El proyecto fue liderado por la investigadora Monica Solberg del Instituto de Investigación Marina de Noruega (Havforskningsinstituttet) y contó con el respaldo de instituciones como la Universidad de Bergen (UiB), Genbank for Wild Salmon, Cryogenetics, Lerøy/Jakta y Benchmark Genetics.


El experimento consistió en fertilizar huevos de salmón del Atlántico de piscifactoría con esperma de salmón rosado. Aunque intentos similares con otras especies, como la trucha arcoíris, no lograron supervivencia a largo plazo, en este caso los híbridos alcanzaron la etapa adulta.
“Estos peces son una mezcla cincuenta-cincuenta de las dos especies”, señaló Solberg. “Sabíamos que era posible, pero la tasa de supervivencia fue mucho más alta de lo esperado”.
Rasgos mixtos y seguimiento científico
Los investigadores observaron características físicas mixtas: algunos híbridos mostraron rasgos dominantes del salmón del Atlántico, como lengua blanca y menos manchas en la cola, mientras que otros heredaron el crecimiento acelerado del salmón rosado.


Pese a la hibridación exitosa, los científicos consideran que este cruce tiene bajas probabilidades de ocurrir en la naturaleza, ya que las dos especies suelen desovar en épocas distintas. Sin embargo, en zonas del noroeste de Rusia se han observado solapamientos en los períodos de desove.

Riesgos y próximos pasos
Uno de los objetivos principales del estudio es evaluar si estos híbridos pueden producir descendencia viable y qué consecuencias podría tener su presencia para las poblaciones nativas de salmónidos en Noruega. El equipo continuará monitoreando a los híbridos en la estación de investigación de Matre para analizar su crecimiento, fertilidad y maduración sexual.
La esperanza de los investigadores es que, como ocurre con otros cruces similares, los híbridos resulten estériles. Esto permitiría contener cualquier riesgo biológico potencial en caso de un escape accidental.
















