Que Chiloé no vuelva a estar “privao”: las lecciones de 2016 para enfrentar El Niño 2026/2027
Durante el seminario organizado por Aquabench, ejecutivos de Cermaq Chile, Multi X y Salmones Blumar expusieron cómo las floraciones algales nocivas transformaron la gestión de las empresas productoras. Monitoreo permanente, decisiones anticipadas, traslados de peces y una mayor coordinación público-privada aparecen entre las principales herramientas para evitar que una nueva contingencia alcance la magnitud de la crisis de 2016.
“Chiloé ta’ privao”. La frase, escrita en uno de los carteles levantados durante las movilizaciones de 2016, fue utilizada por Francisco Lobos, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Multi X, para graficar aquello que la salmonicultura no quiere volver a enfrentar.
La imagen proyectada por el ejecutivo recordó las consecuencias sociales y territoriales que acompañaron a la gran mortalidad de salmones provocada por floraciones algales nocivas durante aquel año. Su mensaje fue directo: prepararse no consiste solamente en proteger peces o evitar pérdidas productivas, sino también en impedir que una contingencia ambiental desencadene una respuesta tardía, insuficiente y desconectada de las comunidades.
La reflexión formó parte del bloque “Experiencia 2016: aprendizajes para el 26/27”, realizado durante el seminario de Aquabench “Preparándonos para El Niño 2026/2027”.
En la instancia participaron William Toro, coordinador en Gestión Ambiental y Emisiones de Cermaq Chile; Francisco Lobos, de Multi X; y Esteban Ramírez, gerente técnico de Salmones Blumar. Los tres mostraron cómo sus compañías han pasado desde una lógica centrada en reaccionar ante las mortalidades hacia sistemas diseñados para anticipar, evaluar y actuar antes de que una floración alcance su punto crítico.
William Toro, coordinador en Gestión Ambiental y Emisiones de Cermaq Chile. Foto: InfoSALMON
Cermaq: saber qué está pasando en el agua
William Toro abrió el bloque recordando el evento de 2016, cuando Cermaq perdió cerca de 2,3 millones de peces en cinco centros de cultivo ubicados en las áreas de Calbuco y el denominado Barrio 2.
“Las floraciones algales nocivas dejaron de ser un evento excepcional para convertirse en parte de nuestra realidad operativa”, señaló el ejecutivo, quien resumió la estrategia adoptada por la compañía en un principio: “anticiparnos en vez de reaccionar”.
A partir de esa experiencia, Cermaq centralizó su información ambiental, incorporó microscopios en los centros de cultivo y capacitó a sus equipos para efectuar una primera identificación de las microalgas sin depender exclusivamente de los tiempos de respuesta de un laboratorio.
La empresa también implementó matrices de riesgo, monitoreo antes de alimentar, imágenes satelitales, vigilancia automatizada y modelos capaces de proyectar durante siete días el posible desplazamiento de una floración.
Entre 2021 y 2026, Cermaq gestionó seis eventos mediante seis traslados, alcanzando un 100% de éxito operacional y resguardando 3.605.187 peces, de acuerdo con las cifras presentadas por Toro.
Sin embargo, el ejecutivo sostuvo que la información y los protocolos no bastan por sí solos. Para que funcionen, deben existir comunicación interna, coordinación entre las áreas y capacidad para movilizar rápidamente recursos hacia los centros amenazados.
Francisco Lobos, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Multi X. Foto: InfoSALMON
Multi X: evitar la inacción
Francisco Lobos describió la contingencia de 2016 como una “tormenta perfecta”, generada por la combinación de un evento El Niño intenso, un Modo Anular del Sur positivo, altas temperaturas, ausencia de precipitaciones y una marcada estratificación de la columna de agua.
Durante ese periodo, Multi X perdió aproximadamente 2,7 millones de peces. En algunos centros, las mortalidades avanzaron en pocas horas, mientras la capacidad disponible para extraer, transportar y procesar la biomasa se agotaba rápidamente.
En uno de los casos relatados por Lobos, la compañía perdió más de 500.000 peces en un corto espacio de tiempo. La empresa movilizó barcos hieleros, diferentes embarcaciones e incluso trabajó con pescadores artesanales para retirar la mortalidad. El cuello de botella, explicó, era la capacidad de extracción.
El principal aprendizaje fue evitar la inacción.
Actualmente, Multi X clasifica sus centros según su ubicación, historial de floraciones, riesgo oceanográfico, biomasa y tamaño de los peces. Esa evaluación permite determinar dónde concentrar el monitoreo, los sistemas de surgencia, los equipos de extracción y las alternativas de traslado o cosecha anticipada.
La compañía también ha reforzado el ensilaje móvil, las barcazas multipropósito, la capacidad de recepción en plantas y la identificación anticipada de centros candidatos para trasladar peces.
Pero Lobos advirtió que una respuesta efectiva no depende solamente de las empresas. Todavía existen limitaciones relacionadas con los rellenos sanitarios autorizados, la disposición de mortalidades, la capacidad de las plantas reductoras y la coordinación de organismos públicos para habilitar soluciones de emergencia.
