Chile es el principal exportador mundial de mejillones de cultivo, con una cosecha anual de aproximadamente 400.000 toneladas; esta producción se basa en la captura de semillas silvestres, cuya disponibilidad podría verse amenazada por el cambio climático y la sobrepesca.
El cambio climático ha provocado una disminución de la precipitación anual, lo que aumenta la salinidad de la columna de agua y puede afectar la distribución vertical de las poblaciones de mejillones en los fiordos.
En el fiordo de Reloncaví, Chile, los cambios observados en la precipitación están reduciendo los aportes de agua dulce, lo que podría provocar cambios en el hábitat y la distribución del mejillón chileno (Mytilus chilensis), de gran importancia económica, y de una especie competidora, la Aulacomya atra.
En este escenario, los investigadores chilenos, Dr. Carlos Molinet, Manuel Díaz, Katherine Espinoza, Jorge Henríquez y Thamara Matamala del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile Sede Puerto Montt y la Dra. Doris Soto y Jorge León-Muñoz del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR) realizaron un nuevo estudio denominado “Climate-driven changes in freshwater inputs to a Northern patagonia Fjord and overfishing of wild mussel seed could threaten Chilean mussel farming”.
Esta investigación publicada en la revista internacional Climatic Change analiza la dinámica vertical de los bancos de mejillones en relación con las cambiantes condiciones ambientales, incluidos los aportes de agua dulce, la salinidad y los regímenes hidrológicos en un fiordo explotado para la recolección de semillas de mejillón.
Resultados más destacados
Los resultados sugieren que las tendencias decrecientes en la precipitación podrían conducir a un aumento de la salinidad superficial, reduciendo los bancos de M. chilensis y favoreciendo a A. atra, “con consecuencias negativas para la recolección de semillas silvestres, amenazando así la industria chilena de cultivo de mejillones y prediciendo consecuencias socioeconómicas para la acuicultura a pequeña escala”, destacaron los autores.
Este estudio también describe la creciente presión pesquera sobre las larvas de mejillón silvestre, sugiriendo efectos conjuntos que no se pueden desentrañar con la información actualmente disponible y que representan un desafío clave para el diseño de medidas de adaptación al cambio climático.
Por lo tanto, los investigadores resaltaron que “la revisión destaca la necesidad de un mejor monitoreo de los bancos de mejillones junto con la producción de semillas y las condiciones oceanográficas. Así como de mejorar las prácticas acuícolas que reducen la presión innecesaria sobre los bancos de mejillones a través de la recolección de semillas frente a las cambiantes condiciones ambientales”.


















