Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han obligado a las aerolíneas de carga a desviar las rutas tradicionales desde Europa, implementando trayectos más extensos que bordean el Ártico. Este cambio, sumado a la depreciación del Yen, provocó que el salmón alcanzara los 3.980 JYP por kilo (20 USD Aprox), registrando un alza del 60% en comparación con los últimos cinco años.
Esta escalada de precios generó un fenómeno de paridad de precios en los puntos de venta minorista de Japón. Actualmente, en las pescaderías de prefecturas como Chiba, el salmón importado se comercializa al mismo nivel que el producto fresco local, situándose en torno a los 450 yenes por cada 100 gramos (unos 2,83 USD los 100 gramos).
Ante los costos equivalentes entre salmón japonés e importado, la distribución mayorista y cadenas de restaurantes, donde el salmón ha liderado las preferencias de consumo por 15 años consecutivos, están priorizando el suministro nacional debido a su frescura (condición importante en la cultura japonesa) y a que no requiere congelación previa.
Inversión comparativa y despegue de sistemas RAS
Las grandes empresas pesqueras y tecnológicas han reestructurado sus operaciones para captar esa demanda interna. En este marco, la empresa Nissui ha anunciado la unificación de sus concesiones marinas bajo la nueva filial «Nissui Salmón». Proyectando multiplicar su producción un 2,5 para alcanzar las 10.000 toneladas para el año 2030. Apuntando principalmente a consolidar un volumen estable para abastecer a supermercados y cadenas de restaurantes, mitigando la escasez crónica que afecta a las capturas de salmón silvestre que afecta a las costas japonesas.

En paralelo, los proyectos de sistemas RAS concentran las mayores proyecciones de escalabilidad. En la prefectura de Shizouka, la empresa de origen noruego Proximar Seafood opera una instalación terrestre de 57.000 metros cuadrados en las cercanías del Monte Fuji, donde mantiene una biomasa de de 1,1 millones de ejemplares controlados digitalmente las 24 horas. Asimismo, en la localidad de Futtsu (prefectura de Chiba), la compañía FRD Japan desarrolla el proyecto de cultivo en tierra más grande del país para producir su marca comercial Okasodachi («Criado en tierra»), estimando el inicio de sus cosechas comerciales para el 2027.
La percepción local
La transición desde la pesca tradicional a sistemas RAS, cuenta con percepciones diferentes. Los consumidores japoneses aún mantienen cierto escepticismo con respecto al cultivo en tierra. Según las líneas identificadas por InfoSALMON en el portal Yahoo Japan, se encuentran 2 visiones al respecto.
Una postura a favor, siendo el principal argumento el cambio climático. Ya que existe una postura de la población que valida la transición tecnológica por razones ambientales, «considerando la posibilidad latente de que en el futuro los peces desaparezcan debido al aumento de la temperatura del agua, la acidificación y los cambios en las corrientes oceánicas actuales, expandir la acuicultura en tierra es una decisión correcta y necesaria», señalan los usuarios de la plataforma.
Por otro lado, tenemos a los que cuestionan la vialidad financiera y la presión competitiva en Asia. En el plano técnico se lee que, «operar proyectos de acuicultura en tierra, demanda costos operativos excesivos que dificultan la rentabilidad comercial. Esto solo es viable para corporaciones grandes, capaces de financiar el gasto energético». A esto en el foro japonés también se menciona que, «Hace poco se publicó que China ya está despachando volúmenes masivos de salmón cultivado en buques factoría en alta mar con proyecciones de cientos de miles de toneladas para cortar su dependencia de las importaciones. Siento que ya van un paso por delante de Japón».
Validación política
El despliegue de la salmonicultura terrestre, cuenta con el respaldo directo de la primera ministra de Japón, que busca posicionar esta tecnología como un activo de exportación global. Durante una inspección técnica a las instalaciones de FRD Japan en Chiba, el Ministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca, Norikazu Suzuki, enfatizó la relevancia estratégica de estos desarrollos en el marco de la diversificación productiva.
«La acuicultura en tierra es un área donde Japón debe salir a ganar. No solo es clave para el suministro interno de alimentos, sino también para contribuir a la seguridad alimentaria global. Con la tecnología japonesa buscaremos liderar a nivel internacional, por lo que integraremos firmemente este sector dentro de nuestra estrategia nacional de crecimiento», afirmó el secretario de Estado.

Las proyecciones del Instituto de Investigación y Educación Pesquera de Japón estiman que la producción nacional de salmón, alcanzará las 33.000 toneladas para el 2030. Siendo el desarrollo de tecnologías RAS la puerta de prefecturas mediterráneas (sin acceso al mar) establezcan sus propios núcleos productivos de nicho, libres de patógenos externos y parásitos como el Anisakis.



















