En Magallanes: ACS 51C queda en bioseguridad Baja 4 y operará con densidades restringidas
La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura fijó las nuevas densidades para la agrupación de concesiones de salmónidos 51C en Magallanes. La medida regirá para el próximo periodo productivo, entre julio de 2026 y septiembre de 2028, y establece una densidad de 4 kg/m³ para salmón del Atlántico y de 3 kg/m³ para trucha arcoíris y salmón coho.
La regulación de las densidades de cultivo vuelve a poner el foco en uno de los principales indicadores de desempeño sanitario y productivo de la salmonicultura: la bioseguridad de las agrupaciones de concesiones.
En la ACS 51C, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, la evaluación correspondiente al periodo productivo enero de 2024-marzo de 2026 concluyó con una clasificación de bioseguridad Baja 4, el tramo más restrictivo de la metodología utilizada por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.
El resultado se traduce en una densidad de cultivo de 4 kg/m³ para salmón del Atlántico, 3 kg/m³ para trucha arcoíris y 3 kg/m³ para salmón coho durante el siguiente periodo productivo.
Un resultado condicionado por el desempeño sanitario y productivo
La clasificación de la ACS 51C no responde a un único indicador. El modelo considera tres componentes: ambiental, sanitario y productivo, cada uno con una ponderación específica.
En la evaluación, el componente ambiental registró un 100% de resultados INFA favorables, mientras que el componente sanitario alcanzó una pérdida de 7,95%. En paralelo, la proyección de siembra para el siguiente ciclo llegó a 2.548.000 peces, frente a un abastecimiento de 2.341.485 ejemplares en el periodo anterior, equivalente a un aumento proyectado de 8,82%.
Con estos antecedentes, la agrupación obtuvo un puntaje de bioseguridad de 16,25 puntos, ubicándose en la categoría Baja 4.
El dato resulta especialmente relevante porque, dentro de la metodología aplicada, la categoría Baja 4 corresponde a puntajes inferiores a 50 y establece una densidad de 4 kg/m³ para salmón del Atlántico y 3 kg/m³ para trucha y coho.
2,34 millones de peces en el ciclo evaluado
Durante el periodo productivo analizado, los tres centros que integran la ACS 51C registraron operación. En conjunto, declararon un abastecimiento de 2.341.485 peces.
La pérdida final estimada para la agrupación fue de 7,95%. Sin embargo, el desempeño no fue homogéneo entre los centros: los registros consignan pérdidas finales de 7,27% para el centro 120182, 1,77% para el 120189 y 14,80% para el 120222.
Este último indicador adquiere relevancia dentro del sistema regulatorio, debido a que la metodología de clasificación individual vincula los porcentajes de pérdida con eventuales reducciones de siembra para el ciclo siguiente.
La producción proyectada aumenta 8,82%
Pese a la clasificación de la agrupación, los antecedentes productivos muestran una proyección de crecimiento en el número de peces a sembrar.
Para el periodo julio de 2026-septiembre de 2028, la ACS 51C proyectó 2.548.000 peces, un 8,82% más que los 2.341.485 ejemplares abastecidos durante el ciclo anterior. Además, los tres centros que integran la agrupación proyectan mantenerse operativos, conservando el 100% de los centros en funcionamiento.
La planificación contempla exclusivamente salmón del Atlántico, de acuerdo con las declaraciones de siembra incluidas en el informe: los centros 120182 y 120189 proyectan 960.000 peces cada uno, mientras que el centro 120222 contempla 628.000 ejemplares, totalizando los 2.548.000 peces previstos para el ciclo.
Una señal ambiental favorable
Uno de los contrastes más relevantes del análisis está en el componente ambiental.
El informe señala que el 100% de las concesiones que operaron presentó una última INFA favorable, indicador que recibió el máximo puntaje dentro del componente ambiental.
El resultado muestra que la clasificación Baja 4 no estuvo determinada por el componente ambiental, sino por la combinación de los factores considerados por la metodología, entre ellos el desempeño sanitario y la proyección productiva.
Sin categorías críticas en tres indicadores sanitarios
Los antecedentes sanitarios incorporados al informe también muestran resultados específicos que llaman la atención.
