Los alimentos acuícolas para el salmón Atlántico de cultivo (Salmo salar L), se formulan con aceite de pescado (FO) reducido y mayor cantidad de aceite vegetal en comparación con hace 20 años Las consecuencias de este cambio, incluyendo la reducción de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga n-3 (LC-PUFA) y el aumento de los ácidos grasos (FA) típicamente ricos en aceites vegetales, como el 18:1n-9 y el 18:2n-6, se han estudiado extensamente.
Sin embargo, este cambio también conlleva alteraciones en la composición lipídica de la dieta que han recibido mucha menos atención; concretamente, niveles reducidos de ácidos grasos saturados (SFA) y colesterol (CHOL) en el alimento acuícola. Una posible razón para esto es que los SFA y el CHOL no se consideran nutrientes esenciales para el salmón, ya que el pez es capaz de producirlos endógenamente.
Ahora bien, el salmón está adaptado a una dieta natural rica en estos nutrientes. No se sabe si el salmón puede producir suficiente cuando los niveles dietéticos se reducen drásticamente, o si esta producción desviaría demasiada energía del crecimiento o tendría otras consecuencias negativas para el pez.
Por otra parte, la coloración roja/rosada del músculo del salmón es causada por la retención del pigmento astaxantina, y se encuentra entre los criterios de calidad más importantes para los consumidores. En este sentido, se ha observado una mejora en el color del filete en peces alimentados con dietas basadas en aceites de pescado (FOs) en comparación con aceites vegetales, y algunos estudios han demostrado que el contenido de colesterol en la dieta puede afectar la pigmentación del filete. Dado que la astaxantina se encuentra entre los ingredientes de alimentación más costosos, los factores que potencialmente afectan su retención en el músculo son de gran interés para la industria acuícola.
En este escenario, un equipo de investigadores desarrolló un nuevo estudio que investiga el nivel mínimo de ácidos grasos saturados (SFA) en el alimento requerido para mantener un buen rendimiento del pez y la calidad del filete y profundiza en las posibles interacciones con el colesterol dietético (CHOL) en estos parámetros.
Sobre el estudio
El estudio se desarrolló partiendo de la base que la reducción de ingredientes marinos en los alimentos para el salmón del Atlántico de cultivo ha resultado en una disminución de los ácidos grasos saturados (AGS) y el colesterol (COL) en el alimento.
En este contexto, los expertos indagaron en las consecuencias de ello y profundizaron en un ensayo de alimentación con cinco niveles diferentes de AGS, que van del 10 al 28 % de los ácidos grasos totales (AGT) en el alimento. Con un bajo contenido de harina y aceite de pescado, todas estas dietas tenían un nivel basal bajo de COL (<500 mg/kg).
Además, las dietas con 10 % de AGS y 25 % de AGS también se elaboraron con COL añadido (>2100 mg/kg), lo que dio como resultado un diseño factorial con AGS alto/bajo y COL alto/bajo, además del diseño de regresión con AGS.

Hallazgos más relevantes
Los científicos indicaron que “los resultados mostraron el mayor impacto por los bajos niveles de AGS, como la reducción del crecimiento junto con un mayor consumo de alimento y un índice de conversión alimenticia (ICA) elevado, posiblemente relacionado con la energía gastada en la producción endógena de AGS. También se observó una tendencia similar en el crecimiento y el ICA para el COL, pero menos pronunciada”.
“El bajo nivel de AGS (10 % de los AGT) también tuvo un impacto negativo en la calidad del filete, lo que resultó en una mayor pérdida de líquido después de la congelación y descongelación. La combinación de bajo nivel de AGS (10 % de los AGT) y bajo nivel de COL (<500 mg/kg) redujo la firmeza muscular, mientras que ambos también tuvieron un impacto negativo en el color del filete y el contenido de astaxantina”, detallaron.
Si bien ni los AGS ni el colesterol son nutrientes esenciales para el salmón, ya que estos pueden producirse endógenamente, “los resultados actuales muestran que los niveles no deben ser tan bajos como el 10 % de AGS de los AGT o < 500 mg/kg de COL, lo que comprometería el rendimiento del pescado y la calidad del filete”, afirmaron.



















