sostenible, sin comprometer la producción ni el crecimiento económico del sector, el eje central de las estrategias implementadas debe ser la prevención.
Desde el Centro para la Gestión de Antimicrobianos en Acuicultura (CASA, Center for Antimicrobial Stewardship in Aquaculture), centro colaborador de la OMSA, proponemos abordar este desafío identificando y gestionando los factores que conducen al uso de estos medicamentos. Para esto, planteamos un enfoque que integre diversas áreas esenciales como medidas de bioseguridad, prevención de enfermedades, cumplimiento de la normativa, control de riesgos para la salud, bienestar animal, nutrición y gestión de piensos, entre otras. Este enfoque integral no solo busca reducir el uso de antimicrobianos, sino también mejorar la eficiencia y sostenibilidad de la producción acuícola chilena.
El objetivo es claro: la prevención debe ser la prioridad, relegando el uso de antibióticos a un último recurso. Este enfoque requiere una colaboración estrecha entre científicos, reguladores y la industria, promoviendo el avance hacia sistemas productivos preventivos en lugar de reactivos. Asimismo, las estrategias tanto normativas como de gestión sanitaria deben ser eficientes y sostenibles para garantizar la salud de los peces, pero también asegurar la viabilidad económica de la industria acuícola.
Esto implica implementar medidas que no solo prevengan enfermedades y reduzcan el uso de los antimicrobianos, sino que también optimicen el uso de recursos, y promuevan prácticas responsables que protejan el medio ambiente. Para esto es crucial que las medidas aplicadas se basen en evidencia cientifica y de campo que permitan asegurar la durabilidad y competitividad del sector a largo plazo.
Así, la única manera de alcanzar el ambicioso objetivo que nos hemos propuesto es mediante una colaboración público-privada activa y concreta. Con la participación y el compromiso coordinado de todos los actores clave involucrados —incluyendo el gobierno, las empresas, la academia y las organizaciones no gubernamentales— será posible implementar las estrategias necesarias y superar los desafíos. Esta colaboración debe basarse en una comunicación transparente, construccion de confianzas, intercambio de conocimientos y recursos, y el desarrollo de políticas publicas que promuevan la sostenibilidad y la eficiencia en la gestión sanitaria de la acuicultura. Solo así podremos garantizar el éxito y el crecimiento a largo plazo de la industria salmonera chilena.
El último informe de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), emitido en septiembre de 2023, indica que el uso de antimicrobianos en los animales ha disminuido en un 13% en los últimos tres años a nivel global. Este organismo atribuye esta reducción a los continuos esfuerzos de las iniciativas público-privadas y al trabajo de organismos internacionales por preservar la eficacia de estos medicamentos críticos.
Chile no se ha quedado atrás. El reciente informe del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA) muestra una disminución del 0,8% en el uso de antimicrobianos en el 2023 respecto al año anterior, alcanzando así el Índice de Consumo de Antimicrobianos (ICA) más bajo de los últimos 13 años. Además, la industria logró un récord histórico de 1.107.109 toneladas cosechadas. El organismo público destaca una nueva reducción en el consumo de antimicrobianos en 2023, tanto en agua dulce y mar como en ciclos cerrados. Específicamente, el ICA para ciclos cerrados de engorda de salmónidos, que culminaron sus operaciones en 2023, fue de 228,37 g/t, representando una disminución del 44.01% en comparación con el año anterior.
Con estos datos, la industria salmonera chilena ha demostrado una tendencia continua a la baja en el uso de antimicrobianos en los últimos años. El informe de 2023 reveló una reducción del 26,3% al comparar 2022 con 2021 y una disminución del 31,9% en el ICA. Estos resultados reflejan el esfuerzo conjunto de la última década entre organismos públicos, privados, la academia y la investigación para utilizar antibióticos de manera responsable y prudente.
Sin embargo, la salmonicultura chilena se ha propuesto la ambiciosa meta de reducir el uso de antibióticos en un 50% para 2025. Para alcanzar este objetivo de manera sostenible, sin comprometer la producción ni el crecimiento económico del sector, el eje central de las estrategias implementadas debe ser la prevención.
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Desde el Centro para la Gestión de Antimicrobianos en Acuicultura (CASA, Center for Antimicrobial Stewardship in Aquaculture), centro colaborador de la OMSA, proponemos abordar este desafío identificando y gestionando los factores que conducen al uso de estos medicamentos. Para esto, planteamos un enfoque que integre diversas áreas esenciales como medidas de bioseguridad, prevención de enfermedades, cumplimiento de la normativa, control de riesgos para la salud, bienestar animal, nutrición y gestión de piensos, entre otras. Este enfoque integral no solo busca reducir el uso de antimicrobianos, sino también mejorar la eficiencia y sostenibilidad de la producción acuícola chilena.
El objetivo es claro: la prevención debe ser la prioridad, relegando el uso de antibióticos a un último recurso. Este enfoque requiere una colaboración estrecha entre científicos, reguladores y la industria, promoviendo el avance hacia sistemas productivos preventivos en lugar de reactivos. Asimismo, las estrategias tanto normativas como de gestión sanitaria deben ser eficientes y sostenibles para garantizar la salud de los peces, pero también asegurar la viabilidad económica de la industria acuícola.
Esto implica implementar medidas que no solo prevengan enfermedades y reduzcan el uso de los antimicrobianos, sino que también optimicen el uso de recursos, y promuevan prácticas responsables que protejan el medio ambiente. Para esto es crucial que las medidas aplicadas se basen en evidencia cientifica y de campo que permitan asegurar la durabilidad y competitividad del sector a largo plazo.
Así, la única manera de alcanzar el ambicioso objetivo que nos hemos propuesto es mediante una colaboración público-privada activa y concreta. Con la participación y el compromiso coordinado de todos los actores clave involucrados —incluyendo el gobierno, las empresas, la academia y las organizaciones no gubernamentales— será posible implementar las estrategias necesarias y superar los desafíos. Esta colaboración debe basarse en una comunicación transparente, construccion de confianzas, intercambio de conocimientos y recursos, y el desarrollo de políticas publicas que promuevan la sostenibilidad y la eficiencia en la gestión sanitaria de la acuicultura. Solo así podremos garantizar el éxito y el crecimiento a largo plazo de la industria salmonera chilena.