Para piscirickettsiosis, el documento registra que el 0% de los centros susceptibles fue clasificado en categoría CAD. En caligidosis, también se registró un 0% de centros susceptibles categorizados como CAD. En tanto, para anemia infecciosa del salmón (ISA), el informe indica que el 0% de los centros susceptibles fue confirmado como positivo al virus.
Estos indicadores forman parte de la caracterización sanitaria del periodo analizado, mientras que la clasificación final de bioseguridad se determina mediante la metodología que combina los componentes ambiental, sanitario y productivo.
¿Qué cambia para la operación?
La resolución establece que las nuevas densidades serán aplicables a los centros integrantes de la ACS 51C, con las excepciones previstas en la normativa para las concesiones que se acojan al Porcentaje de Reducción de Siembra Individual.
Además, el número máximo de ejemplares que podrá ingresar cada centro no depende únicamente de la densidad. El cálculo considera el volumen útil de las estructuras, la densidad fijada, el peso de cosecha y la sobrevivencia esperada.
Para efectos del cálculo reglamentario, el informe utiliza pesos de cosecha de 4,5 kg para salmón del Atlántico y 2,9 kg tanto para salmón coho como para trucha arcoíris.
La resolución fue emitida el 14 de septiembre de 2026 y establece, además, que puede ser impugnada mediante el recurso de reclamación contemplado en el artículo 86 bis de la Ley General de Pesca y Acuicultura, dentro del plazo de 10 días desde la publicación del extracto en el Diario Oficial.
El desafío para el próximo ciclo
Con la ACS 51C entrando al periodo productivo julio de 2026-septiembre de 2028 bajo una clasificación Baja 4, el principal desafío regulatorio y operacional estará en cómo evolucionen los indicadores que determinan la bioseguridad de la agrupación.
El caso muestra, además, que una condición ambiental favorable no necesariamente se traduce en una clasificación global equivalente: la metodología pondera conjuntamente los resultados ambientales, sanitarios y productivos.
Para la industria, el mensaje central de esta nueva resolución es concreto: la condición de bioseguridad de una ACS puede tener un efecto directo sobre la biomasa que podrá mantenerse en las estructuras de cultivo y, por extensión, sobre la planificación productiva del ciclo siguiente.
Lea la resolución completa aquí
La regulación de las densidades de cultivo vuelve a poner el foco en uno de los principales indicadores de desempeño sanitario y productivo de la salmonicultura: la bioseguridad de las agrupaciones de concesiones.
En la ACS 51C, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, la evaluación correspondiente al periodo productivo enero de 2024-marzo de 2026 concluyó con una clasificación de bioseguridad Baja 4, el tramo más restrictivo de la metodología utilizada por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.
El resultado se traduce en una densidad de cultivo de 4 kg/m³ para salmón del Atlántico, 3 kg/m³ para trucha arcoíris y 3 kg/m³ para salmón coho durante el siguiente periodo productivo.
Un resultado condicionado por el desempeño sanitario y productivo
La clasificación de la ACS 51C no responde a un único indicador. El modelo considera tres componentes: ambiental, sanitario y productivo, cada uno con una ponderación específica.
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En la evaluación, el componente ambiental registró un 100% de resultados INFA favorables, mientras que el componente sanitario alcanzó una pérdida de 7,95%. En paralelo, la proyección de siembra para el siguiente ciclo llegó a 2.548.000 peces, frente a un abastecimiento de 2.341.485 ejemplares en el periodo anterior, equivalente a un aumento proyectado de 8,82%.
Con estos antecedentes, la agrupación obtuvo un puntaje de bioseguridad de 16,25 puntos, ubicándose en la categoría Baja 4.
El dato resulta especialmente relevante porque, dentro de la metodología aplicada, la categoría Baja 4 corresponde a puntajes inferiores a 50 y establece una densidad de 4 kg/m³ para salmón del Atlántico y 3 kg/m³ para trucha y coho.
2,34 millones de peces en el ciclo evaluado
Durante el periodo productivo analizado, los tres centros que integran la ACS 51C registraron operación. En conjunto, declararon un abastecimiento de 2.341.485 peces.
