Álvaro Gaete-Carrasco, académico de la Facultad de Recursos Naturales y Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás, formó parte de investigaciones que analizan factores asociados a enfermedades de alto impacto en la salmonicultura chilena. Los estudios abordan la piscirickettsiosis (SRS) y la tenacibaculosis, entregando evidencia que contribuye a mejorar la vigilancia epidemiológica y la toma de decisiones sanitarias en la industria.
La investigación científica vinculada a la salud de los peces y a la prevención de enfermedades en la salmonicultura es una de las áreas en las que se desarrolla el trabajo académico de Álvaro. Su experiencia profesional y académica se refleja en dos recientes investigaciones que buscan aportar evidencia para comprender y anticipar enfermedades que generan importantes impactos productivos y sanitarios en el sector.
Uno de estos trabajos, publicado en la revista científica Aquaculture, analizó 571 ciclos productivos de salmón Atlántico desarrollados entre 2013 y 2019 en las regiones de Los Lagos y Aysén. El estudio identificó que la estación de siembra y el momento en que se inicia el tratamiento contra la piscirickettsiosis (SRS) son factores asociados a la aparición de los brotes, si es más temprana o más tardía en el ciclo productivo del salmón del Atlántico.
Para Gaete, este tipo de investigación permite avanzar hacia estrategias preventivas y decisiones sanitarias oportunas. “La idea es retrasar lo más posible” la aparición de la enfermedad durante el ciclo productivo, explica el académico, quien destaca además la importancia del diagnóstico precoz y de una adecuada condición sanitaria de los peces.
Los resultados muestran, entre otros aspectos, que los ciclos sembrados en primavera y aquellos en que el tratamiento se inició con niveles más bajos de mortalidad presentaron una aparición más tardía de los brotes. El trabajo plantea que estos antecedentes pueden contribuir a mejorar la prevención y el manejo sanitario, de tal manera de bajar el uso de antimicrobianos como control de la enfermedad, señala Gaete. A su juicio, también resulta fundamental que los peces ingresen al centro de cultivo en buenas condiciones de bienestar animal, ya que esto contribuye a fortalecer su condición inmunológica y sanitaria.
Investigación para anticipar la tenacibaculosis
El académico también lideró como primer autor un segundo estudio, publicado en Journal of Fish Diseases, que abordó la tenacibaculosis, una enfermedad que se ha consolidado como una de las principales causas de mortalidad en la salmonicultura chilena. La investigación analizó información oficial correspondiente a 1.192 ciclos productivos marinos desarrollados entre 2018 y 2021.
El estudio identificó que un 65,2% de los ciclos productivos evaluados registraron mortalidad asociada a tenacibaculosis y evidenció factores de riesgo relacionados con la infestación por Caligus rogercresseyi, la región geográfica y la especie cultivada. En particular, la infestación por Caligus rogercresseyi incrementó 3,23 veces la probabilidad de presentar tenacibaculosis, mientras que el cultivo de salmón Atlántico en Aysén aumentó el riesgo en 5,41 veces.
Gaete-Carrasco destaca que uno de los principales aportes de esta investigación es demostrar cuantitativamente la relación entre ambas enfermedades. “Uno de los principales hallazgos de la investigación es la estrecha relación entre la caligidosis, la ubicación geográfica de los centros de cultivo, la especie cultivada y el riesgo de desarrollar tenacibaculosis”, sostiene.
En esta línea, el investigador plantea la necesidad de abordar ambos problemas sanitarios de manera integrada: “Estos hallazgos refuerzan la necesidad de abordar ambas enfermedades de manera integrada”, señala, apuntando a fortalecer la vigilancia y la detección temprana de la caligidosis para reducir la probabilidad de infecciones secundarias como la tenacibaculosis.
Para el académico de Santo Tomás, la investigación también cumple un rol formativo. Su experiencia como investigador permite trasladar a las aulas problemáticas reales de la industria y acercar a los estudiantes al desarrollo de conocimiento científico. “Es súper potente para una institución universitaria, que sus propios profesores generen investigación y estén al tanto de actualizado de lo que está pasando también en este caso en la industria del salmón”, destaca.
Actualmente, Gaete-Carrasco desarrolla además labores profesionales en el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, institución desde cuyos registros sanitarios se generó parte de la información utilizada en estas investigaciones. Su trabajo refleja así la vinculación entre investigación, experiencia profesional y formación académica, contribuyendo desde Santo Tomás a generar conocimiento aplicado a desafíos relevantes para la salud animal y el desarrollo de una de las principales actividades productivas del país.



















