Esta discusión, que involucra tanto a actores de la industria como a autoridades y economistas, vuelve a centrarse en la idea de gravar las concesiones acuícolas dedicadas a la producción de salmón, con el objetivo de generar recursos para el desarrollo de las regiones del sur de Chile, especialmente las que albergan esta actividad.
En este sentido, la gerenta general de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Francisca Rojas entregó su postura sobre la propuesta lanzada a la mesa. “Como gremio creemos que un royalty como este podría afectar la inversión y eso impacta directamente en la pérdida de empleos y la contratación de servicios locales. Este tipo de royalty se aplica a industrias de recursos no renovables, mientras que la salmonicultura es un cultivo que se realiza en un bien nacional de uso público. Por lo tanto, es un escenario distinto”, aseveró la representante del sector salmonero.
Origen de la nueva propuesta de royalty con historia de fracaso
La propuesta de Calisto, que fue presentada recientemente en un seminario de Deloitte, consiste en un nuevo artículo transitorio en la Constitución que establecería un impuesto específico de 3 centavos de dólar por cada kilogramo de salmón producido en las concesiones acuícolas. El diputado justifica esta iniciativa argumentando que las regiones del sur, a pesar de ser el centro de la industria acuícola, no han experimentado un crecimiento económico y social acorde con la actividad en la zona.
Este tipo de propuestas no es nuevo. En 2007, el ex senador socialista Camilo Escalona presentó una idea similar, sugiriendo que las grandes empresas salmoneras pagaran un royalty basado en sus ganancias, destinando una parte de esos fondos a la región de Los Lagos. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el sector en ese entonces, que argumentaba que la salmonicultura no es comparable con la minería, ya que el salmón es un recurso renovable y no un producto finito.
Voces del parlamento sobre la medida
En 2024, la idea del royalty vuelve a tomar fuerza, aunque con matices. El diputado Calisto ha señalado que esta medida sería una forma de corregir la “deuda pendiente” que, en su opinión, tiene la industria con las regiones del sur, que no han visto reflejado su desarrollo en la explotación acuícola. Por su parte, el diputado liberal Alejandro Bernales plantea que, en lugar de un royalty, se debería legislar para que los impuestos generados por las salmoneras se queden en las regiones, lo que podría tener un impacto más directo en el desarrollo social y de infraestructura local.
El retorno de este debate promete ser intenso, especialmente entre los gremios salmoneros, trabajadores, y legisladores, ya que involucra temas clave como la distribución de recursos, el desarrollo regional y la sustentabilidad de la industria acuícola en Chile.


















