La llegada de septiembre nos recuerda que nos acercamos a la primavera y al verano, surgiendo el «fantasma» del riesgo que traen estas estaciones para la acuicultura y las comunidades de la zona sur austral de nuestro país. Los eventos de FAN en aumento por el cambio climático a nivel mundial son una realidad ya instalada.
Por otro lado, aún no tenemos certeza sobre los potenciales impactos 2025 – 2026 que tendrán las fluctuaciones del clima y el efecto de El Niño y/o La Niña en esta ecuación.
El evento FAN 2016 y la masiva mortalidad de salmones estableció un hito que no quisiéramos repetir, en ese contexto surge la pregunta: ¿Cuánto hemos avanzado? ¿Qué tan preparados estamos?
De acuerdo a nuestra experiencia en ejercicios de simulación de mortalidad masiva (mal llamados simulacros) con distintas compañías, indudablemente hay avances, por ejemplo, se ha aumentado significativamente la capacidad extractiva de la mortalidad a través de los sistemas Lift up, han mejorado los sistemas de ensilaje (ensilajes móviles) y almacenamiento (barcazas), se han fortalecido las capacidades de respuesta de los centros a través de mejores planes de contingencia, se han realizado ejercicios de simulación y entrenamiento del personal,
se ha perfeccionado y flexibilizado la regulación (Pre Alerta y Alerta Acuícola) que permite, por ejemplo, actuar con mayor rapidez para el traslado de mortalidad entera o el traslado de peces vivos entre centros de engorda, sin embargo, la disposición final de grandes volúmenes de biomasa de mortalidad sigue siendo un punto crítico aun no resuelto.
Este es el gran desafío, por lo cual es imperativo y fundamental avanzar con un trabajo conjunto, coordinado e innovador entre el Estado y el mundo privado.



















