Un grupo de estudiantes de enseñanza básica y media de la Región del Biobío desarrolló un dron submarino autónomo con diseño biomimético e inteligencia artificial a bordo. Fue concebido para identificar y geolocalizar ejemplares de salmónidos tras eventos de escape en centros de cultivo.
La iniciativa surgió a partir de una inquietud por el impacto ecológico que generan los escapes de peces en los ecosistemas marinos costeros y su interacción trófica con especies nativas, como el pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti). Frente a ese diagnóstico, el equipo se articuló de manera colaborativa a través de redes sociales y comunidades de divulgación STEM.
Sobre esto, Constanza Sáez, estudiante parte del proyecto, declaró a 24horas que, «todo esto parte desde abril, que veo esta competencia gracias a Niños Pro. Bueno, ahí yo digo quiero participar en esto, me interesa, pero no tenía un equipo, entonces abrí una convocatoria por Instagram y encontré a todos los chicos que son súper capos».

Hardware y visión computacional
El dispositivo consiste en un vehículo autónomo subacuático (AUV) con morfología inspirada en peces, lo que mejora su hidrodinámica en el medio marino y minimiza el estrés en la fauna circundante. En su interior integra sistemas de propulsión, sensores y una unidad de procesamiento local (Edge AI) programada para el reconocimiento en tiempo real.
El desarrollo del hardware demandó un riguroso proceso de ensayo y error. En la fase de prototipado, el grupo debió sortear desafíos de estanqueidad y electrónica de potencia, quemando tarjetas de desarrollo antes de dar con la arquitectura técnica definitiva.
Vicente Muñoz, estudiante parte del proyecto, declaró a 24horas que, «Corresponde a un dron submarino autónomo, el cual tiene la capacidad de reconocer a través de inteligencia artificial a los salmones escapados de las salmoneras», explicó otro de los miembros del proyecto».
La clave del software radica en que la identificación no depende únicamente de la silueta estática del pez. Para evitar falsos positivos con fauna marina nativa, el algoritmo procesa variables biométricas complejas:
«Se puede detectar mediante imágenes, videos y sobre todo los patrones de nado de los salmones, y así detectar con coordenadas dónde estos están ubicados cuando ocurren los escapes», detalló el equipo. La programación del modelo de clasificación permite así discriminar con precisión entre especies silvestres y salmones de cultivo.
El rol docente y el salto internacional
El trabajo contó con el acompañamiento pedagógico y técnico de su profesor guía Alan Leiva, quien destacó la autonomía y madurez inventiva demostrada por los estudiantes durante los meses de desarrollo.
Sobre esto, Leiva detalló que, «Saben mucho, saben mucho, y también uno les puede dar una idea, un consejo, lo transforman y lo llevan a algo mucho más grande».
La propuesta se coronó ganadora en la categoría «Sistemas Autónomos Marinos» durante la edición nacional del Chile Brilliant Blue Challenge, certamen impulsado por la Universidad de Concepción a través del Centro COPAS Coastal. El galardón otorgó al equipo el cupo oficial para representar a Chile en la final global que se disputará del 16 al 18 de octubre en el Bedford Institute of Oceanography, ubicado en Dartmouth, provincia de Nueva Escocia, Canadá.
Carrera contra reloj por el financiamiento
Pese al reconocimiento técnico y académico, el equipo enfrenta la última valla logística previa a la competencia mundial. Aunque consiguieron costear los pasajes aéreos tras dos meses de campañas de recolección de fondos. Actualmente continúan gestionando apoyos del sector público y privado para costear el alojamiento y la manutención de la delegación durante los tres días del torneo en Norteamérica.


















