La instancia contó con las exposiciones de Lars Jorgensenn, gerente de ventas de Pharmaq Noruega, Michael Ness gerente de negocios de Pharmaq Canadá y el Dr. Marcos Godoy, director de CIBA y académico de la Universidad San Sebastián, quienes abordaron desde los nuevos marcos normativos en el hemisferio norte hasta la dinámica genética de los casos registrados a nivel local.

Comparativa internacional
El balance presentado por Lars Jorgensenn, presentó las modificaciones regulatorias que se implementan en Noruega para alinearse con la ley de sanidad animal de la Unión Europea. La nueva normativa deja atrás el vaciado sanitario forzoso e indiscriminado de todo el centro, permitiendo continuar la producción en jaulas bajo estrictas condiciones.
La medida contempla cosechar peces antes de que alcancen los 4 kilos, operar dentro de áreas de descanso sincronizado y aplicar monitoreos mensuales mediante PCR a 20 peces por jaula.
En su balance comparativo, el especialista expuso que las tasas de frecuencia de brote evidencian realidades muy distintas. Lars señala que Noruega promedia un caso por cada 100.000 toneladas producidas y las Islas Feroe 0,31 casos, mientras que Chile registra una frecuencia significativamente menor, con 0,12 brotes por igual volumen.

Johansson atribuyó este escenario al impacto directo de las barreras preventivas obligatorias, señalando que los datos noruegos entre 2020 y 2025 muestran que un salmón sin vacunar tiene 3,3 veces más riesgo de infectarse que uno inmunizado. «El hecho es que ustedes en Chile tienen la mejor situación de todos los mercados que han tenido problemas con el ISA en los últimos años», remarcó el ejecutivo.
Genética del virus en Chile
A su turno, el Dr. Marcos Godoy analizó los mecanismos biológicos del virus, recordando que al pertenecer a la familia de los ortomixovirus y poseer un genoma segmentado de ocho partes de ARN, tiene una alta tasa de mutación y reordenamiento genético. El patógeno destruye el endotelio de los vasos sanguíneos, provocando hemorragias masivas que derivan en el característico «hígado negro», congestión en ciegos pilóricos e incluso ictericia.

Godoy confirmó que todos los aislados chilenos pertenecen al genogrupo europeo EUG3 y destacó que la variante altamente letal que desató la crisis de 2007 (HPR 7B con un inserto específico en el segmento 5) no ha vuelto a detectarse en el país desde 2010.
El investigador aclaró que las apariciones esporádicas responden a la mutación de la cepa HPR0, presente de forma natural en el 12% al 17% de las pisciculturas de agua dulce y en cerca del 20% de los centros de engorda en mar. Asimismo, descartó que factores ambientales como las altas temperaturas o eventos de floraciones algales nocivas (FAN) aumenten el riesgo, recordando que los datos históricos asocian la mayor frecuencia de brotes a los meses de invierno.
Bioseguridad y cosechas
Desde Canadá, Michael Ness explicó el programa de control que mantiene la industria en provincias como New Brunswick y Terranova, recordando que la costa del Pacífico en Columbia Británica permanece oficialmente libre de la enfermedad. El especialista reveló que en el este canadiense conviven genotipos norteamericanos y europeos, habiéndose comprobado fenómenos de reordenamiento genético entre ambas cepas dentro de las mismas células.
Ness explicó que, tras el peak de casos registrado en 2021 por retrasos en las faenas de proceso durante la pandemia de COVID-19, las empresas estabilizaron el control sanitario gracias a la adopción generalizada de vacunas multivalentes y a la gestión por áreas con descansos coordinados.
El protocolo canadiense prioriza la detección precoz mediante muestreos intensivos dirigidos a peces moribundos y una respuesta de erradicación inmediata. Aunque la normativa exige el sacrificio de la jaula infectada, los productores optan por la cosecha anticipada de todo el centro, medida que ha evitado con éxito la dispersión del virus hacia concesiones vecinas.
Ciencia y disciplina
Durante la ronda de preguntas, los panelistas abordaron la inquietud surgida en la industria nacional tras los dos casos reportados este año en aguas chilenas. Godoy insistió en que registrar un promedio de dos casos anuales desde 2013 es un comportamiento esperable dada la presencia del reservorio HPR0, pero advirtió que no se puede caer en la comodidad.
«Lo peor que podemos hacer como industria es menospreciar a cualquier patógeno; un caso de ISA siempre es un llamado a mantener y fortalecer las medidas que han permitido controlarlo en Chile», concluyó Godoy.

















