A finales del 2025, integrantes del Grupo de Trabajo de Salud y Bienestar de Peces de la Global Salmon Initiative (GSI) llegaron hasta el Centro de Tecnología Acuícola (ATC) Patagonia, en el sur de Chile, para conocer una de las instalaciones más avanzadas del mundo dedicadas a la investigación aplicada en salmonicultura.
Aunque la imagen más conocida del sector suele asociarse a jaulas en el mar, gran parte del futuro de la industria se define mucho antes, en la etapa de agua dulce. Es allí donde centros como ATC Patagonia concentran estudios en nutrición, genética, salud y calidad del agua para fortalecer la resiliencia de los peces antes de su traslado al océano, así lo detalla la publicación en el sitio web de la Global Salmon Initiative (GSI).
Investigación integrada bajo un mismo techo
ATC Patagonia destaca por integrar en un solo lugar áreas clave como nutrición, genética, gestión sanitaria, monitoreo ambiental y ensayos de calidad de agua. Este enfoque multidisciplinario permite desarrollar pruebas controladas que serían complejas de ejecutar en ambientes abiertos.
Durante la visita, los representantes de GSI pudieron observar cómo investigadores y veterinarios monitorean diariamente a los salmones juveniles, recopilando datos que luego se traducen en mejores decisiones productivas y sanitarias para la fase marina.
Tecnología RAS: eficiencia hídrica y bioseguridad
Uno de los pilares tecnológicos del centro es el Sistema de Acuicultura Recirculante (RAS), que permite reutilizar el agua tras someterla a procesos de filtración y desinfección con luz ultravioleta. Este sistema crea un entorno estable, optimiza el uso del recurso hídrico y refuerza la bioseguridad.
En la práctica, el agua de mar es captada, purificada y oxigenada, requiriendo solo un recambio mínimo diario. Esto facilita condiciones controladas para evaluar variables como temperatura, alimentación y calidad del agua, factores determinantes en el desarrollo temprano del salmón.
Nutrición estratégica y desafíos sanitarios
Uno de los focos centrales del ATC son los ensayos de alimentación. La dieta en la etapa juvenil no solo impacta el crecimiento —que puede alcanzar cerca de 14,5 gramos diarios en condiciones óptimas— sino también la inmunidad, la salud branquial y cutánea, y la calidad final del producto.
En Chile, uno de los principales retos sanitarios es la Septicemia Rickettsial del Salmón (SRS), enfermedad bacteriana endémica que representa un desafío relevante para la industria. La investigación en agua dulce busca fortalecer la resiliencia de los peces antes de su exposición al entorno marino.
Genética y mejora continua: una mirada a largo plazo
El trabajo en ATC Patagonia también respalda los programas de reproducción y selección genética de AquaChile. El análisis de resultados en juveniles permite identificar reproductores que transmiten mejores condiciones de salud y bienestar, priorizando no solo crecimiento, sino también robustez y resistencia.
El ciclo productivo del salmón —desde el huevo hasta la cosecha— se extiende por aproximadamente tres años. Esto implica que cada avance requiere planificación, monitoreo sostenido e inversión de largo plazo, con resultados que pueden evidenciarse tras varios ciclos.
Colaboración global para acelerar mejoras
Desde GSI subrayan que la cooperación internacional es clave para elevar los estándares del sector. El grupo de trabajo aborda materias como bienestar animal, manejo de piojos de mar, bioseguridad y los efectos del cambio climático en la salud de los peces.
La visita a Chile permitió constatar en terreno cómo la innovación científica y la trazabilidad en etapas tempranas pueden fortalecer la sostenibilidad de la salmonicultura, asegurando estándares más exigentes en cada fase del proceso productivo.



















