La mayor productora de salmón del mundo, Mowi, atraviesa un complejo escenario sanitario con brotes de enfermedades y mortalidades masivas en sus centros de cultivo en Noruega y Canadá, reflejo de un desafío creciente para toda la industria: el impacto combinado de factores biológicos, ambientales y climáticos sobre la salud de los peces.
Brotes y floraciones de algas causan mortalidad masiva de salmones
En Noruega, la compañía confirmó la muerte de más de 25.000 salmones en una instalación ubicada en Møre og Romsdal, donde la enfermedad branquial afectó a al menos nueve jaulas, causando la pérdida de unos 6.000 ejemplares. A esto se suma la detección de anemia infecciosa del salmón (ISA) en el municipio de Namsos, en la región de Trøndelag, tras la confirmación de muestras analizadas durante las últimas semanas. Las autoridades han impuesto restricciones al movimiento de personas y embarcaciones en la zona para intentar contener la propagación.
Paralelamente, una floración de algas en el sur de Noruega ha generado mortalidades adicionales, aunque aún no se cuantifica el número de peces afectados. Este fenómeno natural, que ha cobrado fuerza en los últimos años, ya había provocado serios estragos en centros del norte del país a comienzos de temporada.
Cambio climático provoca brotes de piojos en salmones de Mowi
El panorama no es más alentador al otro lado del Atlántico. En Terranova, Canadá, Mowi reportó la muerte de 166.000 salmones en dos operaciones debido a infestaciones persistentes de piojos de mar, cuyo desarrollo se ha visto favorecido por condiciones climáticas extremas: prolongados períodos de altas temperaturas superficiales del agua, escasez de lluvias y vientos que facilitan su proliferación.
“Es un hecho desafortunado que todos los productores deben enfrentar y gestionar desafíos que, a veces, derivan en mortalidades del ganado. Tanto en la agricultura terrestre como en la acuícola, los efectos del cambio climático siguen impactando nuestros medios de vida”, señaló Mowi en un comunicado oficial.
Estos brotes evidencian cómo el cambio climático, la presión ambiental y la intensificación productiva están creando condiciones más propicias para la aparición y expansión de enfermedades infecciosas y parásitos en la acuicultura. En este escenario, la industria se enfrenta a la necesidad urgente de reforzar las estrategias de prevención sanitaria, monitoreo ambiental y adaptación tecnológica para proteger la salud de los peces y asegurar la sostenibilidad del sector.


















