Un equipo de investigadores de Fisheries and Oceans Canada desarrolló uno de los modelos más completos hasta la fecha para evaluar cómo un brote de anemia infecciosa del salmón (ISA) en centros de cultivo podría afectar a los salmones del Atlántico silvestres durante su migración hacia el mar.
La investigación, publicada en Canadian Journal of Fisheries and Aquatic Sciences, combinó modelos hidrodinámicos, simulaciones del comportamiento migratorio de los peces y la dinámica de dispersión del virus para recrear distintos escenarios de brotes en 19 centros de cultivo ubicados en la región de Quoddy, entre Nuevo Brunswick (Canadá) y Maine (Estados Unidos).
Un modelo que integra peces, corrientes marinas y virus
A diferencia de estudios anteriores, los investigadores no asumieron que los salmones migran siguiendo la ruta más corta hacia el océano. En cambio, desarrollaron un modelo basado en el comportamiento real de los post-smolts, incorporando datos de telemetría acústica, corrientes oceánicas, salinidad y temperatura del agua.
Posteriormente, el equipo simuló cómo un brote de ISA evolucionaría dentro de un centro de cultivo y cómo las partículas virales serían transportadas por las corrientes marinas mientras iban perdiendo viabilidad debido a la radiación ultravioleta y la actividad microbiana.
El resultado fue un sistema capaz de estimar, prácticamente minuto a minuto, cuándo y dónde un salmón silvestre podría encontrarse con concentraciones relevantes del virus.

La ubicación del centro marca una gran diferencia
Uno de los principales hallazgos fue que no todos los centros presentan el mismo nivel de riesgo potencial para los salmones migratorios. Las simulaciones mostraron que los peces silvestres tienen mayores probabilidades de exponerse al virus cuando los brotes ocurren en centros ubicados directamente sobre sus rutas migratorias, especialmente en sectores cercanos al Western Passage y Head Harbour Passage.
En algunos sitios, hasta 60% de los post-smolts virtuales pasaron a menos de dos kilómetros de determinados centros de cultivo, mientras que en otros la interacción fue considerablemente menor.
Los autores concluyen que la posición geográfica del centro, junto con las corrientes locales, determina en gran medida la probabilidad de contacto entre peces silvestres y partículas virales.
El momento del brote también es determinante
El estudio también evidenció que la fecha en que se inicia un brote modifica sustancialmente la exposición. Los escenarios con mayor coincidencia entre las máximas concentraciones virales y la migración de los post-smolts correspondieron a brotes iniciados aproximadamente entre el 14 y el 21 de abril, período que permitió que la fase de mayor eliminación viral coincidiera con el paso de los salmones juveniles por la zona.
En tanto, cuando los brotes comenzaron antes o después de esa ventana temporal, la superposición entre virus y peces disminuyó de manera importante.

Exposición no significa necesariamente infección
Aunque algunos salmones virtuales atravesaron zonas con concentraciones relativamente elevadas del virus, el estudio entrega un mensaje relevante para la industria.
Bajo las condiciones simuladas —que además representaban un escenario extremadamente conservador, sin vacunación, sin cosecha anticipada y sin eliminación de peces infectados— ningún post-smolt alcanzó la dosis mínima de infección determinada en experimentos de laboratorio.
En otras palabras, los modelos sugieren que un único brote de ISA tendría pocas probabilidades de provocar infección en salmones silvestres utilizando el umbral experimental actualmente disponible.
No obstante, los propios investigadores advierten que este resultado debe interpretarse con cautela.
Todavía existen incertidumbres
Los autores reconocen que la realidad ambiental es mucho más compleja que cualquier simulación. Entre las principales limitaciones destacan que todavía no se conoce con precisión cuál es la dosis mínima necesaria para infectar salmones silvestres en condiciones naturales, ni cómo factores como el estrés, la temperatura, la susceptibilidad individual o exposiciones repetidas a bajas concentraciones podrían modificar ese riesgo.
Asimismo, el modelo solo evaluó brotes individuales y no escenarios con múltiples centros infectados simultáneamente, situación que podría incrementar la presión de infección.
Los investigadores también indican que el modelo requiere validación con datos de campo antes de utilizarse como herramienta de apoyo para decisiones regulatorias.
Una herramienta para fortalecer la gestión sanitaria
Más allá de los resultados específicos sobre ISA, el estudio representa un importante avance metodológico para la evaluación del riesgo sanitario asociado a la acuicultura.
El modelo permite identificar qué centros presentan mayor probabilidad de interactuar con peces silvestres, evaluar distintos calendarios de producción y analizar cómo la ubicación de los sitios, las corrientes marinas y la biología del virus pueden modificar la exposición.
Los autores sostienen que este enfoque podría transformarse en una herramienta de apoyo para el diseño de estrategias de manejo sanitario, planificación espacial de la acuicultura y evaluación de riesgos para poblaciones silvestres, especialmente en regiones donde el monitoreo directo resulta complejo o puede afectar especies amenazadas.
Si bien las simulaciones indican que un brote aislado de ISA tendría una baja probabilidad de infectar salmones silvestres bajo los parámetros actuales, la investigación concluye que comprender la interacción entre hidrodinámica, comportamiento migratorio y epidemiología será clave para fortalecer la bioseguridad y la toma de decisiones basada en evidencia en la salmonicultura del futuro.
Lea el estudio completo aquí: Modelling the potential exposure of Atlantic Salmon post-smolts to the infectious salmon anemia virus during simulated outbreaks at salmon farms.


















