Recientemente la FAO ha publicado el primer instrumento internacional dedicado exclusivamente a la acuicultura, a saber, las Directrices para la Acuicultura Sostenible, aprobadas en julio de 2024.
Este documento, elaborado por los miembros de la FAO en un proceso intergubernamental que duró más de 5 años, ofrece un marco comprehensivo de la gestión y el desarrollo de una acuicultura sostenible, considerando tres apartados generales, a saber; los objetivos, el ámbito de aplicación y los principios rectores que debiera considerar una acuicultura sostenible; las recomendaciones para promoverla; e indicadores para su aplicación y seguimiento.
Si bien la discusión de la sostenibilidad de la actividad acuícola se sitúa generalmente en torno a la compatibilización de los elementos productivos, ecológicos, sociales, económicos y ambientales que rodean el ejercicio de la actividad, cabe destacar las recomendaciones concretas en la elaboración y aplicación de los marcos institucionales, administrativos, jurídicos y reglamentarios que la rigen.
Las Directrices señalan que los Estados debieran establecer procesos claros y predecibles para autorizar la realización de actividades acuícolas, evitando cargas y costos administrativos innecesarios, y facilitando la comunicación y la interacción entre los solicitantes y las autoridades encargadas de la toma de decisiones, por ejemplo, adoptando un mecanismo de ventanilla única que incluya a todas las autoridades competentes que se encargan de la acuicultura a escala nacional y local.
Todo ello, por cierto, permitiría mejorar la coordinación y la cooperación entre las distintas autoridades que se ocupan de diferentes aspectos de interés para el desarrollo de la acuicultura, y evitar la reglamentación excesiva y la contradicción entre diversas normativas y/o criterios adoptados por las autoridades reguladoras y fiscalizadoras.
En futuras discusiones sobre el marco que rige al sector acuicultor, estas Directrices debieran ser consideradas por todos los órganos públicos que regulan y administran la acuicultura en Chile y, en lo posible, relevar la importancia de la actividad en el plano nacional y que la misma cuente con un marco normativo claro y con criterios comunes para todos los órganos involucrados y que considere tramitaciones administrativas expeditas.
Lea las nuevas directrices para la acuicultura sostenible aquí.



















