La actividad FILL Summer, organizada por el Centro de Innovación Regional Los Lagos, se consolidó como un espacio de reflexión y conexión en torno a los desafíos reales que enfrenta la innovación en la región. En la jornada, realizada en un formato deliberadamente informal, el director del Centro, Julio Brintrup, presentó los principales resultados del Estudio de Innovación, una investigación que busca comprender cómo, con quiénes y bajo qué condiciones se innova en el territorio.
Desde el inicio, el diagnóstico fue claro: la innovación regional no se frena por falta de ideas, sino por barreras estructurales persistentes. “Muchas veces las personas que innovan sienten que hay una falta de apoyo institucional, escasez de capital humano técnico especializado y trabas asociadas a la permisología y la regulación”, explicó Brintrup, aludiendo a factores que terminan truncando iniciativas incluso antes de despegar.
Centralismo dentro de la región
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la concentración territorial de la innovación. Si bien a nivel nacional el centralismo suele asociarse a Santiago, en Los Lagos este fenómeno se replica internamente. La provincia de Llanquihue, y en particular el eje Puerto Montt–Puerto Varas, concentra la mayor parte de los flujos, redes y oportunidades.
“Quienes no están en esta conurbación también sienten ese centralismo, y muchas veces eso les afecta para poder innovar”, señaló el director del Centro. En la práctica, actores de provincias como Osorno, Chiloé o Palena suelen verse obligados a pasar primero por Llanquihue para acceder a redes, apoyos o conexiones clave.

Personas antes que instituciones
Más allá de la estructura formal del ecosistema, el estudio pone el foco en un elemento menos visible, pero decisivo: las personas. Según el equipo del centro, la innovación no se activa tanto desde las instituciones como desde individuos concretos que generan confianza y articulan redes.
“Identificamos que más que las instituciones, lo relevante son las personas, una persona con nombre y apellido”, afirmó Brintrup. Esa confianza personal, añadió, resulta incluso más determinante que el acceso a recursos financieros: “Si tenemos confianza con el otro, nos atrevemos a decir las cosas, a pensar distinto y a probar”.
En una región donde predomina el “mundo chico”, esta dinámica tiene doble filo. Por un lado, fortalece los vínculos cercanos; por otro, puede generar desconfianza hacia quienes vienen de fuera, en un contexto marcado por nuevas olas migratorias desde la zona central del país.
La fuerza de los vínculos débiles
Para explicar cómo se generan nuevas oportunidades, la presentación incorporó el concepto de la “fortaleza de los vínculos débiles”, desarrollado por el sociólogo Mark Granovetter. A diferencia de los vínculos fuertes —familia o amigos cercanos—, los vínculos débiles permiten conectar mundos distintos y abrir espacios para la innovación.
En este punto emergen los llamados actores articuladores: personas capaces de moverse entre el sector público, privado, el mundo emprendedor y la academia. “Son quienes saben cómo funciona el mundo público, el privado y el emprendimiento; entienden los códigos del territorio y también los del financiamiento”, explicó Brintrup, destacando su rol como puentes dentro de la red regional.

Innovar también ocurre en el café
Uno de los aprendizajes más prácticos del estudio tiene que ver con el formato de los encuentros. Los datos muestran que las instancias informales —como un café, un asado o un coffee break— resultan más efectivas para generar conexiones que los eventos masivos tradicionales.
“La conexión en un evento ocurre en el coffee break”, afirmó el director del Centro, cuestionando la lógica de diseñar encuentros centrados solo en auditorios y expositores. En ese sentido, FILL Summer fue concebido como un espacio abierto, distendido y orientado a la conversación, coherente con la evidencia levantada por el estudio.
Tipos de vínculos y mirada de futuro
La investigación identificó cinco tipos de vínculos que conviven en el ecosistema: desde la conversación exploratoria de café, pasando por alianzas por urgencia y colaboraciones transaccionales, hasta gobernanzas de largo plazo. Cada uno cumple un rol distinto y responde a necesidades específicas.
De cara al futuro, los resultados concluyen en tres recomendaciones clave: profesionalizar a los articuladores, definir indicadores concretos de impacto y fortalecer la formación entre pares y en terreno. “Tenemos la oportunidad de optimizar los resultados si alineamos el diseño de nuestras interacciones con la forma real en que las personas construyen confianza en el territorio”, concluyó Brintrup.
La jornada FILL Summer dejó así un mensaje transversal: innovar en regiones no es solo una cuestión de financiamiento o tecnología, sino de confianza, redes y diseño inteligente de los espacios de encuentro, un aprendizaje especialmente relevante para sectores estratégicos como la acuicultura y la industria del salmón en el sur de Chile.


















