AquaPacífico, dirigido por Claudia Soto, implementa un modelo innovador que conecta instituciones de formación técnica con organizaciones de pesca artesanal de pequeña escala (APES). El objetivo es que los estudiantes de acuicultura adquieran habilidades prácticas en la producción de semillas, las cuales serán entregadas a las APES para mejorar su capacidad productiva.


Vinculación efectiva entre educación y producción acuícola
Claudia Soto explica que esta vinculación no solo resuelve un cuello de botella productivo, sino que también facilita la transferencia de conocimientos entre los ámbitos educativo y productivo. «Los centros de formación técnica no solo enseñan teoría, sino que desarrollan competencias prácticas, beneficiando a las APES con semillas de calidad», comenta Soto.
Este modelo de innovación social ha logrado que dos sectores con roles distintos —educativo y productivo— trabajen juntos, creando una colaboración que, de otro modo, podría no haber ocurrido. «Solo el hecho de articular estos dos mundos ya es una ganancia significativa», afirma Claudia Soto.
Avances y desafíos en acuicultura escolar y artesanal
Los resultados han sido positivos. Los liceos de Mewin y Tongoy han producido semillas acuícolas que las APES han adquirido con el apoyo de INDESPA. Además, estas organizaciones han comenzado a comercializar sus productos, lo que marca un avance importante en la implementación de este modelo.


No obstante, aún persisten desafíos, como la comercialización y el acceso al mercado, especialmente para los jóvenes emprendedores. «La clave ha sido la formación de cooperativas escolares. Ahora seguimos trabajando en cómo acceder al mercado local y cómo los productores pueden llegar a él de manera efectiva», concluye Claudia.

