Fue en ese punto cuando mostró el cartel de las protestas de 2016. “Lo que no queremos es que Chiloé se enoje”, afirmó. La intención, agregó, es evitar que el país y las comunidades enfrenten nuevamente las consecuencias de una respuesta tardía o insuficiente.
Pancartas utilizadas durante las protestas de 2016 en Chiloé. Foto: Defendamos Chiloé
Blumar: una ventana para actuar
Esteban Ramírez cerró el bloque mostrando cómo las herramientas disponibles actualmente permiten enfrentar una floración de manera diferente.
Blumar ha reforzado sus capacidades mediante perfiles verticales de la columna de agua, microscopía invertida, muestreos dirigidos, plataformas de integración, modelos oceanográficos y un sistema de semáforos que establece responsabilidades y escalas de decisión.
Estas capacidades fueron puestas a prueba recientemente ante una floración de Pseudochattonella. Frente al aumento de las concentraciones, la empresa activó sus sistemas de surgencia, aceleró las cosechas y trasladó peces hacia un centro hospital.
Aunque fue necesario poner en marcha el plan de contingencia, la compañía consiguió salvar aproximadamente el 75% de la biomasa presente en el centro.
El seguimiento del evento permitió identificar una ventana aproximada de siete días entre la detección de altas concentraciones de fitoplancton y el inicio de la mortalidad. Los sistemas de surgencia también generaron cerca de dos días de diferencia entre el peak observado fuera y dentro de las jaulas.
Para Ramírez, esa ventana solo puede aprovecharse cuando los gatillos operacionales y las decisiones se encuentran predeterminados.
“No debería ser necesario llamar al comité FAN para discutir cada paso desde cero”, planteó. Decisiones como trasladar peces, adelantar cosechas o destinar recursos deben estar previamente definidas, porque, durante una contingencia, “esperar puede transformarse en el problema”.
Esteban Ramírez, gerente técnico de Salmones Blumar. Foto: InfoSALMON
De la reacción a la anticipación
Las tres exposiciones mostraron una industria con más información, tecnologías y capacidades de respuesta que en 2016. El monitoreo satelital, la identificación de microalgas en los propios centros, los modelos predictivos y los sistemas de surgencia permiten hoy ganar tiempo y tomar decisiones con mayores antecedentes.
Sin embargo, los ejecutivos también coincidieron en que persisten desafíos regulatorios y de coordinación. La disponibilidad de centros hospital, las restricciones asociadas a las resoluciones ambientales, la disposición de mortalidades y la visualización compartida de información todavía requieren avances.
La principal lección de 2016, por tanto, no es solamente comprender por qué ocurrió aquella crisis. Es evitar que la próxima floración encuentre a la industria, al Estado y a los territorios reaccionando cuando ya sea demasiado tarde.
Porque prepararse para El Niño 2026/2027 también significa impedir que Chiloé vuelva a estar “privao”.
“Chiloé ta’ privao”. La frase, escrita en uno de los carteles levantados durante las movilizaciones de 2016, fue utilizada por Francisco Lobos, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Multi X, para graficar aquello que la salmonicultura no quiere volver a enfrentar.
La imagen proyectada por el ejecutivo recordó las consecuencias sociales y territoriales que acompañaron a la gran mortalidad de salmones provocada por floraciones algales nocivas durante aquel año. Su mensaje fue directo: prepararse no consiste solamente en proteger peces o evitar pérdidas productivas, sino también en impedir que una contingencia ambiental desencadene una respuesta tardía, insuficiente y desconectada de las comunidades.
En la instancia participaron William Toro, coordinador en Gestión Ambiental y Emisiones de Cermaq Chile; Francisco Lobos, de Multi X; y Esteban Ramírez, gerente técnico de Salmones Blumar. Los tres mostraron cómo sus compañías han pasado desde una lógica centrada en reaccionar ante las mortalidades hacia sistemas diseñados para anticipar, evaluar y actuar antes de que una floración alcance su punto crítico.
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William Toro, coordinador en Gestión Ambiental y Emisiones de Cermaq Chile. Foto: InfoSALMON
Cermaq: saber qué está pasando en el agua
William Toro abrió el bloque recordando el evento de 2016, cuando Cermaq perdió cerca de 2,3 millones de peces en cinco centros de cultivo ubicados en las áreas de Calbuco y el denominado Barrio 2.
“Las floraciones algales nocivas dejaron de ser un evento excepcional para convertirse en parte de nuestra realidad operativa”, señaló el ejecutivo, quien resumió la estrategia adoptada por la compañía en un principio: “anticiparnos en vez de reaccionar”.
A partir de esa experiencia, Cermaq centralizó su información ambiental, incorporó microscopios en los centros de cultivo y capacitó a sus equipos para efectuar una primera identificación de las microalgas sin depender exclusivamente de los tiempos de respuesta de un laboratorio.
La empresa también implementó matrices de riesgo, monitoreo antes de alimentar, imágenes satelitales, vigilancia automatizada y modelos capaces de proyectar durante siete días el posible desplazamiento de una floración.
