Bajo el título “Respuestas agudas al estrés térmico del salmón del Atlántico (Salmo salar) en agua dulce y agua de mar”, la investigación publicada en el Journal of Thermal Biology analiza cómo los smolts —la etapa clave previa a la migración al océano— reaccionan fisiológica y molecularmente a episodios de calor extremo, un escenario cada vez más frecuente en el contexto del cambio climático.
Un océano más cálido, un desafío mayor
El calentamiento global no se distribuye de manera uniforme: cerca del 91 % del exceso de calor generado por el cambio climático se acumula en los océanos. Desde los años noventa, la temperatura superficial del planeta aumenta a un ritmo cercano a 0,2 °C por década, y los modelos proyectan incrementos de hasta 3 °C en el océano durante este siglo.
Para especies como el salmón del Atlántico —cultivado y estudiado en países como Noruega, Chile, Canadá y Corea— este escenario no es abstracto. Su ciclo de vida anádromo, que alterna entre agua dulce y agua de mar, lo expone a cambios térmicos en momentos fisiológicamente críticos, especialmente durante la esmoltificación.
El experimento: calor bajo control
Para evaluar los efectos del estrés térmico agudo, los investigadores expusieron 192 smolts de salmón (con un peso promedio de 136 g) a cuatro temperaturas: 14, 18, 22 y 26 °C, durante periodos de hasta 120 horas, tanto en agua dulce como en agua de mar.
El objetivo fue claro: medir supervivencia, crecimiento, cambios bioquímicos y alteraciones en la expresión génica de marcadores asociados al estrés y a la respuesta antioxidante, sin distorsionar las condiciones naturales a las que se enfrenta la especie.
Un umbral crítico: 26 °C
Los resultados muestran un patrón contundente. La mortalidad solo apareció a 26 °C, tanto en agua dulce como en agua de mar, mientras que en los otros tratamientos no se registraron muertes significativas. Esto sitúa a los 26 °C como un umbral letal agudo para Salmo salar bajo las condiciones experimentales del estudio.
El crecimiento también se vio afectado: el aumento de peso se observó únicamente en los grupos control, lo que confirma que las temperaturas elevadas inhiben el crecimiento incluso antes de alcanzar niveles letales.
Señales internas de daño
El estrés térmico no solo se reflejó en la supervivencia. Los análisis bioquímicos revelaron signos claros de disfunción hepática a altas temperaturas.
En agua dulce, los niveles séricos de alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST) aumentaron significativamente a 26 °C, marcadores clásicos de daño hepático. En agua de mar, se observaron incrementos en glucosa, cloruro y sodio, mientras que la proteína total y el colesterol total disminuyeron en ambas salinidades, reforzando la evidencia de alteraciones metabólicas bajo estrés térmico elevado.
El lenguaje de los genes bajo estrés
A nivel molecular, el calor activó una respuesta intensa. Los genes hsp70, hsp90 y gpx mostraron una marcada sobreexpresión, reflejando la activación de mecanismos de defensa frente al estrés térmico y oxidativo. En contraste, cat y ppar-γ presentaron una disminución temprana en su expresión.
Un análisis multivariado (PCA) permitió identificar a GPX y HSP90 como biomarcadores clave del estrés térmico, capaces de integrar la respuesta fisiológica del pez frente al aumento de temperatura, independientemente de la salinidad.
Implicancias para la acuicultura y la conservación
Es así como el mensaje del estudio es claro: el estrés térmico agudo altera de forma profunda las respuestas fisiológicas y moleculares del salmón del Atlántico, afectando su crecimiento, su metabolismo y su supervivencia.
En un contexto de cambio climático, estos hallazgos refuerzan la necesidad crítica de gestionar la temperatura tanto en sistemas de acuicultura como en estrategias de conservación del salmón silvestre, especialmente durante etapas sensibles como la esmoltificación y la migración.
Comprender dónde están los límites térmicos y cómo responde el organismo, desde el hígado hasta los genes, es una herramienta clave para anticiparse a un futuro más cálido y proteger una de las especies más emblemáticas —y económicamente relevantes— de los ecosistemas acuáticos.
Lea el estudio completo aquí: Acute thermal stress responses of Atlantic salmon (Salmo salar) in freshwater and seawater


















