El evento abordó las dinámicas oceanográficas y atmosféricas que configuran el riesgo de Floraciones Algales Nocivas (FAN) y desoxigenación en la Patagonia Norte. Con una asistencia de ejecutivos, jefes de operaciones y técnicos del sector, el debate central se centró en determinar si las herramientas tecnológicas y regulatorias desarrolladas en la última década son suficientes para mitigar un evento que los modelos ya catalogan como de alta intensidad.
El peligro de El niño y SAM
La primera respuesta técnica sobre el escenario climático la entregó Carolina Medel, coordinadora científica de Innovex. Medel confirmó que el pasado 11 de junio la NOAA declaró oficialmente la instalación de las condiciones Niño y advirtió que los pronósticos apuntan a un 63% de probabilidad de que sea de categoría «muy fuerte» de aquí a diciembre de 2026.
No obstante, la científica mencionó que «La sequía actual no responde a El Niño, sino a que el SAM ha estado en fase positiva. El cinturón de vientos se comprime hacia la Antártica y bloquea las lluvias en Los Lagos y Aysén», explicó Medel.
Los datos de la red de boyas de Innovex registraron un 50% menos de lluvia en Reloncaví y un alarmante déficit del 94% en el Fiordo Puyuhuapi respecto al año anterior. Medel advirtió que este invierno seco alterará los caudales de los ríos en primavera, elevando la salinidad de los fiordos, modificando la estratificación y alterando los aportes de sílice, lo que puede gatillar cambios drásticos en las comunidades microalgales.
Desoxigenación
Por su parte, el Dr. Iván Pérez-Santos, investigador del Centro i-mar de la Universidad de los Lagos, expuso sobre la dinámica del oxígeno disuelto bajo condiciones extremas. Apoyado en los datos de las boyas de Puyuhuapi y el Seno Reloncaví, Pérez-Santos demostró que «la estadística indica que es la salinidad del agua, y no la temperatura, la que coincide más con la pérdida de oxígeno superficial en la Patagonia». La falta de agua dulce reduce la solubilidad del gas, provocando una desoxigenación superficial que avanza a una tasa de 0.1 mg/L por año.
En la contraparte profunda, el investigador explicó que El Niño fuerte genera un fenómeno inverso y «positivo» en los fondos marinos, en donde la Onda Kelvin que viaja por el Pacífico profundiza la Zona de Mínimo Oxígeno.
En base a esto, los datos históricos de la Boca del Guafo a 170 metros demuestran que durante niños intensos como el de 2016, se inyecta agua subantártica limpia que desplaza la hipoxia, provocando un evento de «ventilación profunda». Sin embargo, el riesgo real se mantiene en las jaulas superficiales debido a la estratificación térmica generada por las olas de calor marinas, las cuales estresan al salmón.

Desmitificando FAN
El análisis biológico y climatológico fue abordado por Alejandro Clément, gerente general de Plancton Andino. En este marco, Clément mencionó que Heterosigma akashiwo proliferó masivamente antes que las diatomeas, invirtiendo el patrón clásico estacional debido, probablemente, a la baja disponibilidad de sílice fluvial producto de la sequía. Clément detalló que esta especie ha sido históricamente una de las más favorecidas por las anomalías climáticas debido a su capacidad de crecer en amplios rangos de temperatura y salinidad, consolidándose como la responsable de las mayores contingencias de los últimos cinco años en zonas como el Fiordo Comau y Hornopirén.
Anomalías hidroclimáticas
El Dr. Patricio Díaz abordó las potenciales implicancias de El Niño y las anomalías hidroclimáticas para la industria salmonera , en donde profundizó en cómo la interacción entre el calentamiento remoto y los factores locales altera drásticamente la estabilidad de los fiordos.
En su panel, el Dr. Díaz advirtió que la severa contracción en el aporte de agua dulce y las alteraciones en los patrones de vientos no son variables aisladas, sino forzantes que modifican directamente la columna de agua en las zonas con mayor densidad de concesiones. Díaz enfatizó que este escenario hidroclimático anómalo genera ventanas de alta vulnerabilidad que la industria debe monitorear con urgencia, delineando los riesgos operativos y biológicos que el sector necesitará mitigar activamente durante los meses de mayor radiación solar.
Mapa normativo
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Susana Giglio, oceanógrafa de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, quien repasó la evolución del marco normativo desde las crisis reactivas de 1983 y 1988 hasta el modelo preventivo actual post-2016. Giglio detalló las exigencias del Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA) y el Programa Sanitario General de Manejo de Mortalidades de SERNAPESCA, los cuales obligan a activar planes de contingencia inmediatos si un centro supera su capacidad diaria de extracción (base 15 toneladas), de desnaturalización o alcanza el 80% de acopio en ensilaje.

Giglio mencionó que el 29 de julio vence el plazo impostergable para que las empresas presenten sus planes de acción específicos contra FAN. Además, destacó el rol del Comité Interinstitucional de Contingencias Ambientales (SICA) y el nuevo protocolo legal que une a SERNAPESCA con SENAPRED para coordinar la respuesta logística ante desastres masivos en los que entran las mortalidades de salmones.
¿Estamos preparados?
La salmonicultura chilena enfrenta el ciclo de El Niño 2026-2027 en una posición técnica, operativa y de control de datos infinitamente superior a la de 2016. Las empresas cuentan con equipos entrenados, sistemas de ensilaje robustos y redes de monitoreo oceanográfico en tiempo real. Sin embargo, hay que tener en cuenta la magnitud de la anomalía climática proyectada (con un SAM que podría superar los registros históricos), en donde la articulación público-privada actual, sumada a la capacidad de anticipación científica serán fundamentales para la seguridad operativa de los próximos meses.

