Entre 2021 y 2026, Cermaq gestionó seis eventos mediante seis traslados, alcanzando un 100% de éxito operacional y resguardando 3.605.187 peces, de acuerdo con las cifras presentadas por Toro.
Sin embargo, el ejecutivo sostuvo que la información y los protocolos no bastan por sí solos. Para que funcionen, deben existir comunicación interna, coordinación entre las áreas y capacidad para movilizar rápidamente recursos hacia los centros amenazados.
Francisco Lobos, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Multi X. Foto: InfoSALMON
Multi X: evitar la inacción
Francisco Lobos describió la contingencia de 2016 como una “tormenta perfecta”, generada por la combinación de un evento El Niño intenso, un Modo Anular del Sur positivo, altas temperaturas, ausencia de precipitaciones y una marcada estratificación de la columna de agua.
Durante ese periodo, Multi X perdió aproximadamente 2,7 millones de peces. En algunos centros, las mortalidades avanzaron en pocas horas, mientras la capacidad disponible para extraer, transportar y procesar la biomasa se agotaba rápidamente.
En uno de los casos relatados por Lobos, la compañía perdió más de 500.000 peces en un corto espacio de tiempo. La empresa movilizó barcos hieleros, diferentes embarcaciones e incluso trabajó con pescadores artesanales para retirar la mortalidad. El cuello de botella, explicó, era la capacidad de extracción.
El principal aprendizaje fue evitar la inacción.
Actualmente, Multi X clasifica sus centros según su ubicación, historial de floraciones, riesgo oceanográfico, biomasa y tamaño de los peces. Esa evaluación permite determinar dónde concentrar el monitoreo, los sistemas de surgencia, los equipos de extracción y las alternativas de traslado o cosecha anticipada.
La compañía también ha reforzado el ensilaje móvil, las barcazas multipropósito, la capacidad de recepción en plantas y la identificación anticipada de centros candidatos para trasladar peces.
Pero Lobos advirtió que una respuesta efectiva no depende solamente de las empresas. Todavía existen limitaciones relacionadas con los rellenos sanitarios autorizados, la disposición de mortalidades, la capacidad de las plantas reductoras y la coordinación de organismos públicos para habilitar soluciones de emergencia.
Fue en ese punto cuando mostró el cartel de las protestas de 2016. “Lo que no queremos es que Chiloé se enoje”, afirmó. La intención, agregó, es evitar que el país y las comunidades enfrenten nuevamente las consecuencias de una respuesta tardía o insuficiente.
Pancartas utilizadas durante las protestas de 2016 en Chiloé. Foto: Defendamos Chiloé
Blumar: una ventana para actuar
Esteban Ramírez cerró el bloque mostrando cómo las herramientas disponibles actualmente permiten enfrentar una floración de manera diferente.
Blumar ha reforzado sus capacidades mediante perfiles verticales de la columna de agua, microscopía invertida, muestreos dirigidos, plataformas de integración, modelos oceanográficos y un sistema de semáforos que establece responsabilidades y escalas de decisión.
Estas capacidades fueron puestas a prueba recientemente ante una floración de Pseudochattonella. Frente al aumento de las concentraciones, la empresa activó sus sistemas de surgencia, aceleró las cosechas y trasladó peces hacia un centro hospital.
Aunque fue necesario poner en marcha el plan de contingencia, la compañía consiguió salvar aproximadamente el 75% de la biomasa presente en el centro.
El seguimiento del evento permitió identificar una ventana aproximada de siete días entre la detección de altas concentraciones de fitoplancton y el inicio de la mortalidad. Los sistemas de surgencia también generaron cerca de dos días de diferencia entre el peak observado fuera y dentro de las jaulas.
Para Ramírez, esa ventana solo puede aprovecharse cuando los gatillos operacionales y las decisiones se encuentran predeterminados.
“No debería ser necesario llamar al comité FAN para discutir cada paso desde cero”, planteó. Decisiones como trasladar peces, adelantar cosechas o destinar recursos deben estar previamente definidas, porque, durante una contingencia, “esperar puede transformarse en el problema”.
Esteban Ramírez, gerente técnico de Salmones Blumar. Foto: InfoSALMON
De la reacción a la anticipación
Las tres exposiciones mostraron una industria con más información, tecnologías y capacidades de respuesta que en 2016. El monitoreo satelital, la identificación de microalgas en los propios centros, los modelos predictivos y los sistemas de surgencia permiten hoy ganar tiempo y tomar decisiones con mayores antecedentes.
Sin embargo, los ejecutivos también coincidieron en que persisten desafíos regulatorios y de coordinación. La disponibilidad de centros hospital, las restricciones asociadas a las resoluciones ambientales, la disposición de mortalidades y la visualización compartida de información todavía requieren avances.
La principal lección de 2016, por tanto, no es solamente comprender por qué ocurrió aquella crisis. Es evitar que la próxima floración encuentre a la industria, al Estado y a los territorios reaccionando cuando ya sea demasiado tarde.
Porque prepararse para El Niño 2026/2027 también significa impedir que Chiloé vuelva a estar “privao”.