La pérdida final estimada para la agrupación fue de 7,95%. Sin embargo, el desempeño no fue homogéneo entre los centros: los registros consignan pérdidas finales de 7,27% para el centro 120182, 1,77% para el 120189 y 14,80% para el 120222.
Este último indicador adquiere relevancia dentro del sistema regulatorio, debido a que la metodología de clasificación individual vincula los porcentajes de pérdida con eventuales reducciones de siembra para el ciclo siguiente.
La producción proyectada aumenta 8,82%
Pese a la clasificación de la agrupación, los antecedentes productivos muestran una proyección de crecimiento en el número de peces a sembrar.
Para el periodo julio de 2026-septiembre de 2028, la ACS 51C proyectó 2.548.000 peces, un 8,82% más que los 2.341.485 ejemplares abastecidos durante el ciclo anterior. Además, los tres centros que integran la agrupación proyectan mantenerse operativos, conservando el 100% de los centros en funcionamiento.
La planificación contempla exclusivamente salmón del Atlántico, de acuerdo con las declaraciones de siembra incluidas en el informe: los centros 120182 y 120189 proyectan 960.000 peces cada uno, mientras que el centro 120222 contempla 628.000 ejemplares, totalizando los 2.548.000 peces previstos para el ciclo.
Una señal ambiental favorable
Uno de los contrastes más relevantes del análisis está en el componente ambiental.
El informe señala que el 100% de las concesiones que operaron presentó una última INFA favorable, indicador que recibió el máximo puntaje dentro del componente ambiental.
El resultado muestra que la clasificación Baja 4 no estuvo determinada por el componente ambiental, sino por la combinación de los factores considerados por la metodología, entre ellos el desempeño sanitario y la proyección productiva.
Sin categorías críticas en tres indicadores sanitarios
Los antecedentes sanitarios incorporados al informe también muestran resultados específicos que llaman la atención.
Para piscirickettsiosis, el documento registra que el 0% de los centros susceptibles fue clasificado en categoría CAD. En caligidosis, también se registró un 0% de centros susceptibles categorizados como CAD. En tanto, para anemia infecciosa del salmón (ISA), el informe indica que el 0% de los centros susceptibles fue confirmado como positivo al virus.
Estos indicadores forman parte de la caracterización sanitaria del periodo analizado, mientras que la clasificación final de bioseguridad se determina mediante la metodología que combina los componentes ambiental, sanitario y productivo.
¿Qué cambia para la operación?
La resolución establece que las nuevas densidades serán aplicables a los centros integrantes de la ACS 51C, con las excepciones previstas en la normativa para las concesiones que se acojan al Porcentaje de Reducción de Siembra Individual.
Además, el número máximo de ejemplares que podrá ingresar cada centro no depende únicamente de la densidad. El cálculo considera el volumen útil de las estructuras, la densidad fijada, el peso de cosecha y la sobrevivencia esperada.
Para efectos del cálculo reglamentario, el informe utiliza pesos de cosecha de 4,5 kg para salmón del Atlántico y 2,9 kg tanto para salmón coho como para trucha arcoíris.
La resolución fue emitida el 14 de septiembre de 2026 y establece, además, que puede ser impugnada mediante el recurso de reclamación contemplado en el artículo 86 bis de la Ley General de Pesca y Acuicultura, dentro del plazo de 10 días desde la publicación del extracto en el Diario Oficial.
El desafío para el próximo ciclo
Con la ACS 51C entrando al periodo productivo julio de 2026-septiembre de 2028 bajo una clasificación Baja 4, el principal desafío regulatorio y operacional estará en cómo evolucionen los indicadores que determinan la bioseguridad de la agrupación.
El caso muestra, además, que una condición ambiental favorable no necesariamente se traduce en una clasificación global equivalente: la metodología pondera conjuntamente los resultados ambientales, sanitarios y productivos.
Para la industria, el mensaje central de esta nueva resolución es concreto: la condición de bioseguridad de una ACS puede tener un efecto directo sobre la biomasa que podrá mantenerse en las estructuras de cultivo y, por extensión, sobre la planificación productiva del ciclo siguiente.