El aumento de temperaturas es un fenómeno que afecta a toda la industria acuícola. Ante este escenario científicos del Instituto Cawthron (Nueva Zelanda) han puesto en marcha el proyecto «Supercharging Mitochondrial Function«, una ambiciosa investigación de dos años que busca desbloquear el potencial metabólico de especies clave, incluido el salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha).
El motor de la célula
La investigación se centra en las mitocondrias, conocidas como las «centrales eléctricas» de la célula. En especies ectotérmicas como el salmón, estos orgánulos son fundamentales, ya que deben mantener los procesos vitales mientras la temperatura ambiental fluctúa.
Según la Dra. Leteisha Prescott, fisióloga de peces en Cawthron, el objetivo es entender cómo aumentar la «plasticidad mitocondrial» para que órganos críticos como el corazón y el cerebro no fallen durante las olas de calor marinas.
«A través de diferentes ensayos de tolerancia térmica, pudimos identificar individuos que continuaban alimentándose y creciendo bajo condiciones suboptimales», señaló Prescott.
Genética, Nutrición y Manejo
A diferencia de otros enfoques, este proyecto no se limita a una sola solución, sino que busca indagar en tres puntos operativos:
- Genética: Identificar marcadores en el genoma mitocondrial y nuclear para que se traduzcan en una mayor eficiencia energética.
- Nutrición: En colaboración con empresas de alimentos, se evaluarán ratios de macronutrientes y dietas funcionales que protejan la función mitocondrial.
- Manejo: Evaluar cómo las prácticas de cultivo pueden «entrenar» el metabolismo de los peces para ser más robustos.

Impacto para la industria
El proyecto, financiado por el fondo Endeavour – Smart Ideas 2025, no solo promete avances científicos, sino también beneficios económicos tangibles. La Dra. Jane Symonds, científica senior de acuicultura, destaca que incluso una mejora modesta en las tasas de supervivencia podría traducirse en millones de dólares anuales para la industria, al reducir las pérdidas por mortalidad estival.
Aunque el estudio se desarrolla en Nueva Zelanda, sus hallazgos tienen una relevancia directa para la salmonicultura de Noruega y Chile, donde la industria enfrenta presiones similares por el calentamiento de las aguas y la necesidad de optimizar el rendimiento metabólico en sistemas de cultivo cada vez más desafiantes.



















